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Especialista descarta la venta de medicamentos en línea
Miércoles, Agosto 22, 2018 - 06:30

La Dra. Alejandra Babini, expresidenta de la Sociedad Argentina de Reumatología explica que hay factores a considerar como la cadena de frío, trazabilidad y origen de los fármacos.

“El internet no es la vía para la adquisición de medicamentos (...) Éstos son cosa seria, por internet compremos una chamarra, un perfume, pero no la salud”, aseguró la Dra. Alejandra Babini, expresidenta de la Sociedad Argentina de Reumatología, durante el Seminario sobre Biológicos y Biosimilares en Artritis Reumatoide.

La especialista asegura que hay múltiples factores y elementos que sustentan el hecho de no poder adquirir medicamentos a través de una página por internet cualquiera. “Se pierde cadena de frío, no se tiene trazabilidad, no sabemos de dónde vino, si es real o no, muy probablemente son medicamentos robados o de otros pacientes, no hay muchas otras posibilidades”.

Durante el evento organizado por Pfizer con sede en Panamá, Babini fue tajante, “ni una aspirina se debiera comprar por internet, si estamos tratando de eliminar esto, tampoco una molécula compleja y mucho menos un biológico sin cadena de frío y por una vía que no corresponde debería facilitarse así (...) Eso se denuncia y debería ser cárcel en todos los países, ya que lo más probable es que su origen no sea lícito”.

Sobre los medicamentos biológicos, explicó que su venta en línea es prácticamente imposible debido a que son sustancias producidas con un organismo vivo o sus productos, por lo que requieren de control y restricciones para su traslado y utilización.

La venta ilícita generalmente se relaciona con un costo menor. La mayoría de los medicamentos biológicos es más costoso que los medicamentos químicos tradicionales, ya que generalmente los pacientes biolegibles pasaron por varios tratamientos y al no tener una respuesta satisfactoria, se verifica que están listos para un tratamiento más complejo que es aprobado por un especialista médico; por lo tanto, este tipo de biológicos no se encuentra incluso en cualquier farmacia, mucho menos en línea.

Ante su adquisición por una vía no regulada, la especialista agregó que “no hay nadie que te vaya a sostener durante un evento adverso. No habría forma de trazar el problema; sin número de cajas o de lote, caducidad, etcétera, así no se puede lograr farmacovigilancia”.

Ventas por internet en México

A pesar de que el e-commerce representa un negocio relevante y que los internautas mexicanos cada vez realizan más compras por internet, en realidad son pocos los involucrados en la industria farmacéutica que cuentan con una plataforma de venta en línea que cuente con altos niveles de seguridad, supervisadas y controladas.

Por el contrario, del 2016 a la fecha se han dado de baja más de 8.500 sitios por publicidad engañosa sobre fármacos, de acuerdo con la Secretaría de Salud y confirmaron que existe la probabilidad de que entre 50 y 90% de los medicamentos que se adquieren por Internet sean irregulares.

Por lo anterior, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios se ha recomendado adquirir los medicamentos y dispositivos médicos en lugares legalmente establecidos, a fin de evitar el riesgo de que sean caducos.

También, se ha sugerido desconfiar de sitios de Internet con anuncios en los que se ofrece la venta de medicinas entre particulares a bajo costo, toda vez que los fármacos ofertados por esa vía pueden carecer de condiciones óptimas en su almacenaje o manejo; además, pueden ser productos falsificados, robados, caducos o muestras médicas.

En el país aproximadamente 8 millones de personas son víctimas potenciales de este mercado negro, con ventas que van de US$ 650 a 1.500 millones anuales, siendo Jalisco, Michoacán, Puebla, Nuevo León y la Ciudad de México las entidades donde más se ofertan.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, el comercio ilegal y la falsificación de fármacos generan ganancias al crimen organizado por más de 11.500 millones de pesos (US$ 606 millones) anuales.

Autores

El Economista