Oslo. Agricultores brasileños están provocando más incendios en zonas de la selva amazónica donde la deforestación ha disminuido su ritmo, según un estudio dado a conocer este jueves que expone debilidades en un plan de la ONU para reducir el avance del cambio climático.

Los grandes incendios, provocados por campesinos para despejar terreno para la agricultura, son la principal causa de la deforestación, pero ellos siguen realizando pequeñas quemas para mantener sus parcelas -y el daño suele ocultarse en las imágenes satelitales porque estos ocurren bajo las copas de los árboles.

"Esto fue una gran sorpresa", dijo Luiz Aragao, autor principal del estudio en la Universidad de Exter en Inglaterra, a Reuters. "Nosotros creímos que los incendios disminuirían con menos deforestación", agregó.

Los incendios adicionales, utilizados para eliminar los árboles que vuelven a crecen, las malezas y agregar nutrientes al suelo, liberan grandes cantidades de gases de efecto invernadero almacenadas en la vegetación, por lo que en parte niegan los beneficios de una campaña para detener la deforestación.

"La aparición de incendios ha aumentado en 59% en el área que ha experimentado tasas de deforestación reducidas", según los científicos que publicaron su estudio en la revista Science, basándose principalmente en imágenes satelitales.

Aragao dijo que el patrón de más incendios también podría darse en otras selvas tropicales, como en la cuenca del Congo o en partes de Asia que están buscando reducir la pérdida de bosques bajo programas de Naciones Unidas.

En Brasil, los incendios adicionales suelen quemar malezas en bosques junto a tierra agrícola, pero los daños no eran vistos por los satélites si los árboles grandes permanecían intactos.

Trucos del follaje. "Los campesinos siembran pasto bajo los grandes árboles y no puedes verlo con un satélite. Eso aún cuenta como bosque debido a que está cubierto por el follaje", declaró Aragao.

La ONU estima que la deforestación equivale a un quinto de todos los gases de efecto invernadero liberados por las actividades humanas, que son encabezadas por la quema de combustibles fósiles. Las plantas absorben el dióxido de carbono, que atrapa el calor en la atmósfera, a medida que crecen y lo liberan cuando se pudren o queman.

Negociadores climáticos de 185 países se reúnen en Bonn desde el 31 de mayo al 11 de junio para trabajar en un acuerdo de la ONU para reducir el ritmo del calentamiento global. Las negociaciones incluyen un proyecto conocido como REDD -Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques.

Aragao dijo que cualquier acuerdo de la ONU debería considerar los riesgos de más incendios -especialmente debido a que la mayoría de los modelos de cambio climático predicen que la región amazónica se secará en las próximas décadas. La mayoría de los incendios en la selva amazónica son provocados por la gente, en lugar de rayos.

El dijo que cualquier programa REDD de la ONU debería motivar a los agricultores a terminar su dependencia de los incendios. "Eso aumentaría los costos de REDD", declaró, debido a que los campesinos necesitarían entrenamiento y acceso a maquinaria como tractores.

La deforestación en la Amazonía brasileña ha significado una pérdida de 19.000 kilómetros cuadrados de bosques al año desde 1998 a 2007, liberado 280 millones de toneladas de dióxido de carbono a año, dijo el estudio.

En los últimos años de sequía, los incendios adicionales emitieron tanto dióxido de carbono como la tala deliberada de árboles, sostuvo el estudio. Ese total es a su vez comparable con una estimación de 450 millones de toneladas de dióxido de carbono que absorben los bosques cada año.