Sidney. La aerolínea australiana Qantas anunció este sábado la cancelación de todos sus vuelos debido a una agria disputa laboral, en una decisión sin precedentes que llevó al gobierno a acudir a los tribunales, por considerar que pone tanto a la aerolínea como a la economía en riesgo.

Decenas de miles de pasajeros fueron afectados por la inédita medida, que empezó a operar un día después de la reunión anual de accionistas de la aerolínea y que claramente tomó al gobierno por sorpresa.

Además, avergüenza a la primera ministra Julia Gillard, que estaba encabezando una cumbre de líderes de la Commonwealth en la ciudad de Perth porque 17 de los invitados debían viajar este domingo en vuelos de Qantas.

Los sindicatos, que agrupan desde pilotos a trabajadores de los servicios de catering, han llevado a cabo protestas desde septiembre en busca de mejores salarios y se oponen a los planes de Qantas de reducir costos.

Qantas quiere establecer dos nuevas aerolíneas en Asia y bajar drásticamente los costos de los vuelos de tramos largos.

La aerolínea planea eliminar 1.000 puestos y pedir US$9.000 millones en aviones Airbus como parte de una reformulación para salvar al deficitario negocio internacional.

"Están echando por tierra nuestra estrategia y el nombre de la compañía. (Los sindicatos) (...) quieren dictar cómo llevamos el negocio", dijo el presidente ejecutivo de Qantas, Alan Joyce, en un comunicado.

Joyce agregó que las últimas movilizaciones costarían a la aerolínea 20 millones de dólares australianos.

La huelga es la mayor disputa que la aerolínea ha afrontado desde el 2008, cuando una protesta de los ingenieros costó unos 130 millones de euros australianos (US$133 millones) a la compañía, según medios locales.

El ministro de Transporte, Anthony Albanese, expresó su preocupación por el futuro de Qantas y anunció una acción legal ante el principal tribunal de la industria, que posteriormente afirmó que se reuniría más tarde el sábado.

El gobierno pidió una audiencia -que se aplazó hasta la tarde del domingo- en un tribunal especial del Trabajo para poner fin a la acción industrial tanto de los sindicatos como de Qantas. Si se determina el término de la acción industrial se espera que Qantas reanude los vuelos.

Aproximadamente 70.000 pasajeros se han visto afectados y más de 600 vuelos han sido cancelados. Jetstar, la aerolínea económica de Qantas, no fue afectada.

La decisión de Qantas se produce durante uno de los fines de semanas más movidos en Australia, donde decenas de miles de personas viajan a la popular carrera de caballos de Melbourne, llamada "la carrera que para el país".

Si se extiende la medida, eso beneficiaría a la rival local Virgin Australia y a otras compañías como Singapore Airlines, British Airways y proveedores chinos de rutas internacionales.