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Las expectativas empresariales en Perú y la recuperación pos-COVID-19
Martes, Abril 27, 2021 - 12:27

Por Marcel Ramírez, profesor de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico en Perú.

La economía es la ciencia social que se encarga de estudiar el comportamiento de los agentes económicos, como los individuos, las familias, las empresas, el gobierno. Las principales decisiones que los agentes económicos adoptan giran en torno a su consumo, ahorro, endeudamiento, así como las decisiones de inversión, contratación, entre otras. Aunque existen diversos factores que inciden sobre estas decisiones como los precios, la tasa de interés, el tipo de cambio, las preferencias, hay un factor, menos tangible, pero que puede resultar determinante en todas las decisiones descritas: las expectativas.

Las expectativas empresariales son usualmente consideradas un indicador adelantado de la actividad económica por diversas razones. Los empresarios disponen de abundante información sobre el entorno económico más directo a sus negocios y, por consiguiente, pueden percibir con anterioridad a la reducción o al aumento del nivel de producción que las perspectivas económicas están mejorando o empeorando.

Téngase en cuenta que los empresarios disponen de información sobre los pedidos que reciben y que esta información aporta datos adelantados sobre la trayectoria de las ventas. Por otra parte, su propio optimismo o pesimismo puede influir en variables tales como el nivel de inversión a realizarse y en decisiones sobre stocks y producción futura y otras variables relevantes para determinar el nivel de producción del país. Razones análogas explican el empleo de los índices de confianza de los consumidores como un indicador adelantado de la demanda futura.

Por ejemplo, todos los meses el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), lleva a cabo la Encuesta Mensual de Expectativas Macroeconómicas sobre proyecciones de inflación, crecimiento del PBI y tipo de cambio a funcionarios del sistema financiero, analistas económicos y ejecutivos de empresas no financieras. Los resultados de estas encuestas se publican mensualmente en el Resumen Informativo de su Nota Semanal.

Normalmente hay un evento que suele introducir incertidumbre a las decisiones de los agentes económicos, tanto consumidores como empresas; los períodos electorales. Sin embargo, el impacto de dicha incertidumbre dependerá de qué tanto las personas y empresas perciben que las propuestas de los candidatos favoritos serán más o menos favorables al desenvolvimiento futuro de la economía y por ende de sus negocios.

Asimismo, considerando que el desempeño de nuestra economía tiene un alto componente que se ve influenciado por la economía internacional, recientemente las proyecciones económicas respecto al crecimiento del PBI suelen no cumplirse. Por ejemplo, en el año 2019 el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyectó que se crecería 4,2% pero finalmente se creció sólo 2,2%. La justificación del MEF fue que la guerra comercial entre Estados Unidos y China afectó el mercado internacional de nuestros productos.

Sin embargo, a dicho fenómeno, difícil de controlar, se sumó el hecho que  la inversión pública de ejecutó por debajo de los niveles establecidos como meta. Sin embargo, desde el año pasado, a la natural incertidumbre que caracteriza nuestro desempeño económico, la pandemia de la COVID-19 ha agregado una incertidumbre adicional, no sólo respecto al tamaño de la caída del PBI (con todos sus efectos negativos sobre el empleo, los ingresos, la pobreza y la vulnerabilidad), sino también respecto al ritmo de su recuperación. Y aquí las expectativas juegan un rol crucial.

El ritmo y el alcance de la recuperación de la actividad económica dependen de la efectividad de las decisiones adoptadas por las autoridades respecto a su capacidad de controlar los contagios del COVID-19, la gravedad de las nuevas variantes del virus, la rapidez en el proceso de vacunación a nivel nacional, entre otras medidas de contención de la pandemia. Esto estaba ya contemplado en el Marco Macroeconómico Multianual 2021-2024, en donde el MEF planteaba dos escenarios alternativos de crecimiento del PBI, adicionales a su escenario base. El ritmo de recuperación de la actividad económica iba a ser menor si la crisis netamente sanitaria demoraba en su contención y si las medidas de compensación económica no llegaban a los más afectados por la crisis.

De acuerdo con la Encuesta Mensual de Expectativas Macroeconómicas del BCRP, en marzo, las expectativas de crecimiento del PBI a 12 meses de analistas económicos y del sistema financiero estuvieron en 7,8 %, habiéndose reducido en 2 p.p. respecto a las expectativas que los mismos expertos hicieron en el mes de enero. Esto demuestra lo sensible de las expectativas empresariales.

