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De ganar el plebiscito sobre Yasuní, Petroecuador perdería US$ 16.470 millones
Viernes, Mayo 26, 2023 - 09:04
campo petrolero Petroecuador

El ministro de Energía de Ecuador, Fernando Santos, asegura que como plan B la embajadora Ivonne Baki ya busca reactivar apoyo internacional por el sacrificio que haría el país.

La rendición de cuentas de Petroecuador sirvió como inicio de una suerte de campaña informativa que hará la empresa estatal para buscar que la ciudadanía entienda las consecuencias económicas que tendría el país si se dejase de producir crudo en el bloque ITT, que se encuentra cercano al parque Yasuní. Incluso el evento realizado este 25 de mayo tuvo invitados especiales: algunas comunidades waoranis y kichwas que viven en la zona aledaña y cuyos dirigentes dijeron estar en contra de la propuesta de YASunidos y que quieren que se continúe con la explotación petrolera en esa zona.

Adicionalmente, frente a un posible escenario negativo para la industria, el ministro de Energía, Fernando Santos Alvite, admitió hoy que se ha buscado el contacto de la embajadora Ivonne Baki para que busque reactivar la ayuda internacional que se perdió hace una década cuando fracasó la iniciativa Yasuní ITT.

Así, unos US$ 16.470 millones dejaría de percibir Petroecuador y el Estado en general en los próximos 20 años, si la iniciativa de dejar el crudo del ITT en tierra obtuviera el voto mayoritario en la consulta popular que se realizará en agosto, junto con las elecciones presidenciales y las de asambleístas, tras la muerte cruzada.

Las cifras fueron expuestas por el gerente de Petroecuador, Ramón Correa, quien explicó que la labor de Petroecuador en esta coyuntura de la consulta popular será informar a la ciudadanía sobre las posibles consecuencias en el caso de haber una votación favorable a dejar el crudo en tierra, a fin de que los ciudadanos estén bien informados. Para el funcionario, el ITT es “nuestra joya” y aseguró que en estos años se ha trabajado debidamente en los cuidados ambientales.

En este sentido, indicó que los costos de abandono del campo que tienen que ver con el cierre de pozos, taponamiento, remediación ambiental serían al menos de US$ 467 millones. La pérdida de empleo y compensación social a 20 años será de US$ 251 millones; mientras que las pérdidas asociadas a las inversiones realizadas al 2023 y que ya no tendrían un retorno serían US$ 1.952 millones. Asimismo, lo que se dejaría de recibir por la no producción de este bloque serían $ 13.800 millones.

Explicó que actualmente el bloque 43 ITT (Ishpingo-Tambococha-Tiputini) se desarrolla en un territorio de apenas 80 hectáreas, cantidad menor a la que se le permitió en la última consulta, en la que se redujo de 1.000 a 300 hectáreas su área de funcionamiento. El costo operativo incluido inversión es de US$ 15,31 por barril, se han hecho inversiones por US$ 1.900 millones y hay 50 empresas trabajando en esta operación. El valor neto obtenido en el ITT desde el 2014 fue de US$ 4.000 millones.

“Los dueños de casa” también dieron su postura: los dirigentes indígenas de la zona del ITT. El líder de la comunidad waorani de Kawymeno, Enkemo Kehuanto Gabamo, dijo estar preocupado por la propuesta de ONG y de YASunidos. Aseguró que lo que quiere su comunidad es la continuación de la actividad petrolera para el futuro de sus hijos y nietos. Que YASunidos no ha hablado con ellos sobre el tema y que en caso de salir la petrolera de la zona, entonces no tendrían una serie de beneficios como el bote ambulancia y el trabajo. “Trabajo, trabajo trabajo”, gritaba, en medio de los aplausos de sus compañeros y también se escuchó el grito de “YASunidos nada que ver”.

En la misma línea, el presidente de la comunidad kichwa Boca Tiputini, Marco Gomel Grefa Condo, dijo que Petroecuador les ha ayudado en la parte social y económica. No quieren que se quede bajo tierra el crudo, sino que se explote. Para Grefa, la actividad petrolera les ha abierto la puerta a la educación, vialidad y trabajo.

El ministro Fernando Santos indicó que ha escuchado con atención las voces de los habitantes de la zona del ITT, que están tremendamente preocupados porque si gana el Sí ellos perderán su medio de vida, su fuente de ingreso. “Son 1.000 trabajadores de la zona que se quedarán en la miseria, pues no hay una alternativa viable a la producción petrolera”. También se mostró contrariado en el sentido de que si se deja de producir ese crudo, sería muy difícil reemplazar con otra fuente esos recursos que se dejarían de percibir. Además, dijo, no se ganaría nada para la humanidad, pues el petróleo que se deje de bombear en Ecuador será bombeado por algún otro país productor que aprovechará esa demanda. Pidió a los YASunidos “que tengan compasión con la gente que vive en la zona”.

Al ser consultado sobre si en realidad, como había dicho en declaraciones anteriores, el crudo que sale del ITT sería una brea, y que si no habría la posibilidad de reactivar iniciativas parecidas a la del Yasuní ITT, en la cual se planteaba que la comunidad internacional compense de alguna manera al Ecuador por dejar ese crudo en tierra, el ministro aclaró que la calidad del crudo es comercial en los campos Tambococha y Tiputini. Reconoció que la del Ishpingo es muy pesada, por lo que quizá podría cerrarse sin mayor problema.

Sobre la posibilidad de que la comunidad internacional vuelva a apoyar la iniciativa ecuatoriana, dijo que junto con el ministro Roberto Salas y él mismo habían hablado con la embajadora de Estados Unidos, Ivonne Baki, que llevó adelante la primera iniciativa, para ver la posibilidad de reactivarla, frente al sacrificio que tendría que hacer el país. Dijo que ella les comentó que esto no será fácil, pues se ha enfriado el tema, pero que se intentará. Esto solo en el caso de que la consulta fuera adversa.

Recordó que cuando se intentó por primera vez conseguir la ayuda internacional hubo muchos interesados en aportar y se hablaba de US$ 4.000 millones. Sin embargo, el tema fracasó porque los donantes, especialmente europeos, querían tener las cifras de adónde iba a ir el dinero, pero el presidente de entonces, Rafael Correa, no quería rendir cuentas. 

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