Bogotá. Mientras el Gobierno se rompe la cabeza pensando en una solución para mejorar la operación en el aeropuerto Eldorado de Bogotá, que este miércoles sólo atiende 30 aterrizajes y despegues por hora, la segunda pista sigue cerrada ocho horas cada noche.

Esta situación obligó al ministro de Transporte, Germán Cardona, a anunciar que el Gobierno está pensando en la construcción de un segundo aeropuerto, que estaría localizado en el norte de Bogotá, en inmediaciones de Guaymaral, a donde se trasladarían las operaciones privadas y algunas regionales.

“Sin embargo, esta propuesta no es en el corto plazo”, así lo explicó el director de la Aerocivil, Santiago Castro, quien señaló que para definir un nuevo aeropuerto se debe trabajar en el mediano plazo.

El mismo presidente de la International Air Transport Association (IATA), Giovanni Bisignani, durante su visita a Bogotá, señaló que Eldorado requiere con urgencia modernizar las radioayudas e implementar un sistema satelital de navegación, con lo cual se podría reducir el espacio entre aviones, lo que evitaría que éstos tengan que hacer sobrevuelos adicionales.

El dirigente señaló que también es primordial la habilitación de la segunda pista de Eldorado las 24 horas del día.

A esto se suma la intención de las aerolíneas de participar en la construcción de aeropuertos, terminales o pistas, como ya lo hizo una local hace algunos años.

Se trata de Avianca, que concentró su operación doméstica en el Puente Aéreo. Para ello realizó una inversión de US$6 millones, sin embargo, en un corto plazo este terminal deberá pasar a manos de Opaín, que adelanta la modernización de Eldorado, porque así lo señala el contrato de concesión.

El presidente de Avianca-Taca, Fabio Villegas, explicó que ellos están muy interesados en mantener el trabajo en el Puente Aéreo, pero no sólo para la operación directa, sino para atender vuelos internacionales, lo que implicaría hacer grandes inversiones.

En Estados Unidos la mayoría de las aerolíneas invierten en la construcción de terminales, como ocurre con Delta Air Lines en Atlanta, con Continental Airlines en Houston o American Airlines en Miami.

El presidente de Easyfly, Alfonso Ávila, explicó que esto está permitido en las normas colombianas y que debería implementarse con el fin de mejorar la infraestructura aeroportuaria del país.

Pero mientras se les da vía libre a las empresas aéreas para que participen en estas inversiones, el Gobierno debería pensar en modificar la licencia para permitir que la segunda pista opere sin restricciones y que se pueda reducir el tiempo que hay entre avión y avión para desatascar el trancón aéreo que vive Bogotá, explicó un empresario del sector que no quiso ser identificado.