Caracas. El petróleo para los venezolanos es un elemento determinante para la transformación política, económica y social por ser el principal recurso de sustento económico. Este primero de enero, cuando se cumplieron 40 años desde aquel día en 1975 cuando se nacionalizó la principal industria, aún continuamos dependiendo de ella, bajo la mirada codiciosa de factores internacionales. Hoy, ese proceso de empoderamiento de las reservas por parte del Estado está más vigente que nunca por ser el país con la mayor reserva de crudo del mundo.

Al principio no fue así. En 1975, cuando se llevó a cabo la nacionalización, no había casi interés internacional porque Venezuela no representaba una amenaza a la demanda constante del hidrocarburo en los países desarrollados. A pesar de ser una propuesta que venía desde 1943 durante el gobierno de Isaías Medina Angarita (1941-1945), fue en 1975 cuando logró concretarse la propuesta.

Al llegar Carlos Andrés Pérez a la presidencia de Venezuela, en 1974, ya existían las condiciones favorables para tomar las medidas de nacionalización. La ley de Medina Angarita estipulaba la reversión de las concesiones petroleras, en manos de las transnacionales, para el año 1983.

Así lo afirma Fernando Travieso, analista petrolero, quien indica que en la ley de Medina Angarita se estipuló que todos los activos de las transnacionales que manejaban el petróleo en el país pasaban a ser del Estado al cumplirse 40 años de otorgada la concesión.

“Esto significaba que las concesiones que se habían otorgado en 1943 iban a pasar a manos del Estado para el año 1983, pero sin pagar ninguna compensación. Previendo que esto pasara, el presidente para la época, Carlos Andrés Pérez, decidió nacionalizar la industria y así evitar que se cumpliera lo estipulado en la ley, porque no les convenía a las transnacionales”.

Recuerda que esa ley era automática: al cumplirse los 40 años, pasaban a manos del Estado los activos de esas empresas, lo cual representó una crítica contundente al gobierno de Pérez por parte de sectores políticos venezolanos. Pérez prefirió nacionalizar antes para pagar a las transnacionales a precio de oro activos chatarras.

“Otro dato que impulsó ese proceso fue el antecedente histórico de otros países como Libia, Irak y México quienes para ese año ya habían nacionalizado su industria”.

De hecho esa ley de Medina Angarita, de 1943, fue inspirada en la llamada expropiación petrolera en México, realizada por Lázaro Cárdenas en 1938 y que pudo llevarse a cabo porque Estados Unidos, en conflicto con los alemanes y por comenzar la Segunda Guerra Mundial, prefirió crear un frente antifascista que proteger los intereses de las compañías privadas. “Aprovecharon la coyuntura de la guerra para mover las piezas en la economía mexicana, al igual que lo hizo Medina Angarita, de alguna manera seguimos ese modelo y de hecho funcionó porque empezamos un proceso que nunca se detuvo.”

Se aprobó. A esa ley se le dio el ejecútese después de largos debates en agosto de 1975, el 31 de diciembre de ese mismo año quedaron extinguidas las concesiones petroleras y con ello el derecho a realizar actividades de la industria petrolera a quienes se les había otorgado: las compañías transnacionales.

Al día siguiente, el 1º de enero de 1976, en el pozo Zumaque de Mene Grande (Zul), comenzó la explotación petrolera de una nueva industria, la del petróleo venezolano.

El presidente Carlos Andrés Pérez proclamó ante el país formalmente la nacionalización de los hidrocarburos, y a partir de ahí las propiedades, las plantas y los equipos de las compañías concesionarias extranjeras pasaron a pertenecer al Estado.