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Las emociones de visitar Putumayo
Jueves, Marzo 21, 2019 - 13:00

Al suroeste de Colombia se encuentra esta zona amazónica que reúne aventura, naturaleza, cultura, gastronomía y encanto étnico.

Cerrar los ojos para ver, sentir y respirar. Abrirlos de nuevo para sorprendernos y dejarnos llevar. En Putumayo, al suroeste del país, en la región amazónica, hay cientos de experiencias para que turistas nacionales y extranjeros descubran la riqueza natural de Colombia.

“Te hablo de Colombia, un país donde el verde es de todos los colores”, escribió el poeta Aurelio Arturo, quien seguro estuvo en Putumayo, un departamento que sorprende con su gastronomía, cultura, calidad humana y biodiversidad. 

Según cifras del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia —plataforma que reúne datos biológicos provenientes de cientos de entidades e iniciativas colombianas—, el departamento tiene 5.867 especies entre aves, mamíferos, peces, plantas y líquenes; 168 son exclusivas de esa zona del país. 

Tal como lo cuenta Parques Nacionales Naturales de Colombia, además de la riqueza natural, el piedemonte andino amazónico es de un valor incalculable para Colombia por la presencia de varios pueblos indígenas: cofán, siona, korewaju, inga, kamentsa, murui, kichwa, nasa, awá, pasto, emberá chamí y yanakona, y campesinos de diferentes orígenes y conocimientos. La riqueza cultural del piedemonte es inmensa.

Putumayo renace desde su biodiversidad. Actualmente hay cientos de ofertas entre restaurantes, hospedajes y más de sesenta lugares con atractivos naturales para desarrollar turismo étnico, gastronómico, de medicina natural, de aventura y de naturaleza.  

En los 13 municipios que conforman el departamento se puede encontrar una enorme diversidad de atractivos turísticos, con opciones para todos los gustos, presupuestos y necesidades. La oferta cada vez es más amplia y los putumayenses, con su carisma y sabiduría, se encargarán de abrirle sus hogares, brazos y corazones para que se sienta como en casa, pero vuelva a su hogar renovado y lleno de conocimiento ancestral. 

Alto Putumayo

Si quiere empezar el recorrido de la vida por la zona noreste del departamento, puede volar a Pasto, capital de Nariño, y luego de cruzar la Laguna de la Cocha, llegará a Colón, uno de los municipios que conforman el alto Putumayo junto a Santiago, Sibundoy y San Francisco.

En esta zona del departamento el etnoturismo, el avistamiento de aves y el turismo medicinal ancestral es lo que más llama la atención. La realización de actividades de limpieza y preparación para la ceremonia de toma de yagé y la oportunidad de disfrutar de los poderes terapéuticos y de relajación que ofrecen las aguas termales del municipio de Colón, en el Centro Turístico Ambiaku, son algunos de los imperdibles. 

Visitar la chagra, técnica milenaria de cultivo de plantas alimenticias, condimentarias, medicinales y mágicas, es una de las dinámicas con mayor arraigo en el contexto social, cosmogónico y vivencial de los pueblos indígenas y de los herederos del conocimiento ancestral: los taitas o sabedores.

Únase al privilegio de conocer sus tradiciones, participar de sus rituales, aprender de plantas medicinales, comer lo que cultivan de manera orgánica, ver artesanías, contagiarse de la naturaleza y respirar.

Además, cada año, en Sibundoy, el lunes previo al Miércoles de Ceniza, el cabildo del pueblo kamentsa festeja el nuevo año en el Bëtsknaté. La celebración, también conocida como Día Grande, está llena de color, alegría, perdón, memoria, fuerza espiritual, baile y chicha. El Bëtsknaté es Patrimonio Inmaterial de la Nación desde 2013. 

Dónde dormir
La Posada, en Colón, es una buena opción. Está a 12 minutos de Sibundoy, a diez de Santiago y a 23 de San Francisco. 

 

Medio Putumayo

Si prefiere iniciar el recorrido por el Fin del Mundo, la mejor opción es volar con Satena a Villagarzón,  uno de los municipios que conforman el Medio Putumayo, junto a Mocoa y Puerto Guzmán. 