Lo más duro de las expectativas empresariales es que suelen tener un efecto anticipado sobre las decisiones y eso es justamente lo que viene sucediendo en este momento. La incertidumbre que viene ocasionando el actual proceso electoral y que se traduce en expectativas empresariales negativas, viene impactando en forma clara sobre los mercados. Por un lado, la Bolsa de Valores de Lima (BVL) ha mantenido su tendencia a la baja; sus tres indicadores siguen abriendo y cerrando en rojo, reflejando la preocupación de los inversionistas ante un posible triunfo del candidato Pedro Castillo.

En este caso, las acciones mineras, en general, están en rojo. También están en cifras negativas las de las empresas financieras y las de consumo masivo. Asimismo, la exacerbada incertidumbre del proceso electoral se viene mostrando en la caída de los bonos soberanos del Perú lo que ha significado el alza de su tasa de interés para hacerlos más rentables ante los inversionistas. Esta alza de la tasa de interés representa el aumento del riesgo país y encarece el costo al que el país puede captar recursos para financiar la tan necesaria recuperación de la economía; el spread (diferencia entre las tasas del soberano de Perú y el de los EE.UU.) ya ha subido en 20 puntos básicos.  

¿Tienen las autoridades algún rol o responsabilidad en aminorar la incertidumbre o reducir el “ruido” que exacerba las expectativas negativas? Definitivamente las autoridades tienen un rol importante que no han estado asumiendo. Los costos del ruido ocasionado por la incertidumbre son altos pues pueden llegar a retrasar e incluso desincentivar decisiones de inversión, así como generar presiones alcistas sobre el tipo de cambio, ambas situaciones perjudicando el potencial de recuperación de nuestra economía.

En la actualidad, como puede ser comprensible, las autoridades se han concentrado casi exclusivamente en la estrategia de contención de la pandemia, la adquisición, distribución de las vacunas, el oxígeno y las camas UCI. Sin embargo, aunque es realmente crítico contener el embate de la segunda y eventual tercera ola, cada cinco años, la coyuntura del cambio de autoridades tiene un efecto sobre las expectativas cuya incertidumbre puede reducirse con mayor y mejor información de parte de las dependencias del Poder Ejecutivo, que son responsables de las diversas políticas públicas. Esto ayudaría a establecer la real viabilidad de las distintas propuestas que los candidatos podrían presentar a los electores, es decir, obligaría a que los candidatos definan propuestas menos oportunistas o sin fundamento, contribuyendo a reducir la incertidumbre que exacerba las expectativas negativas del empresariado y consumidores.

Esto último es reflejo de una enorme debilidad institucional que es aprovechada por quienes desean ser autoridad, proponiendo soluciones reactivas, contrarias a la evidencia científica existente y colocando a los electores en una débil posición para tomar una buena decisión por su futuro; básicamente actuando frente al temor.

A todo esto, debemos agregar la incertidumbre adicional que durante los últimos meses viene generando el Congreso con algunas de sus propuestas legislativas como todas aquellas que afectan la sostenibilidad del Sistema Previsional peruano, tanto público como privado. Sin embargo, recordemos algunos de los primeros efectos de la derogatoria de la Ley de Promoción Agraria.

Procolombia, el organismo gubernamental encargado de promover las exportaciones, informó que viene apoyando a los agroexportadores peruanos en la búsqueda de tierras en Colombia para cumplir con sus planes de expansión, dirigidas principalmente al cultivo de paltas, así como de mangos y arándanos. En otras palabras, los cambios en las reglas de juego que distan de ser adecuadas, pueden desincentivar las decisiones de inversión con los efectos perjudiciales que eso genera.

Finalmente, es importante notar que el nerviosismo de los agentes económicos está llevando a que ciertas variables se comporten en forma tan volátil que terminan afectando al ya frágil bienestar de los hogares más vulnerables del país y que son los que menos oportunidades tienen de protegerse de esta volatilidad. Nuestras actuales autoridades y aquellas que desean serlo deben asumir con enorme responsabilidad su rol de reducir la incertidumbre y que viene exacerbando la tendencia negativa de las expectativas tanto empresariales como del ciudadano de a pie.

Autores

Marcel Ramírez