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¿Es satisfactoria la enseñanza con fines lucrativos?
Jueves, Abril 12, 2012 - 15:07

Mientras algunos consideran la educación pagada como mecanismo para reducir la brecha entre ricos y pobres, existe el cuestionamiento de otros, quienes consideran que los alumnos terminan formándose con una deuda gigantesca.

La creciente distancia que se observa en Estados Unidos entre un mercado de trabajo cada vez más carente de trabajadores con título de enseñanza superior especializada y la cantidad de jóvenes que se forman es un problema que parece exigir una solución de libre mercado en que instituciones de enseñanza con fines de lucro entran en escena para suplir ese vacío.

"Hay un dicho que dice que cuánto mayor es el problema, mayor la oportunidad", señaló Michael Moe, de GSV Capital, empresa de capital riesgo de Silicon Valley especializada en inversiones en educación, durante un reciente panel promovido por Wharton sobre el papel de la enseñanza de pago. Moe llamó la atención sobre el hecho de que, actualmente, 80% de los puestos de trabajo ofrecidos exigen formación superior, pero sólo un 30% de los americanos están formándose en cursos universitarios de cuatro años de duración. Y añadió: "En el mundo actual de la enseñanza, es imposible imaginar un problema o una oportunidad mayor que esa".

Uno de los integrantes del panel, Peter Smith, vicepresidente de desarrollo y estrategias académicas de Kaplan Higher Education, responsable de una de las mayores universidades privadas del país, dijo que una de las principales iniciativas del año pasado consistió en reducir de forma drástica el número de matriculados en la universidad, para eso, los alumnos recibieron permiso para abandonar los programas de la universidad sin coste alguno después de un breve periodo de prueba. Él dijo que la experiencia, llamada "Compromiso Kaplan", debería costar a su empresa US$ 150 millones al año, pero es una respuesta necesaria al número creciente de alumnos que dejan de pagar los préstamos porque no terminan los estudios o tienen muchas dificultades para entrar en el mercado laboral después de salir de la universidad.

"Mientras más se quede el alumno en la escuela, más valioso es", dijo Smith, ex congresista americano. "Lo peor del mundo es perder un alumno”.

La tensión entre la gran promesa de soluciones para la crisis de la educación en Estados Unidos basadas en el capitalismo y los problemas del mundo real, -entre ellos, niveles récords de deuda y de impago de préstamos por parte de los alumnos, además de varios casos de universidades de pago bajo investigación por recurrir a tácticas agresivas de reclutamiento- fue objeto de discusión durante el panel cuyo tema era: "¿Las instituciones de enseñanza privada son buenas para la democracia?" El evento, realizado en Wharton, formó parte del Programa de la Universidad de Pensilvania sobre Democracia, Ciudadanía y Constitución dedicado este año a empresa y ciudadanía.

Un debate equivocado

A pesar del gran número de titulares negativos el año pasado, además de nuevas normas federales destinadas a regular de forma más rigurosa el funcionamiento de las universidades privadas con altos índices de impago de préstamos, el panel sobre actividad emprendedora en el área de educación estuvo lleno de optimismo durante las casi dos horas de discusión. Quedó claro que las instituciones privadas jugarán un papel positivo en uno de los mayores problemas de la enseñanza americana: el bajo rendimiento de los alumnos y la necesidad de ampliar el acceso a la universidad.

La posibilidad de introducir cambios a mayor escala será fundamental para lidiar con esas dos dificultades, dijo Jonathan Harber, fundador y consejero delegado de Schoolnet.com, especializada en la creación de software de evaluación educativa utilizado en el perfeccionamiento de la enseñanza en el aula de los principales distritos escolares, como Atlanta. (La empresa fue comprada el año pasado por Pearson por US$ 230 millones). 

Después de citar una serie de dificultades muy conocidas del sistema de enseñanza americano, en gran parte dominado hoy en día por instituciones públicas, cuya enseñanza fundamental presenta tasas de abandono que llegan a un 50% en algunas escuelas del perímetro urbano, además del débil rendimiento académico de los estudiantes en comparación con otros países industrializados, sobre todo en matemáticas y ciencias, Harber dijo que la tecnología jugará un papel fundamental para el cambio del curso de los eventos. Como se prestan a interpretaciones muy amplias, dijo Harber, herramientas como los programas de evaluación creados por Schoolnet.com serán la manera más rápida de introducir mejores prácticas en un país con un conjunto de cerca de 15.000 sistemas de escuelas públicas de nivel elemental y medio, además de un número creciente de escuelas privadas.

