Seúl. Posco, la tercera acería a nivel mundial, advirtió un débil panorama para el sector al reducir su proyección de utilidades anual en 7% tras reportar decepcionantes ganancias trimestrales producto de la débil demanda en una economía frágil.

Las empresas siderúrgicas mantiene la cara materia prima comprada en el trimestre previo, pero la debilitada demanda de los fabricantes de autos, los constructores de barcos y los contratistas ha dificultado que le traspasen completamente el costo a los clientes.

La sudcoreana Posco, la primera gran acería asiática en reportar las ganancias del período julio-septiembre, develó una caída más abrupta de lo esperado de 40% en la utilidad trimestral desde el máximo de 2010, alcanzado en el segundo trimestre.

Posco cuenta a la firma de inversiones Berkshire Hathaway del multimillonario inversor Warren Buffett como uno de sus principales accionistas.

"Mirando hacia el cuarto trimestre y el año próximo, estamos ligeramente preocupados por la demanda y precios del acero (…) creo que existen un par de mejores alternativas dentro del sector del acero; compañías con mejor visibilidad de ganancias que Posco", dijo Kim Young-chan, gerente de fondos de Shinhan BNP Paribas Asset Management.

Una accidentada recuperación en la economía estadounidense y un sombrío panorama para los mercados europeos están amenazando las perspectivas de ganancia para las empresas siderúrgicas asiáticas, dependientes de las exportaciones.

Baosteel, la principal acería china, dijo el lunes que mantendrá estables los precios de los productos del acero para las reservaciones de noviembre, una medida inesperada dados los precios al alza del material.

Posco redujo su meta de utilidad operativa de 2010 en 7% a 5,2 billones de won (US$4.700 millones), sugiriendo que su utilidad del cuarto trimestre se reduciría en un 27% desde el tercer trimestre a cerca de 800 billones de won.

Para el 2011, se espera que el aumento en la demanda global por acero se desacelere en más de la mitad a un 5,3% desde el 13,1% de este año, por causa de la apagada demanda de los países desarrollados, según la Asociación Mundial del Acero.