Colores, agua, naturaleza, artesanías, cultura, vida... En esta zona del departamento también hay decenas de oportunidades para vivir el turismo, y el Fin del Mundo, sin duda, es uno de los principales atractivos. La entrada para turistas nacionales es de $20.000 

Entre Mocoa, capital del departamento, y Villagarzón, está la entrada a este atractivo turístico natural. Desde los primeros pasos se empieza a evidenciar cómo será el recorrido, con cascadas, hostales, puntos de hidratación y un camino muy bien señalizado. 

El Salto de las Golondrinas, Pozo Negro y el Puente de Piedra son algunos de los atractivos por los que uno cruza, en algunos es posible entrar al agua para refrescarse y sentir la limpieza y frescura de sus aguas, pues los 2.790 metros de recorrido se hacen más fácil si se va disfrutando de toda la naturaleza que rodea el camino. Hasta que, de repente, la montaña desaparece y nos encontramos con el Fin del Mundo, una imponente caída de agua de 75 metros y, al frente, los diferentes verdes de la Serranía de los Churumbelos. Inmensidad, árboles, verde y, mucho más lejos, algunas calles de Mocoa. 

Para seguir con la aventura, en el Fin del Mundo se puede hacer torrentismo, un poco de adrenalina para finalizar la travesía. 

Otros de los imperdibles del Medio Putumayo son la Cascada Ojo de Dios, un lugar para recargarse y dejarse asombrar por el imponente agujero ubicado en medio de una fuerte roca, a unos 35 metros de altura, de donde brota agua. Este atractivo turístico es administrado por la comunidad indígena de los pastos.

Por su parte, el Centro Experimental Amazónico (CEA) es otro de los lugares más apetecidos por los turistas. Es un observatorio ambiental que promueve el conocimiento científico y tradicional con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región y de los turistas.

Con una extensión de 131 hectáreas, en el CEA se encuentran proyectos como las Estaciones Piscícolas, la Estación de Recursos Hidrobiológicos, el Centro de Recepción y Recuperación de Animales Silvestres (CREAS), el Jardín Botánico, un vivero forestal y la Estación Suruma.

Donde se oculta el Sol, en  Villagarzón, el Cañón del Mandiyaco y Hornoyaco son otros de los atractivos del Medio Putumayo. 

Dónde dormir
La Posada Turística Dantayaco es el lugar ideal para conectarse con la naturaleza, sentir el sonido del río y amanecer rodeados de monos, sin perder la comodidad y con opciones de lujo, según la habitación elegida. Está a cien metros de la entrada a la cascada Fin del Mundo. 

Bajo Putumayo 

Para finalizar, o empezar el recorrido, el Bajo Putumayo también es una gran opción. Muy cerca de la frontera con Ecuador, la mejor manera de llegar a esta zona es volando a Puerto Asís. Orito, Valle del Guamuez, San Miguel, Puerto Leguízamo y Puerto Caicedo también conforman esta subregión. 

Mayju, Centro Ecoturístico, en la vereda Altamira, en Orito, es un gran ejemplo de proyecto enfocado al turismo de naturaleza, que promueve la conservación y el cuidado de los recursos naturales. Además del alquiler de cabañas, una de ellas vertical, con una vista increíble, también hay zona de camping, canopy, senderismo, largos columpios con vistas a la inmensidad amazónica, piscina natural, una completa ruta ecológica y un circuito de aventura extrema. 

En el recorrido por el Bajo Putumayo también está la piedra del Pijilí, de más de cinco metros de radio, que se levanta unos ocho metros sobre el agua cristalina y fresca del río Caldero. Desde el aire se asemeja a un corazón en medio de unos pulmones verdes. Su nombre tiene raíces en el awá pit, el idioma del pueblo awá, que se ubica en la región fronteriza andino-amazónica de Colombia y Ecuador. 

Este escenario natural es una de las locaciones en donde se filmaron varias escenas de la película Chamán, el último guerrero, del director Sandro Meneses Potosí.

Para continuar con la experiencia natural, otra gran apuesta del ecoturismo en la zona es el Centro Ecoturístico Corunta y su Cascada Silvania. Además de disfrutar un delicioso almuerzo, con comida típica de la región, como tilapia, costilla o gallina, podrá seguir recargando energía en un entorno natural soñado. “Cierre los ojos y solo respire”, dice a la entrada de la cabaña. 
Respirar y recordar que estamos rodeados de árboles, ríos, cascadas, colores y personas. Putumayo es vida. 


* Invitada por: Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y Fontur. 

Foto: Iroz

Autores

María Castaño / El Espectador