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La batalla mexicana por más acceso a la salud frente al TLCAN
Miércoles, Agosto 22, 2018 - 16:00

Por Maribel Ramírez Coronel, Periodista en temas de economía y salud para El Economista.

Una pregunta para el doctor Jorge Alcocer -designado próximo secretario de Salud- y el equipo que llevará las riendas del Sector Salud durante el próximo gobierno en México: ¿tienen claro el probable impacto negativo sobre los precios de medicamentos resultado de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Lo que se acuerde en el TLCAN en el capítulo de propiedad intelectual puede poner en riesgo los planes de salud del gobierno entrante si se aceptan disposiciones que extiendan el poder monopólico de las empresas productoras de medicamentos originales o innovadores afectando el de por sí insuficiente gasto en salud.

En plática con María Fabiana Jorge, consultora especializada en propiedad intelectual con sede en Washington, nos hizo ver lo anterior y lo fundamental de lograr un buen balance. Debe promoverse el desarrollo de nuevos medicamentos pero también prevenirse demoras innecesarias para el ingreso al mercado de genéricos y biosimilares (biocomparables) a precios más accesibles.

Es importante que Jesús Seade, quien lidera el equipo técnico del gobierno entrante en la renegociación del TLCAN tenga nítido el panorama: Si se aceptan términos que extiendan aún más el poder de las “bigpharma”, se habrá tomado un curso irreconciliable contra el objetivo expreso de fortalecer el acceso a medicamentos. Para asegurar que los términos del capítulo de propiedad intelectual no aten de manos a México, hay 5 renglones que deben tenerse presentes:

1.No a extensión de períodos de patente: México no las otorga y debe evitar el evergreening (“patentes siempre verdes”) que demoran innecesariamente la entrada de terapias competidoras y por tanto la reducción de precios.

2. No a mayor protección de datos: México otorga ya 5 años de protección a los datos de prueba de los medicamentos que contienen nuevas entidades químicas. Ello de por sí va más allá de las obligaciones asumidas en el acuerdo global de propiedad intelectual de la Organización Mundial del Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC); si se extiende, sería otro factor de demora para la competencia. Y hablando de ADPIC, México tampoco debe aceptar limitaciones a las flexibilidades (reafirmadas en la Declaración de Doha) donde se hace ver el derecho de los miembros de la OMC de proteger la salud pública y promover el acceso a los medicamentos para todos.

3. No protección de datos a biotecnológicos: México no la tiene y sería un error otorgarla. La misma Federal Trade Comission (FTC) de EU admite que no es necesario otorgarla pues los medicamentos biotecnológicos son los más caros del mercado, de cientos de miles de dólares por persona al año.

4. Linkage. Es el vínculo informativo entre autoridad sanitaria (Cofepris) y autoridad de propiedad intelectual (IMPI) y una de las cláusulas mas regresivas respecto de acceso a medicamentos. En México ya rige este linkage, y de por sí ya es un factor que eleva los precios de las terapias. Hoy está en un reglamento. Subirlo al TLCAN implicaría dejarlo fuera de control: el Legislativo no tendría forma de discutir y definir qué es lo mejor para la sociedad mexicana en este aspecto.

5. Excepción regulatoria o Cláusula Bolar.  El acuerdo debe incluir una excepción regulatoria para asegurar que las empresas genéricas y biosimilares puedan realizar las pruebas necesarias y registrar un medicamento durante el período de la patente para poder salir al mercado inmediatamente después de su vencimiento.  De lo contrario habría una extensión de facto de las patentes.

El presidente electo Andrés Manuel López Obrador se ha propuesto mejorar el acceso a la salud del pueblo mexicano. Para lograrlo tendrá que asegurarse de no dar su visto bueno a obligaciones en el marco del TLCAN que le aten de manos una vez en la Presidencia. La batalla podría perderse antes de comenzar.

Autores

Maribel R. Coronel / El Economista