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¿Me ligo las trompas o te haces la vasectomía?
Viernes, Mayo 19, 2017 - 11:26

La esterilización es una decisión compartida. Elegir uno de los dos procedimientos puede convertirse en un dilema para las parejas.

Natalia y Mauricio visitan a la ginecóloga Laura Gil. Llegan con una certeza y una duda. No superan los 35 años. Entran al consultorio cogidos de la mano. Son de las parejas que se miran con el imán que suelen tener las relaciones que conservan el fuego del principio. Hace tres años viven juntos. Natalia y Mauricio tienen planes de largo aliento, bajo la condición de seguir siendo una familia sin hijos. Su certeza y su duda caben en una misma frase: “Queremos esterilizarnos, pero no sabemos si optar por la ligadura de trompas o la vasectomía”, dice Natalia, en plural, a la ginecóloga. La solución a su consulta es individual, aunque involucre a las dos partes.

A simple vista parece prematura la elección de esterilizarse. Ninguno roza los 40 años. Natalia se enoja cuando su mamá le dice que ligarse las trompas es un error porque mañana puede cambiar de opinión. En ese momento, como mecanismo de defensa, ella le responde con otra de sus certezas, una más personal: aquel que quiera estar con ella debe aceptarla con su idea de no querer hijos. Innegociable como un tratado, no tener hijos es su bandera. Coincidencia que Mauricio tenga la misma postura. Lo que los une hoy los pone a deliberar. Por eso están en el consultorio de Laura Gil.  Quieren dar el paso de la esterilización. Con que sea uno de los dos es suficiente. Están juntos, se proyectan juntos y quieren acompañarse en la decisión que van a tomar.

“La anticoncepción y la planificación familiar siempre han caído sobre las mujeres. Los hombres se sienten lejanos a estos temas. Cuando les preguntas por su método de anticoncepción, la mayoría se refiere a los métodos que realiza su pareja”, les dice Laura Gil, ginecóloga de Oriéntame, fundación que atiende asuntos de salud sexual y reproductiva. Al oírla, Mauricio saca pecho, se siente incluido en el lado de los hombres que abordan en conjunto la sexualidad. La vasectomía es un procedimiento que lo seduce por dos motivos: porque anula de pleno una posible paternidad y porque Laura dejaría de ser esclava mensual de la inyección Cyclofem. Sin embargo, brotan las dudas al imaginarse el día de la operación mientras espera al profesional en urología. ¿Perderá la libido? ¿Afectará su desempeño sexual? ¿La calidad del semen variará sustancialmente?

“Muy pocos se han realizado la vasectomía porque no están comprometidos, a menos que sea una medida extrema para no tener más hijos –continúa la ginecóloga Laura Gil–. Cada vez hay más hombres que se hacen la vasectomía porque hay un interés por la salud propia y la de sus compañeras. El 34% de las mujeres utilizan la ligadura de trompas como método de anticoncepción frente al 5% de los hombres. Si hubiera equidad en la toma de decisiones, los porcentajes serían similares”.

Juan Carlos Vargas, ginecólogo e investigador científico de Profamilia, considera que el desequilibrio es por razones culturales, no médicas. “El paradigma erróneo de la maternidad como responsabilidad exclusiva de la mujer permitió que la ligadura de trompas fuera más aceptada y rápidamente incluida como una opción anticonceptiva. La vasectomía tenía el estigma de que podría afectar el desempeño sexual en el hombre y eso retardó su popularización. Anteriormente, por cada 10 ligaduras se realizaba una vasectomía. En la actualidad, la situación es distinta, la diferencia es de cinco a uno”.

En Colombia, la ley 1412 garantiza que los colombianos se puedan realizar, de forma gratuita, la ligadura  de trompas y la vasectomía, con el fin de fomentar la maternidad y la paternidad responsables. Fue sancionada en el 2010.

La cirugía de esterilización a una mujer dura alrededor de 15 minutos y, la del hombre, aproximadamente 10. Para la primera se necesita anestesia general y en la segunda es local. Las intervenciones apuntan a lo mismo, pero son de distinta complejidad. “Como procedimiento quirúrgico, técnicamente la vasectomía es más sencilla, no tiene puntos de sutura y la incapacidad es de sólo 24 horas. En cambio, la ligadura de trompas debe hacerse con la paciente sedada totalmente y se opera sobre su cavidad abdominal. El dolor en el posoperatorio es de fácil control y usualmente se da una incapacidad de cinco días”, explica Vargas.

Natalia y Mauricio van al consultorio de Laura Gil para tomar una determinación. La médica no les señalará quién de los dos se debe esterilizar. Su labor es resolver dudas, ampliar el debate, completar los espacios vacíos, llenos de dudas. La ginecóloga les explica con detalle cada proceso de esterilización. Sus ventajas y desventajas.  Es incisiva al dar valor a la información médica, para que los pacientes tengan razones fuertes antes de dar el salto a la esterilidad. “Si tuviéramos una educación sexual adecuada, que permita que los niños y las niñas entiendan sus derechos humanos, sexuales y reproductivos, tendríamos una sociedad con noción de equilibrio de cargas para el hombre y la mujer. Lo que se busca con informar es garantizar que las personas puedan cumplir sus ideales sin que queden truncados sus planes y sus sueños por un embarazo no deseado”, enfatiza.

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Cromos/ El Espectador