Lisboa. Al igual que en España, uno de los sectores más castigados por la crisis en Portugal fue el de la construcción, lo que obligó a las empresas lusas a buscar la salvación más allá de sus fronteras: en África y en América Latina.

Con cerca del 12% de las empresas, el 7% del volumen de negocio y el 11% de los empleados del sector no financiero, según el Banco de Portugal, la supervivencia del sector de la construcción era fundamental para poder sobrepasar la crisis.

La falta de contratos en la tierra patria empujó a los grandes grupos a profundizar en la internacionalización de sus mercados, una tendencia que se afianza más y más cada año.

Desde 2006, el volumen de negocio en el exterior de las constructoras portuguesas ha aumentado un 18% de media cada año, hasta alcanzar los 5.300 millones de euros en 2013, y se espera que llegue a los 7.000 millones en apenas dos años, según datos de la Asociación de Empresas de Construcción y Obras Públicas (Aecops).

Más del 70% de esta cantidad se genera en los mercados africanos, y alrededor del 20% en América Central y del Sur.

Mota-Engil, líder del sector, ganó en junio un contrato de 2.600 millones de euros en Camerún, al que se suman otras adjudicaciones en México, Brasil, Perú y Angola.

"La apuesta por estas regiones deriva del potencial de crecimiento de sus mercados y de la estrategia seguida por las empresas en esa geografía, un esfuerzo continuado a lo largo de varios años que ahora da sus frutos", explicó a Efe el presidente de la Aecops, Ricardo Pedrosa.

Pedrosa considera que la imagen de la ingeniería portuguesa "mejoró significativamente en los últimos años" y que sus empresas ostentan una serie de obras de referencia en su portafolio "que revalorizan su imagen y que, en parte, explican el éxito del proceso de internacionalización".

Las compañías de este sector han sabido sacar provecho de la carencia en infraestructuras que todavía sufren algunos países de África y América Latina y se han adjudicado en los últimos meses contratos millonarios.

Mota-Engil, líder del sector, ganó en junio un contrato de 2.600 millones de euros en Camerún, al que se suman otras adjudicaciones en México, Brasil, Perú y Angola.

La otra gran empresa lusa de construcción, Teixeira Duarte, firmó a principios de año el mayor contrato en la historia de una constructora portuguesa en el extranjero, al adjudicarse las obras de una autopista en Venezuela por 3.600 millones de euros.

Estas conquistas han fortalecido la presencia en África y América Latina de estas dos compañías, que en 2013 ya basaban la mayor parte de su negocio en el exterior.

Las cifras hablan por sí solas: la actividad internacional de Mota-Engil supuso ese año el 74% del total de su volumen de negocio, porcentaje que para Teixeira Duarte fue del 81 %.

En el caso de América Latina, esta región ha estado muy presente en la agenda diplomática portuguesa: en los últimos dos años han pisado suelo luso los jefes de Estado de Colombia, Perú, Venezuela, Brasil, Panamá y México.

Este esfuerzo diplomático ha echado una mano a las compañías lusas en la carrera por adjudicarse algunos proyectos. El contrato millonario conseguido por Teixeira Duarte en Venezuela, por ejemplo, se firmó cuando el ministro de Exteriores luso, Paulo Portas, se encontraba en Caracas.

Ricardo Pedrosa, de la AECOPS, valora el impulso que se ha dado a esta "diplomacia económica", pero considera que de momento es "un proceso lento que sigue sin responder a las necesidades de una actividad que representa aproximadamente el 8% de las exportaciones nacionales".

La relevancia de este tipo de relaciones se hace todavía más patente en el continente africano, donde las constructoras están explotando los lazos que unen a Portugal con dos de sus antiguas colonias, Angola y Mozambique.

"Es innegable que la fuerte relación cultural y afectiva con Brasil o los países africanos de lengua portuguesa ha abierto puertas a nuestro tejido empresarial", reconoció a Efe el presidente de la Asociación de los Industriales de la Construcción Civil y Obras Públicas (Aiccopn), Reis Campos.

Campos considera que el proceso de internacionalización de la construcción lusa es "irreversible" y que este camino "continuará siendo recorrido por un creciente número de empresas, incluso después de que el sector retome la recuperación en Portugal".