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Juan Carlos Giraldo: “Para no ser víctimas de la moda, debemos ser honestos con nosotros mismos”
Viernes, Noviembre 17, 2017 - 10:38

El periodista regresa a la televisión con la serie–reality, Mi estilo, tu estilo.

Su voz pausada es la misma que se torna implacable cuando es crítico y analítico. A primera vista es difícil imaginarlo sacando sudor y lágrimas a quien tiene en la mira. Pero a medida que el trato avanza, concluyes que es de las personas sinceras de pies a cabeza, más si el tema en cuestión es la moda. Porque es su campo, su jardín desde hace tiempo, y por eso es uno de los integrantes del equipo de Mi estilo, tu estilo, una serie en la que dos mujeres con relaciones afectivas muy cercanas tienen algo que decirse en público.

“El programa tiene un componente dramático, muestra la confrontación de dos personas que se quieren con el alma, pero no están satisfechas con el estilo de la otra. Se dicen verdades dolorosas, como ‘te veo descuidada’, ‘te veo ñoña’, ‘te quiero como eres, pero déjame aconsejarte’”, explica el periodista antioqueño. “En Mi estilo, tu estilo se aprende de muchas cosas que la gente no se atreve a preguntar, como ¿qué nos va bien con el cuerpo que tenemos?, ¿qué me pongo si tengo 30 años?, ¿qué va bien con mi trabajo?”.  

En este proyecto la emotividad de los participantes está en juego. Juan Carlos es un guía con la difícil tarea de cambiar el look de las protagonistas. “Todos tenemos una manera de vestirnos y de maquillarnos de acuerdo con nuestra posición frente al mundo. La mayoría creemos que lo estamos haciendo correctamente y como asesor es difícil enfrentarse esa percepción”.

Para compartir con precisión discursiva su análisis de crítico de moda, recibió consejos de un entrenador de expresión oral. “Soy muy escueto al hablar y esa cualidad en ocasiones se convierte en defecto. Me preparé para enfrentar a personas que vienen cargadas de inseguridad y de tristezas, y a las convencidas de que lo hacen bien con su atuendo”.

Colombianas, argentinas y mexicanas medirán su nivel de tolerancia a las críticas. En vestuario son estudiadas por Juan Carlos; en maquillaje cuentan con el apoyo del mexicano José Labastida, y para el peinado está la argentina Bebé Sanders. Cada dueto es un reto distinto, con puntos en común. “Las argentinas son vanguardistas, viven la moda a plenitud, se visten con total tranquilidad. No tienen miedo de explorar. Las colombianas son más víctimas de la moda, están muy apegadas a lo que dicta su entorno de amigas. Yo les diría que rompan el molde, que se atrevan a variar. Las mexicanas son supremamente recatadas, uno no les ve un escote”.

Una pareja de amigas argentinas se roba su atención. Pertenecen a tribus urbanas. Sobre todo una que encarna la idea de lo extremo. “Usan lentes de contacto de colores, abundante maquillaje y se visten como muñecas manga. Con ellas tengo trabajo que hacer, me toca investigar qué es eso de los gyaru, una tribu japonesa con mucha parafernalia. De hecho, una en particular me trae complicaciones, pues insiste en que yo no sé de lo que hablo, aun cuando la amiga le dice en la cara ‘vos no te vestís, te escondés’”.

 Juan Carlos considera que nadie conscientemente se viste para lucir mal. Tiene la convicción de que siempre queremos vernos bien y sentirnos cómodos. La pregunta es ¿cómo potencializar nuestras virtudes y mejorar nuestros defectos? Es su punto de partida como especialista. “En la serie tengo en cuenta la esencia de cada mujer y atiendo la sugerencia de la pareja. Después hago una selección de cuatro pintas, una inspirada en lo que su compañera quiere. Al vestirlas la mayoría dice ‘esta no soy yo’. Hubo unas que aceptaron los cambios, hubo lágrimas, discusiones, pataletas y confrontaciones fuertes conmigo”.

 Más allá de las reacciones, las 24 mujeres de la serie terminan ganando aunque disientan con el resultado final. La intención fundamental de esta producción latinoamericana es crear un espacio en el que se pueda sugerir y mejorar. Las participantes no están obligadas a convencerse de que es necesario el ejercicio de la crítica constructiva. “Los especialistas en Mi estilo, tu estilo hacemos el trabajo de quitar y quitar capas hasta que aparezca la almendra, sabiendo que quizás nunca la encontraremos", concluye.

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