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La Bioimpresión 3D cambiará el futuro del trasplante de tejido humano
Miércoles, Agosto 9, 2017 - 07:30

Este sistema utiliza impresoras 3D para imprimir tejido formado por hueso y cartílago que podría ser implantado en pacientes con roturas o lesiones.

Desde 2003 se ha producido un crecimiento significativo en la venta de estas nuevas tecnologías y se han empezado a utilizar en campos como el diseño industrial, arquitectura, automoción, industria médica, etc.

Varias universidades españolas junto a científicos e ingenieros han empezado a experimentar con la bioimpresión de tejido humano en impresoras 3D, lo que podría suponer una gran mejora en las prótesis de los pacientes.

Un grupo de expertos, compuesto por ingenieros y científicos de la Universidad Complutense de Madrid y del CSIC, han logrado imprimir tejido humano (formado por hueso y cartílago) que podría ser implantado en el cuerpo de pacientes con roturas o lesiones. Para ello, se han utilizado impresoras 3D, donadas por la compañía española Bq.

“Hemos impreso células humanas en una impresora 3D, en concreto hueso y cartílago, y al implantar ese tejido a un humano el resultado ha sido satisfactorio. El paciente no ha rechazado el nuevo implante. Esto significa que de aquí a unos años, quizás 10, podríamos funcionar con este sistema, por ejemplo, para pieles quemadas o prótesis”, aclara Nieves Cubo en una entrevista a Expansión, la promotora del proyecto de bioimpresión de tejidos humanos en impresoras 3D.

Proyectos anteriores


En enero de 2017 se presentó un primer prototipo de la Universidad Carlos III de Madrid, el CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) y el Hospital Gregorio Marañón. Era el primer modelo de una bioimpresora 3D que podía crear piel humana funcional.

El conjunto mencionado junto con el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos, diseñó a principios del año 2000 un sistema “in vitro” mediante el cual, a partir de la pequeña biopsia de un paciente, se puede regenerar toda su piel en tres semanas, tratamiento que ya se emplea en España en las unidades hospitalarias de quemados.

A diferencia del prototipo de la Universidad Complutense y demás asociados, cuyo proyecto está en desarrollo y alcanzará la fase de ensayo clínico en dos años, el modelo de la Carlos III todavía está a la espera de recibir la aprobación. Ambas iniciativas podrían garantizar que en el futuro el porcentaje de rechazos en trasplantes se reduzca de manera significativa. Por otro lado, además de ser trasplantada a pacientes, la piel también podría ser utilizada para el testeo de productos químicos, cosméticos o farmacéuticas.

Posibilidades que ofrece

La principal característica de esta nueva tecnología, es que la impresora replica a partir de células del propio paciente, lo que hace que la posibilidad de rechazo de estos implantes sea mucho menor que aquellas que están hechas de otros materiales. “No hablamos de reemplazar, sino de regenerar. Buscamos cambiar las prótesis artificiales por algo que se integre en el cuerpo”, afirma Nieves Cubo.

La compañía española Bq también ha colaborado con sus impresoras 3D en otros proyectos con objetivos médicos, como la ONG África Directo, que se interesó por esta tecnología pues era barata y útil. Otro destino ha sido el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, el cual asegura que: “Donde más impacto está teniendo el uso de esta tecnología es en cardiología infantil, especialmente desde que empezamos a utilizar filamentos flexibles para imprimir las réplicas de los corazones”. Allí se han impreso réplicas de corazones con cardiopatía congénita severa en 3D para preparar con mayor precisión las intervenciones quirúrgicas.

Autores

María Aparicio Izquierdo / Think Big