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Lujo, placer y vértigo en República Dominicana
Viernes, Diciembre 16, 2016 - 08:43

Una joya turística que cada vez gana más espacio en el segmento de aventura. Por cuenta de Playa Cabaret recibe decenas de surfistas y kiters, y el río Yaque del Norte, el más largo y caudaloso de la zona, es punto de encuentro para practicar rafting.

Es una historia que no se cansan de repetir en Santo Domingo, capital de República Dominicana: “Este fue el primer lugar al que llegó Cristóbal Colón, y al poner sus pies en tierra afirmó: ‘Es la tierra más linda que mis ojos jamás han visto’”. Seis siglos después, la frase se ve reflejada en la llegada masiva de turistas a esta isla del Caribe. Seis millones de personas han pisado su territorio en el último año, convirtiéndolo en el segundo destino más visitado de la región.
 
Parafraseando las palabras de Colón, República Dominicana es, realmente, un paraíso. Se trata de la única isla del Caribe que cuenta con una geografía montañosa, lo que permite gozar de diferentes planes y disfrutar de un paisaje sosegado. Eso sin contar con caudalosos ríos, exuberantes playas de color azul turquesa y su joya: Santo Domingo, una taza de plata en la que las calles y la arquitectura colonial relatan el paso de la historia.
 
Cuando se habla de turismo en República Dominicana, el sitio por excelencia es Punta Cana, y no es para menos. Al recorrerla se puede observar una ciudad diseñada para atender viajeros gracias a su amplia oferta hotelera. En sus playas, la arena casi blanca se mezcla con un mar azul. Pincelazos naturales, dignos de un refugio en el Caribe. Además tiene una oferta de actividades para la familia como el Scape Park, un parque ecológico para aventurarse en caminatas, expediciones por cavernas y cascadas, paseos en buggies, por el cable aéreo y hasta el Hoyo Azul.
 
Este último es una piscina de agua dulce natural enclavada en la falda de una montaña. Un sitio para guardar silencio y sorprenderse con su belleza. Para el cable aéreo se requiere temple, pues hay que cruzar entre montañas suspendido en el aire. Son ocho recorridos, uno de ellos de 1.500 metros. No se salvará del vértigo, pero la experiencia vale la pena.
 
 
Turismo de aventura 
 
República Dominicana es mucho más que Punta Cana, en especial para quienes disfrutan el turismo de aventura. A un par de horas de Santo Domingo, en la zona de Jarabacoa, se puede practicar rafting en el río más largo y caudaloso del Caribe, el Yaque del Norte. Los lugareños, morenos acuerpados que parecen luchadores, están acostumbrados a lidiar con estas aguas, y pareciera que como parte del recorrido su misión fuera asustar. Desde la llegada advierten que en el camino habrá caídas de agua, una de ellas bautizada Mike Tyson Punch.
 
El sendero del río conduce a la Damajagua, un complejo que por caprichos de la naturaleza agrupa 27 charcos con sus respectivas cascadas. Un emocionante plan que permite recorrer aguas cristalinas, frescas y frías; cuevas, toboganes naturales y enormes rocas moldeadas por las aguas provenientes desde lo más alto de la montaña.
 
En sitios como estos no es raro ver extranjeros que deslumbrados por su belleza dejan todo para mudarse a vivir junto al mar. Esa es la historia de Marcus Bohm, un alemán que llegó hace más de quince años con una tabla de surf bajo el brazo, se enamoró de las olas y decidió hacer su vida en Playa Cabaret.
 
Bohm es el creador del torneo Master of the Ocean, un evento en el que compiten surfistas, windsurfistas y kitesurfistas. Cada año, deportistas de todo el mundo acuden a este lugar a enfrentarse con las olas, el viento y el sol. También se dictan clases de surf, pero lejos de poder narrar la imagen de un surfista profesional cabalgando sobre las olas, el panorama general es que luego de un intento, otro, otro y muchos más, que concluyen con caídas de cabeza en el agua, los aprendices logran montar en la tabla, con el estilo básico de un principiante: piernas temblorosas, a medio doblar, equilibrio de alicorado y la típica sonrisa del novato. Así, logran llegar hasta la playa.
 
 
La capital
 
Santo Domingo sorprende con su legado histórico: fue el primer lugar al que arribó Cristóbal Colón y la primera sede del gobierno colonial español en el Nuevo Mundo. En su zona histórica la arquitectura colonial se mantiene incólume, pese al paso de los años.
 
Santo Domingo fue pionera en todo. Allí se construyó el primer hospital, castillo, catedral y universidad de América. Por sus invaluables características, La Española, como fue bautizada por Colón hace cinco siglos, hoy es Patrimonio de la Humanidad.
 
La han llamado también “La Española, ciudad Trujillo”, en honor al dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien estuvo en el poder durante la primera mitad del siglo XX. Al igual que Cartagena de Indias, alberga extensas murallas, propias de una ciudad costera que tuvo que enfrentar las luchas de la expansión de los países europeos por las nuevas tierras. En su interior hay múltiples restaurantes, museos y bares para que los visitantes se diviertan en medio de un ambiente romántico.
 
Todos estos argumentos convierten a República Dominicana en un destino único. No en vano el turismo se ha consolidado como el principal renglón económico del país. Deportes extremos, turismo de naturaleza, buenas fiestas y una arquitectura colonial impoluta son los planes recomendados, pero hay mucho más por explorar. Y lo mejor, todo queda cerca, pues esta isla sólo mide 48.000 kilómetros cuadrados.

Autores

Felipe Morales Mogollón/ El Espectador