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Más que medicamentos para tratar el Sida
Lunes, Noviembre 30, 2015 - 09:42

De acuerdo a los especialistas en Guatemala, el tratamiento debe incluir ayuda psicológica y mayor comprensión social sobre el problema.

Prensa Libre. Más allá de un diagnóstico y un tratamiento farmacológico de por vida, los pacientes con VIH y sida deben afrontar una difícil realidad, que conlleva  lidiar con presiones psicológicas y aprender a adherirse a la medicación diaria, por lo que deben recibir apoyo profesional para asumir su condición como un desafío y no como una condena.

Una infección crónica, como el VIH, puede producir, en muchos casos, consecuencias emocionales como  estrés, falta de autoestima, depresión, aislamiento o miedo al rechazo,  lo que les provoca un gran desgaste, dice la Asociación Vida de Guatemala.

Debido al estigma y discriminación hacia los pacientes, es difícil  hablar abiertamente con su entorno familiar y social, pues temen el rechazo.

“La persona con VIH puede llevar una vida normal, ya que se le considera  una enfermedad crónica, y la expectativa de vida es similar a la de cualquier persona no infectada, si inicia el tratamiento con antirretrovirales lo más pronto posible”, explica Ricardo García Bernal, director de Onusida.

En  los primeros tratamientos disponibles, a inicios de la década 1990, el paciente con VIH debía ingerir de 30 a 40 pastillas diarias, lo que  dificultaba una adecuada adherencia  al tratamiento.

En la actualidad, los fármacos se han unificado y ahora los pacientes toman una sola pastilla al día, lo que favorece la terapia.

“Aunque aún hay efectos secundarios, como náuseas, vómitos, insomnio, depresión, salpullido o dolores de cabeza,  no son tan agresivos como hace 15 años”, dijo Joel Ambrosio, director de la Asociación Vida.

Es importante que el paciente reciba apoyo emocional para la reducción de la tensión, la ansiedad y alteraciones de estados de ánimo y que se promueva la participación a grupos de autoapoyo. Además,  deben recibir tratamiento contra infecciones oportunistas asociadas al VIH —las que usualmente no afectan o solo afectan levemente a personas con inmunidad intacta— y pueden desarrollar problemas renales, cardiacos,  diabetes o pérdida muscular.

Según la entidad antes citada, deben adoptar una dieta balanceada, ingerir suficientes líquidos, hacer ejercicio, protegerse al sostener relaciones sexuales y evitar el uso de drogas y el consumo de alcohol.

Hay que destacar que los pacientes con VIH pueden ser padres, siempre y cuando la embarazada reciba tratamiento antirretroviral a partir de los tres meses, el niño nazca por cesárea y no se le amamante, enfatizaron los expertos.