La Paz.- La afirmación del presidente Evo Morales de que pronto flameará una bandera boliviana en orillas del Pacífico desató un cruce de declaraciones entre los cancilleres de Bolivia, Fernando Huanacuni, y de Chile, Roberto Ampuero. Huanacuni afirmó que las declaraciones de su colega muestran nerviosismo y la solidez de la demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

"Canciller Ampuero evidencia nerviosismo. Frente a la falta de argumentos sólidos de respuesta a nuestra histórica, justa e irrenunciable demanda, agrede y emite aseveraciones políticas, en franca intromisión a los asuntos internos de Bolivia", respondió el canciller boliviano desde su cuenta en Twitter.

El Dí­a de la Bandera, el 17 de agosto, Morales expresó que la enseña patria es un sí­mbolo de unidad y que "ondea soberanamente en el cielo azul y flameará pronto en las orillas del Pacífico", lo que poco después fue cuestionado por el canciller, quien calificó de demagógicas las declaraciones de Morales y que detrás se esconde "mezquinos fines electorales".

Morales afirma que pronto la bandera boliviana flameará a orillas del Pací­fico. "Llamo al Presidente Morales a no transformar los vínculos con Chile en rehén de sus aspiraciones presidenciales. Y le recuerdo que si hoy promete izar banderas bolivianas en territorio chileno, mañana su pueblo lo juzgará¡ por haberlo engañado, sostuvo el diplomático chileno en alusión a la repostulación del actual mandatario.

La demanda marítima planteada contra Chile ante la CIJ de La Haya exige que ese paí­s honre sus compromisos de negociar una salida soberana al mar.

Los jueces de la CIJ deben emitir una sentencia, luego que en marzo pasado concluyó la fase oral del proceso, la última luego que Chile trató de evitar el caso sea tratado en este tribunal. Según las autoridades de Gobierno, en octubre se podrá conocer la sentencia.

La demanda busca que Chile cumpla con sus compromisos hechos a lo largo de la historia de negociar una salida soberana al mar, que arrebató tras una invasión y posterior guerra. Santiago reconoce las negociaciones, pero niega que hayan generado derechos como arguye Bolivia.