Moe, cuya empresa, GSV Capital, tiene inversiones en Kno, empresa que ofrece libros didácticos en el iPad de Apple, dijo que los pacientes raramente se preocupan por saber si el hospital al que acuden es público o privado. Su principal preocupación es quien ofrece los mejores cuidados. Es común analizar los desafíos de la educación siempre bajo la misma óptica, dijo. En vista de la magnitud de las dificultades del sistema de enseñanza, Estados Unidos debería reunir una mezcla de soluciones que produjera resultados. "El debate no debería darse en torno a fines lucrativos o no. El verdadero debate durante los próximos años va a concentrarse en el RSE, retorno sobre la educación".

Los participantes en el panel dijeron que el papel cada vez más destacado que juegan las universidades con fines de lucro -como la Universidad Kaplan, de Smith, pero también la Universidad de Phoenix, o los Institutos de Arte, propiedad de la EDMC, de Pittsburgh, y gestionados por ella- es un caso clásico en que el mercado se equipa para atender a una demanda real. Moe dijo que el número de matrículas en las universidades de élite del país, como Harvard, aumentó poco respecto a hace cien años, cuando sólo un 3% de la población llegaba a la enseñanza superior. 

Desde 1990, sin embargo, el número de alumnos en las universidades se disparó en todo el país pasando de 15 millones a 22 millones. Hay también un contingente impresionante de alumnos más mayores en el segmento de horarios flexibles ofrecidos por escuelas con fines de lucro y que engrosan también la demanda de cursos de graduación online. La enseñanza pagada puede convertirse en parte importante de la solución para disminuir la brecha entre ricos y pobres en el país, dijo Moe, al aumentar las oportunidades para los americanos de clase media, permitiendo que frecuenten la universidad elevando con eso, en última instancia, el poder adquisitivo.

Moe añadió que las universidades privadas deberían continuar formando parte del mix existente, debido a la necesidad cada vez mayor del público adulto de recurrir a la enseñanza superior a lo largo de la vida para garantizar el mantenimiento del empleo. "En 2010, las diez funciones más buscadas no existían diez años atrás", dijo.

¿Tragedia anunciada?

Pero el crecimiento de las universidades con fines de lucro, que hoy representan cerca de un 11% a un 12% de todas las matrículas en Estados Unidos, es financiada directamente y, en gran medida, por el contribuyente. 

Una escuela como la Universidad Kaplan informa que cerca de un 91,5% de sus ingresos provienen de ayudas federales concedidas a los estudiantes, entre ellos las subvenciones Pell [categoría de préstamos para la población menos favorecida y que no necesitan devolverse], préstamos Stafford [para financiación de los estudios] y ayuda a los veteranos. Mientras, las estadísticas muestran un índice elevado de impago de préstamos. Hay también casos de alumnos que se forman con una deuda enorme, a veces superior a US$ 100.000. Todo eso ha generado una controversia creciente en torno a las universidades privadas: ¿se están beneficiando, de hecho, los alumnos o sirven a los intereses de los accionistas?

En 2010, New York Times publicó datos del Departamento de Educación de Estados Unidos mostrando que sólo un 28% de los alumnos de Kaplan pagaban los préstamos contratados para financiar los estudios, un número comparable al de otros competidores de tamaño similar, como la Universidad de Phoenix. 

En aquella época, Kaplan estaba también entre las ocho escuelas de Florida bajo investigación acusada de tácticas de ventas agresivas. Trabajadores de Kaplan, empresa subsidiaria de Washington Post, dijeron que la polémica se debe, en parte, al resultado de sus esfuerzos para aumentar el número de alumnos matriculados procedente de la clase trabajadora y minorías. La empresa reaccionó con cambios que, asociados a la mala publicidad, llevaron a una caída del 42% en el número de matrículas el año pasado.

