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La falta de opioides afecta a México
Martes, Octubre 23, 2018 - 09:00

Por Maribel Ramírez Coronel, Periodista en temas de economía y salud para El Economista.

Desde 2009 cuando los cuidados paliativos (CP) se incluyeron en la Ley General de Salud, México ha ido dando pasos importantes para atender el alivio del sufrimiento de las personas que viven y mueren con dolor. Ya tenemos un Programa Nacional de Cuidados Paliativos.

Sin embargo aún persiste gran indiferencia en torno al tema. Es como si el enfermo terminal, para quien no hay tratamiento que lo cure, ya no importara. Y justo es cuando deben entrar los cuidados paliativos para que bajo principios éticos y en un ambiente de dignidad, el paciente y su familia vivan esa difícil etapa en una atmósfera de respeto, confort y soporte. No como olvidados e ignorados por el sistema.

En el Primer Encuentro de Alto Nivel sobre Cuidados Paliativos que hace unos días reunió en la capital peruana a autoridades y expertos de toda América Latina se abordó el tema desde todas sus aristas. Se hizo ver cómo aún la atención en este aspecto es totalmente insuficiente en la región donde se podrían beneficiar a no menos de 4 millones de personas que viven sus últimos días desahuciadas y en sufrimiento.

La propuesta de acción suscrita por los países participantes comprende entre otros puntos: reconocer estos servicios como prestaciones indispensables en la cobertura sanitaria universal, asignar recursos públicas para dar CP no sólo en hospitales sino en el primero y segundo nivel de atención, garantizar el acceso de CP a todos los que lo necesiten incluyendo medicinas para el dolor, dispositivos y personal calificado, capacitar sobre CP en planes de estudio de pregrado y ofrecer y acreditar estudios especializados que incluyan conocimiento sobre el uso racional y seguro de analgésicos opioides.

Justamente el acceso oportuno a medicamentos esenciales en CP (morfina y opioides) es el reto para México; falta que funcione eficientemente la cadena de suministro para que las dosis requeridas lleguen a quienes lo necesiten evitando el abuso en el consumo.

En realidad, a diferencia de Estados Unidos donde su problema es el sobreuso de opiáceos, México está en el otro extremo: los mexicanos tenemos una severa crisis de dolor debido a un casi nulo acceso a medicamentos de morfina y opiáceos.

Apenas se abastecen 5% de los analgésicos fuertes requeridos para más de 500.000 personas que viven o mueren con sufrimiento grave por enfermedad.

Estos y muchos otros datos sobre la situación de CP en distintos países surgieron del Informe de la Comisión Lancet, una red de investigación coordinada por la doctora Felicia Marie Knaul, que permitió integrar información que estaba dispersa, generar nuevos datos e incluso un nuevo índice de sufrimiento global. El informe Lancet -para el cual México fue un país ancla- fue presentado en el Encuentro de Alto Nivel, donde se expusieron cifras reveladoras sobre la situación de los CP, así como mayor claridad sobre dónde nos falta avanzar.

La directora del Instituto de Estudios Avanzados para las Américas de la Universidad de Miami, sobreviviente de cáncer y presidenta de #TómateloaPecho, nos comentó que con México detectaron disparidades: compra la morfina oral a los precios más bajos, pero por la inyectable paga múltiples veces el precio más alto; adquirimos presentaciones caras que no son precisamente las que necesitamos.

Organizaciones involucradas están empujando para avanzar en el abasto de opiáceos. Proponen por ejemplo que el laboratorio estatal Birmex pueda importar y producir sustancias controladas para centralizar la compra, en particular la morfina inyectable de acción inmediata y así garantizar un mayor acceso a las presentaciones adecuadas para adultos y niños, pues hoy no las tenemos. Una propuesta que está en el tono del próximo gobierno que habla de compras centralizadas, y que debería tener en la mira.

Autores

Maribel R. Coronel / El Economista