Puerto Príncipe. Proveer refugio para cientos de miles de damnificados por el sismo en Haití se convirtió este jueves en la principal prioridad en los esfuerzos de ayuda del país, después de que intensas lluvias enlodaron los improvisados campamentos de los sobrevivientes.

Varias horas de lluvia en la madrugada, mayormente torrenciales, estropearon las tiendas de campaña y refugios en la capital devastada por el terremoto, Puerto Príncipe, convirtiendo en lodo el terreno donde estaban y empapando a sus ocupantes.

Fue la segunda tormenta en una semana y la perspectiva de más lluvias añadió urgencia al pedido del gobierno de más tiendas de campaña y viviendas temporales para alojar a quienes quedaron sin hogar, que según se estima llegan a 1 millón de personas tras el terremoto del 12 de enero.

"Ha habido lluvias. Cuando tengamos dos o tres días de esto, ¿qué pasará?", dijo Jean Pierre Rosier, mientras él y otros residentes de un campamento de sobrevivientes en el vecindario Delmas 33 caminaban por el lugar con el agua y el lodo llegándole a los tobillos.

Los rayos del sol de la mañana permitieron a los residentes del campamento secar sus ropas y posesiones, además de cavar rápidamente pequeños canales de drenaje. Pero los líderes de Haití pusieron como prioridad los pedidos de refugios adecuados a Gobiernos extranjeros y organizaciones de ayuda.

"Cada vez que me reúno con líderes extranjeros y delegaciones les digo qué es lo que necesitamos con mayor urgencia", dijo a Reuters el miércoles por la noche el presidente haitiano, René Preval.

"Ahora que hemos atendido a los heridos, enterrado a los muertos y estamos distribuyendo alimentos y agua, el problema de refugio, tiendas de campaña, es lo más urgente", aseveró.

El terremoto de magnitud 7 que afectó a la nación más pobre del hemisferio occidental el mes pasado causó la muerte de más de 200.000 personas y destrozó buena parte de la sobrepoblada capital, el principal centro económico del país.

Economistas del Banco Interamericano de Desarrollo han estimado que los daños por el sismo podrían alcanzar los US$14.000 millones, lo que lo convierte proporcionalmente en el desastre natural más destructivo de los tiempos modernos.

Los líderes de Haití afirman que, pese a las decenas de millones de dólares de ayuda que se han enviado desde el terremoto, aún no han recibido suficientes tiendas de campaña, lonas y estructuras de vivienda temporales para los sobrevivientes.