Smith, de Kaplan, dijo que hay una fuerte conexión entre el coste de la enseñanza y las tasas de pago de los alumnos, y que algunas universidades tradicionales o privadas sin fines de lucro tienen tasas de impago de préstamos semejantes a las de las universidades con fines lucrativos. El nuevo programa de la empresa, el "Compromiso Kaplan", cuyo objetivo consiste en la eliminación de los estudiantes sin cualificación o motivación durante las primeras semanas del año lectivo, debería ayudar a la empresa a alcanzar su meta: producir alumnos con buena educación y aptos para el empleo y que puedan pagar los préstamos contraídos, dijo Kaplan, añadiendo que "si no podemos hablar de lo que saben nuestros graduados, mal vamos". Durante los últimos años, el historial de empleo de Kaplan se ha mostrado bastante heterogéneo. Por ejemplo, el campus de Pittsburgh informó que tres cuartas partes de los formados en asistencia médica encontraron empleo en su área, pero sólo un 50% de los formados en derecho penal consiguieron empleo.

Vestigios de colonialismo

A pesar de la crítica vehemente contra Kaplan y algunas de sus competidoras, Smith considera su trabajo como una continuación de su antigua pasión por la reforma de la enseñanza, que comenzó hace más de 40 años cuando era presidente y fundador del innovador Community College de Vermont, además de haber trabajado posteriormente para la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura), en que participó, entre otras cosas, dentro del programa de ayuda concedida a escuelas en dificultades en África. "Mi propósito en Kaplan", dijo, "es hacer que la empresa sea más eficiente mediante la introducción de mejores prácticas".

En respuesta a dudas sobre si no sería mejor para la democracia si la enseñanza permaneciera de forma predominante una tarea de la esfera pública, que rindiera cuentas a través de direcciones locales y autoridades electas para ese fin, los panelistas resaltaron que ese sistema ya se encuentra en buena medida en vigor hoy en día con resultados decepcionantes. "Uno de los últimos vestigios del colonialismo es la forma en que tratamos la escuela", dijo Harber, llamando la atención sobre el pésimo rendimiento de las escuelas urbanas en su tarea de ayudar a los alumnos a salir de la pobreza. 

Además de crear Schoolnet.com, Harber ha actuado de forma activa en escuelas comunitarias de Brooklyn, en Nueva York, donde vive. Él dijo que es válida la crítica que se hace con frecuencia a las direcciones de las escuelas, es decir, que se concentran demasiado en el segmento adulto, desde los profesores hasta los proveedores, y no lo suficiente en los niños. Para él, sería mucho mejor que los estudiantes asistieran a clases en casa, en sus ordenadores, y usaran el tiempo de la clase para el debate y la interacción, sin embargo son enormes las barreras para que se produzca un cambio radical de ese tipo. "La estructura es demasiado rígida", dijo, destacando de forma específica los sindicatos de profesores como obstáculo a desarrollar cambios rápidos y radicales que ayudarían a los alumnos.

Citando una inversión que su empresa hizo recientemente en Dreambox Learning, una herramienta de enseñanza interactiva de matemáticas para alumnos de la enseñanza básica, Moe dijo que, en su opinión, las instituciones con fines lucrativos pueden hacer progresar la enseñanza en Estados Unidos, porque los inversores quieren beneficios. "Se quiere que haya retorno, y para eso es preciso que el proyecto funcione. No hay fórmulas mágicas. Es necesario que la estrategia sea eficaz en todos los niveles".

Respondiendo a una pregunta sobre la crisis actual del distrito escolar de Chester-Upland, región donde hay muchos pobres en el suroeste de Pensilvania, y que se encuentra al borde de la quiebra debido a recortes en el presupuesto provincial y a la deuda del distrito con las escuelas de estatuto cooperativo [es decir, escuelas que reciben dinero público, pero no están sujetas a ciertas normativas], los panelistas dijeron que los gestores de políticas deben estar abiertos a una serie de soluciones heterogéneas que podrían ampliar el papel de las instituciones con fines de lucro en el cambio de ese escenario. Smith, de Kaplan, concluyo: "O innovamos, o morimos todos".

Universia Knowledge@Wharton

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