Pasar al contenido principal

ES / EN

Metatarsalgia, ese molesto dolor en la planta del pie
Miércoles, Mayo 31, 2017 - 11:16

Un problema común que afecta las articulaciones y los huesos encargados de soportar el peso del cuerpo en cada pisada.

Justo en esta zona se encuentran cinco huesos largos, llamados metatarsianos, que son los responsables de soportar el peso del cuerpo cuando el pie se despega del suelo al caminar o correr.
 
Este aumento de presión constante y repetitiva en la zona metatarsal provoca un dolor punzante que empeora al caminar o al pasar mucho tiempo de pie, y que desaparece cuando se está en estado de reposo. La sensación dolorosa en estos casos puede sentirse en el dedo gordo o en los tres más cercanos, y toda el área se inflama generando una mayor incomodidad.
 
La metatarsalgia se manifiesta generalmente en la edad adulta, afectando tanto a hombres y mujeres, aunque la incidencia es considerablemente mayor en pacientes del sexo femenino.
 
Esta condición puede estar relacionada con patologías como el hallux valgus, los dedos en martillo o el pie plano, aunque es bastante frecuente en personas con pies normales, y suele estar acompañada por la aparición de durezas y callosidades en la planta del pie.
 
Entre los síntomas están también una sensación de calor excesivo en la planta del pie, así como de hormigueo en los dedos. Por otra parte, es normal que a largo plazo aparezcan otros síntomas, como el dolor de espalda, que se produce cuando la persona afectada camina de forma incorrecta, buscando soportar el peso sobre la pierna para evitar el dolor.
 
Orígenes
 
La causa habitual de la metatarsalgia, y la más común, es una mala mecánica en la fase de despegue al caminar que consiste en elevarse sobre los dedos, lo que produce una presión excesiva sobre la cabeza de los metatarsianos provocando dolor e inflamación con cada paso.
 
Otras condiciones de origen anatómico-biomecánicos que provocan la aparición de la metatarsalgia son el pie cavo, los dedos en garra o incluso el juanete, trastornos que produce un desequilibrio en la distribución de las cargas afectando directamente la zona metatarsiana.
 
Ahora bien, existen también causas secundarias como el uso de un calzado inadecuado, especialmente los de tacón muy alto, de punta demasiado estrecha, poco elásticos o demasiado duros. Otra causa de la metatarsalgia es la deshidratación y pérdida de elasticidad del tejido adiposo que se encuentra en el arco del pie y actúa como amortiguador durante la deambulación.
 
Una edad avanzada y el sobrepeso, son también factores determinantes, así como ciertas enfermedades sistémicas como la diabetes, las enfermedades reumáticas, la gota, la artritis reumatoide, los trastornos vasculares, e incluso, ciertos procesos infecciosos. El ejercicio de alto impacto, también implica un mayor riesgo de metatarsalgia.
 
Cambios necesarios
 
El tratamiento de la metatarsalgia depende de su origen, cuando la causa es más bien secundaria, se hace necesario asumir ciertos cambios en el ritmo de vida que ayudaran aliviar el dolor y malestar. En primer lugar, se recomienda usar un calzado con un tacón bajo, de entre dos y tres centímetros, de suela gruesa, estable y absorbente, y que tenga el espacio suficiente para permitir la movilidad de los dedos.
 
Acostumbrarse a descansar los pies, poniéndolos en alto, tras un largo periodo de pie; evitar el ejercicio físico de alto impacto y en terrenos irregulares, e incorporar en sus hábitos una rutina de estiramientos y masajes de la planta del pie. En caso de que sea necesario, es muy recomendable bajar de peso, y aplicar hielo durante entre 10 y 15 minutos al día.
 
Un profesional puede recomendarle el uso de ciertos fármacos, especialmente antiinflamatorios, e incluso, colocarle un vendaje neuromuscular que ayude a relajar la zona. En algunos pacientes funcionan las infiltraciones de corticoides o la inmovilización por escayola
 
Sin embargo, cuando la metatarsalgia esta es producto de la deformación del pie, lo recomendable es el uso de plantillas personalizadas que permitan descargar los puntos de presión máxima; y en los casos más complejos, lo usual es una cirugía que permita corregir la forma de los huesos metatarsianos, bien sea para liberar algún nervio afectado o para enderezar los dedos en martillo.
 
Medidas de prevención:
 
Evitar el uso de zapatos de tacón alto, así como el calzado estrecho que comprima el pie.
Vigilar el desgaste de la suela del zapato en la zona de apoyo metatarsal, esto puede ser el indicador de que existe un sobreapoyo a este nivel.
Visitar al podólogo para tratar cualquier problema que aumente la sobrecarga de peso en la planta del pie.
Tratar cualquier verruga o papiloma en el pie para evitar la aparición de dolor.
Eliminar regularmente las callosidades y durezas.
 

Autores

Belén González/ Diario Las Américas