París. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ajustó este viernes ligeramente a la baja sus previsiones sobre la demanda global de petróleo para este año debido al impacto de la coyuntura política y económica en Rusia.

Su análisis mensual del mercado del petróleo recorta la proyección de crecimiento de la demanda hasta los 1,3 millones de barriles diarios, 100.000 menos de los considerados en su anterior informe, que dejan sus proyecciones de consumo anuales en 91,4 millones de barriles diarios.

La AIE avanzó que la tensión política por la anexión de la península de Crimea y las previsiones a la baja del crecimiento económico ruso hacen prever una reducción de la demanda de petróleo de ese país en 55.000 barriles diarios, hasta los 3,5 millones de barriles diarios.

La organización precisó que en su ajuste también ha influido el impacto de un invierno "relativamente templado" en Europa y Corea, mientras que, en el extremo opuesto, el clima extremadamente frío registrado en Estados Unidos "cortó el transporte y la demanda industrial".

El análisis añade que el suministro global cayó en marzo en 1,2 millones de barriles diarios, hasta los 91,75 millones de barriles diarios, debido a una menor producción de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC), pero recalcó que siguen superando en 1,1 millones de barriles diarios el nivel del año anterior.

En comparación con sus previsiones del mes pasado, las previsiones de crecimiento del suministro de los países que no pertenecen a la OPEC se han revisado también a la baja, en 250.000 barriles diarios, hasta los 1,5 millones de barriles diarios.

Las reservas industriales de petróleo de la OCDE, por otra parte, bajaron en febrero en 6,5 millones de barriles diarios, hasta los 2.567 millones de barriles, lo que redujo el déficit de la media de las reservas hasta los 115 millones de barriles, frente a los 154 millones calculados el pasado mes.

En lo referente a los precios, la AIE constató que se mantuvieron dentro del rango establecido, dado que las tensiones entre Rusia y Ucrania y el descenso del suministro procedente de países como Irak, Arabia Saudí o Liba compensaron la menor demanda.

A principios de abril, según añadieron sus cálculos, las expectaciones del mercado sobre la "inminente" reapertura de las exportaciones libias presionaron a la baja los precios del Brent, que en las últimas operaciones se situaron en los US$107,75.