Puerto Príncipe. El gobierno haitiano y sus socios planean "descomprimir" la capital del país mediante la limpieza de escombros para permitir que las familias regresen a sus hogares o sean reubicadas temporalmente, dijeron este martes funcionarios locales y de la ONU.

Se prevé que el plan, que requerirá el uso de contratistas privados para la remoción de parte de los escombros, la demolición y la reconstrucción de edificios, será puesto en marcha esta semana, más de seis semanas después de que un sismo de magnitud 7 destruyó la capital, Puerto Príncipe.

En lo que algunos expertos han calificado como el desastre natural más letal de los tiempos modernos, el terremoto del 12 de enero podría haber matado hasta 300.000 personas, según ha dicho el presidente del país, y más de un millón de habitantes quedaron sin hogar.

La mayoría de ellos se refugian en destartalados campamentos que se extienden por toda la capital, mezclados con los escombros de edificios colapsados en las calles abarrotadas con personas, residuos, comerciantes y tráfico.

El "Plan de Manejo de Escombros" diseñado por expertos de la ONU, Estados Unidos y otros países junto a funcionarios locales marca el próximo paso en la operación internacional de ayuda tras la distribución de alimentos, agua y materiales de albergue.

"La ciudad está tan atiborrada que no hay espacios abiertos para poner personas", dijo Charles Clermont, un miembro de la comisión del gobierno haitiano que encabeza el plan de recuperación de la ciudad.

"Antes de la temporada de lluvias, debemos remover los escombros, limpiar los canales de drenado, demoler lo que debe ser demolido (...) eso nos dará el espacio", dijo Clermont a Reuters.

La temporada de lluvias en Haití usualmente comienza a fines de marzo o en abril.

Funcionarios estadounidenses dijeron que uno de los objetivos del plan es "hacer que la gente vuelva a hogares y negocios seguros tan pronto como sea posible".

Este será un gran desafío en una ciudad donde más de 250.000 hogares y edificios fueron destruidos o dañados, creando unos 63 millones de toneladas de escombros, de acuerdo a la ONU.

La necesidad de mejorar las condiciones de vida y albergue de los cientos de miles de personas que quedaron en la calle tiene mayor urgencia al acercarse el comienzo de las lluvias en las próximas semanas, lo que incrementarán el riesgo de inundaciones, y las réplicas que aún agitan a la ciudad.

Dos réplicas el martes temprano, una de magnitud 4,7, sacaron de sus camas a residentes nerviosos y huéspedes extranjeros de los hoteles, mientras que los perros aterrorizados aullaban en la oscuridad.

El lunes temprano, otra réplica de magnitud 4,7 sacudió a la ciudad.