El anuncio del presidente de Ecuador, Rafael Correa, de eliminar el subsidio a los combustibles para transportación aérea desde el 1 de enero de 2012, puso en apuros a las aerolíneas nacionales que hasta ayer mantenían reuniones para conocer detalles de la medida.

Aerogal indicó que la empresa espera información en detalle de la autoridad para revisar y analizar el tema, mientras que Lan tampoco pudo aclarar si el incremento trasladará al pasajero y en qué porcentaje porque no cuenta con un estudio remitido por el gobierno.

En tanto, Tame, cuyo ejecutivo mantenía reuniones para informarse sobre la medida, recién podría pronunciarse la próxima semana.

Sin embargo, Luigi Grudena, dedicado al transporte aéreo, aseguró que la medida sí le afectará y más a los exportadores de productos locales. Él traslada carga seca, mariscos, camarones y flores a países como Panamá.

Y de acuerdo con sus estimaciones, si el precio del combustible sube tal como anunció el jefe de Estado, Grudena trasladará el costo a sus clientes, es decir, a los exportadores.

Grudena paga US$1,35 por cada galón de jet fuel (gasolina para aviones) consumido y calcula que con la eliminación del subsidio pagará US$3,91 el galón, lo que implica un incremento de US$2,56 por unidad.

De acuerdo al primer mandatario, el subsidio a los combustibles de aviones representa un gasto de US$92 millones anuales al Estado y debido a ello esa ayuda económica se focalizará solo en aeropuertos que estén bajo administración estatal.

La Dirección de Aviación Civil indicó que existen 32 aeropuertos, de los cuales solo Quito, Guayaquil, Cuenca y Baltra (en Galápagos) salen de la responsabilidad del Estado.

Correa expresó que “el que puede pagar US$160 por un pasaje Quito-Guayaquil podrá pagar US$200...”.

Ese punto de vista no es compartido por usuarios. Alicia Alcázar, jubilada, observó con preocupación el aumento, pues teme que su pasaje de US$70 trepe al menos US$10 más.

Ella viaja cada dos meses de Manta a Quito a ver a su familia. Y “si ahora resulta difícil viajar con mi esposo, por eso me manda sola, después será imposible”, comentó.

Carolina Santander, una guayaquileña que utiliza los vuelos para reducir el tiempo de viaje, criticó la medida argumentando dos razones: una, que si el país es petrolero debería ofrecer algún beneficio a los usuarios y dos, que no existen carreteras seguras como para habituarse a viajar por tierra.

Al vuelo. Combustible: Petroecuador, que abastece del derivado a los concesionarios nacionales, indicó que el precio de venta al consumidor en sus depósitos es de US$1,04.

Pasajeros: Hasta septiembre, en los aeropuertos de Guayaquil, Quito y Cuenca se movilizaron casi cincomillones de personas.