ElEconomista.com.mx. Durante los últimos 14 días, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) ha firmado contratos con 140 arrendatarios de los espacios comerciales de la Terminal 1 y cuenta con 129 cartas de intención, con lo cual ha retomado “prácticamente” en su totalidad los espacios que administraba Inmobiliaria Fumisa, aseguró su director, Alfonso Sarabia.

En entrevista, el funcionario no duda en repetir el mensaje que ha dado su equipo a los arrendatarios de la parte internacional: “no se equivoquen: nosotros somos ahora los dueños y administradores directos de los espacios”.

Los nuevos compromisos comerciales representan 85% de los contratos que, desde su perspectiva, existieron hasta el pasado 31 de diciembre, luego de 20 años sin ninguna posibilidad de obtener alguna prórroga.

“El resto de los contratos son con empresas relacionadas con Fumisa y ésta no les permite un nuevo acuerdo”, comentó con la certeza de que antes de que termine el presente mes dichas empresas deberán tomar una decisión o desocupar los inmuebles.

A pesar de que la empresa ha insistido en que la decisión de tomar los espacios que no estaban rentados carece de sustento legal, Sarabia sostiene que sus acciones están fundamentadas e incluso evitó realizar actos autoritarios como el haber resguardado los espacios en compañía de la Policía Federal.

“Han argumentado un interdicto, pero éste tenía vigencia mientras duraba el contrato, por eso no hicimos nada antes”, explicó.

Sobre los arrendatarios que ya acordaron una relación directa con el AICM, Sarabia prefiere guardar silencio porque la situación es compleja, aunque precisó que todos los contratos se pagarán en pesos y que durante el 2014 mantendrán las mismas tarifas que ofrecía Fumisa.

Una muestra de la diversidad de relaciones comerciales es lo que ocurre con algunas firmas bancarias, las cuales pagaron por adelantado las rentas de este año a Fumisa y ahora buscan recuperar su dinero. A decir del funcionario, a ellos se les brinda acompañamiento y asesoría legal.

“En años anteriores se actuó discrecionalmente con los contratos. Pongo un ejemplo: un local de 8 metros cuadrados en donde se venden cup-cakes pagaba el equivalente a 80.000 pesos, en dólares, pero había un restaurante con una superficie 15 veces más grande y pagaban los mismos 80,00 pesos. Si vas a administrar un negocio así, está difícil”, explicó el Director del AICM.

Durante la entrevista, Sarabia también insistió en que no es de su interés “hacer negocio con el aeropuerto”, sino obtener recursos que le permitan realizar mejoras en su infraestructura y tener instalaciones dignas. De acuerdo con información de su equipo de auditores, Fumisa obtiene entre 950.000 (US$72.509,6) y 1.000 millones de pesos al año por la renta de los espacios.

“Yo necesito dinero. Hay muchos rezagos. Una muestra de ellos son los 42 km de líneas de drenaje que están quebradas por los hundimientos. Queremos tener un sitio seguro y amigable”, refirió.

Fumisa, con saldo en contra. Los auditores del AICM han dicho a su director, Alfonso Sarabia, que luego de 20 años de que Fumisa ha explotado comercialmente 746 espacios comerciales, han generado un excedente de 6.000 millones de pesos (US$457,9 millones), los cuales deberá finiquitar en los siguientes meses, según un contrato que data de 1991.

Sin embargo, la postura de la empresa es otra: “No hemos alcanzado la Tasa Interna de Retorno (TIR) convenida (12,82%) y hasta el 2011 habían justificado una de tan solo 5,01% por los 908 millones de pesos que invirtieron en construir infraestructura.

Desde su oficina, el funcionario comparte una reflexión: “se me hace tan extraño que después de tantos años de estar en un aeropuerto que recibe 250.000 personas al día, no hayas conseguido tu TIR”.

Aún con la certeza de que Fumisa ha superado los ingresos relacionados con su pago, sabe que debe esperar que sea un tercero quien elabore el análisis de toda la información financiera que está relacionada, en este caso, Banobras.

Sin mayores ánimos de continuar “litigando en medios”, Alfonso Sarabia afirma a la empresa que si cuentan con los elementos para comprobar que luego de haber terminado el contrato no lograron su rentabilidad, pagarán lo que les falta, como fue convenido.

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