Pasar al contenido principal

ES / EN

Hace seis décadas Charlie Parker alzó el vuelo
Viernes, Abril 17, 2015 - 09:51

Apodado “Bird”, el músico es uno de los mejores intérpretes del saxo en el jazz contemporáneo. Con sólo 34 años de vida, su creatividad marca hasta hoy la historia del ritmo sincopado.

Poco más de tres décadas bastaron para que su vida marcara para siempre la síncopa del jazz. Cuando la decepción se mezcla con la heroína y el alcohol, los minutos se consumen rápido. Charlie Parker hizo un gran honor a su apodo de Bird y rápidamente alzó su vuelo definitivo, hace seis décadas.

Aunque el genio visitó rápidamente la existencia de este intenso músico negro, también lo hizo su gusto por los excesos. Y ambas tendencias estuvieron en permanente lucha y tensión.

Considerado uno de los mejores intérpretes de saxo alto en  la historia del jazz, fue un hombre clave en la evolución de este género musical. Los críticos lo consideraron tempranamente a la altura de Louis Armstrong, Duke Ellington o John Coltrane.

Su estilo rompe con el del swing y se basa en la improvisación sobre una melodía, modificando los acordes y creando así nuevas variaciones sobre la estructura de los temas.

Nacido en Kansas City, Parker llegó por primera vez a Nueva York en 1939, donde trabajó como lavaplatos en un club en el que todas las noches podía ver tocar a Art Tatum, el genio jazzístico de esos años.

Su primera grabación la hizo en 1940 con Jay McShann,en el que sus solos en temas como “Oh, Lady Be Good” y “Honeysuckle Rose” son considerados a una altura superior y sorprendentes. Al año siguiente, y en medio de la big band de McShann , las audicencias masivas de impresionaban con las nuevas texturas de Bird en el saxo.

Es en 1945 que su trabajo junto al trompetista Dizzy Gillespie comienza a superar lo escuchado hasta ese momento. Temas como “Groovin' High”, “Dizzy Atmosphere”, “Shaw 'Nuff”, “Salt Peanuts” y “Hot House” sorprenden y conquistan a los espectadores.

Las estructuras de Gillespie y los solos de Parker representaban una novedad absoluta para los oyentes acostumbrados a sonidos más convencionales. Las grabaciones de Gillespie y Parker entre los años 1943 y 1944 implicaron la entrada definitiva del bebop a los cánones del jazz.

La salud de Parker se vio afectada por las drogas. Muchos músicos comenzarona  imitar su ritmo de vida pensan do nque así expandrían su mente ys sus experiencias para elevar su calidad musical.

Cuando Gillespie y Parker (conocidos como "Diz and Bird") viajaron a Los Ángeles, fueron recibidos con una mezcla de hostilidad e indiferencia por los músicos más veteranos. Regresaron a Nueva York, pero  Parker decidió quedarse en Los Ángeles y, tras algunas grabaciones e interpretaciones (incluyendo la clásica versión de «Oh, Lady Be Good» con Jazz at the Philharmonic y las sesiones para el álbum Dial Sessions), la permanente combinación de drogas y alcohol provocó un ataque cerebral y seis meses de confinamiento en el Camarillo State Hospital.

Rehabilitado en enero de 1947, vuelve a Nueva York y realiza algunas de las mejores interpretaciones de su carrera, liderando un quinteto que incluía a Miles Davis, Duke Jordan, Tommy Potter y Max Roach.

En 1947, junto a Dizzy Gillespie, se presenta en el Carnegie Hall de Nueva York, tocando con la orquesta de este y con su quinteto.

Para comienzos de los 50 sus problemas con las drogas se agudizaron y, aunque podía seguir tocando de forma inspirada (como lo demuestra su grabación de 1953 en el Concierto en el Massey Hall en Canadá con Dizzy Gillespie, Bud Powell, Max Roach y Charles Mingus), su carrera entró en declive.

En 1954 la muerte de una hija por no acceder a una adecuada atención de neumonía lo marca profundamente, protagonizando intentos de suicidio. El 11 de marzo de 1955 Bird pudo, al fin, alzar el vuelo, a los 34 años y como consecuencia de un colapso cardiocirculatorio.

 

Autores

Agencias/ LifeStyle