Pasar al contenido principal

ES / EN

Mariam Ishaq, la mujer sudanesa condenada a muerte por convertirse al cristianismo
Viernes, Mayo 16, 2014 - 07:27

"Le dimos tres días para abjurar de su fe, pero usted ha insistido en no volver al Islam. Le condeno a la pena de muerte en la horca”, declaró el juez a una joven doctora de 27 años de Sudán que decidió convertirse al cristianismo. La mujer está embarazada de ocho meses.

Impasible, a pesar de la rudeza del juicio, se mantuvo la doctora sudanesa Mariam Ishaq, de 27 años, al escuchar el fallo de un tribunal de ese país que la condenó a la horca por haberse convertido al cristianismo y por adulterio.

Para agregarle más dramatismo a la situación, la joven profesional está embarazada de ocho meses, por lo que la sentencia no se aplicará hasta dos años más, una vez que tenga al bebé y lo amamante. Ishaq tiene, además, otro hijo de un año y medio.

La situación es denunciada por Amnistía Internacional y ha obligado a las embajadas de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Holanda ha declararse “muy preocupadas” por el caso. "Hacemos un llamado al gobierno de Sudán para que respete el derecho a la libertad de religión y, en particular, el derecho de cambiar de fe o de creencia”, escribieron en un comunicado conjunto.

"Le dimos tres días para abjurar de su fe pero usted ha insistido en no volver al Islam. Le condeno a la pena de muerte en la horca”, declaró el juez Abas Mohamed al Jalifa, dirigiéndose a la mujer por el apellido de su padre, de confesión musulmana.

Mariam Yahia Ibrahim Ishag (su nombre cristiano) también fue condenada a cien latigazos por “adulterio”. La joven permaneció impasible al conocer el veredicto. Antes, durante la audiencia, tras una larga intervención de un jefe religioso musulmán que intentó convencerla, dijo sosegadamente al juez: “Soy cristiana y nunca he cometido apostasía”.

Según Amnistía Internacional, Ishag fue criada en el cristianismo ortodoxo, la religión de su madre, dado que su padre, musulmán, estuvo ausente durante su infancia. Más adelante, la joven se casó con un cristiano de Sudán del Sur. Sin embargo, la ley islámica en vigor en Sudán estipula que una musulmana no puede casarse con alguien de otra religión.

El régimen islamista sudanés introdujo la ley coránica en 1983, aunque las condenas a muerte son escasas. Las embajadas internacionales en Sudán recuerdan que el derecho a cambiar de religión aparece en la Constitución sudanesa de 2005 y en los textos internacionales de defensa de los derechos humanos.

Autores

LifeStyle.com/ Agencias