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¿Agoniza la televisión abierta en México?
Martes, Abril 26, 2016 - 12:48

El duopolio de Televisa y TV Azteca ya no tiene la solidez que alguna vez tuvo. Los bajos ratings, la caída en sus ventas por publicidad y la aparición de competidores inesperados, indican que el modelo de negocios cambió. Y no son los únicos en la región.

Chabelo tuvo diez años durante casi medio siglo. Detrás de ese personaje, un niño adulto que bordeaba los dos metros de estatura, estaba Xavier López Rodríguez, un hombre de 80 años, el creador y animador del show televisivo infantil más longevo del mundo. Su programa, En familia con Chabelo, acompañó durante 48 años a por lo menos tres generaciones de mexicanos que buscaban en ese espacio de los domingos un remanso de humor blanco.

El pasado 20 de diciembre, entre lágrimas y sin perder nunca las características de su personaje, López Rodríguez se despidió al aire de su fiel audiencia. Televisa decidió, casi sin avisar, cancelar su programa. La noticia sorprendió a los televidentes y a los analistas de medios. Una decisión drástica cuyo origen parece estar en la reestructuración más profunda de la televisora desde que Emilio Azcárraga Jean asumiera el control después de la muerte de su padre.

La disminución en las ventas publicitarias –casi un 10%– y una caída sin precedentes en los ratings en los segmentos de entretenimiento, deportes, telenovelas y concursos, está haciendo estragos en el negocio de la televisión abierta. El valor de Televisa en la Bolsa de Valores de México bajó más de un 30% desde junio de 2015 hasta la fecha. La situación de Tv Azteca es parecida. La televisora de Salinas Pliego tuvo pérdidas el año pasado por más de US$150 millones.

Radio Centro, ganadora de una licitación para uno de los dos nuevos canales de televisión abierta digital, hace apenas unos meses –resultado de la reforma estructural a las telecomunicaciones–, no cumplió con los requerimientos y debió pagar una multa de casi US$30 millones. Muchos creen que ante el nuevo escenario la empresa prefirió no arriesgarse.

Los tiempos de las grandes producciones que llegaban a cualquier parte del mundo parece que llegaron a su final. A pesar de la inocultable relación de Televisa con el gobierno priista de Peña Nieto, el negocio de la televisión abierta ya no es lo que era y la explicación a esta crisis no tiene un origen local.

El modelo de negocios cambió y la situación parece que se repite en toda América Latina, bajo una misma ecuación que explica Jorge Fernando Negrete, presidente ejecutivo de Grupo Mediatelecom y director para América Latina de Mediatelecom Policy & Law: “Entre más cobertura de banda ancha de internet, más van a bajar los ratings”.

 

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Otros jugadores

“El negocio como lo conocíamos está cambiando a pasos acelerados“, explica Negrete. “Esto ya nos había pasado con la supuesta crisis de la industria de la música, que no era una crisis, era la evolución del modelo de negocios”.

La televisión abierta representaba para Televisa hace unos años más del 80% de sus ventas. Hoy solo representa el 37,8%. Televisa se ha concentrado en su negocio de televisión de paga, una decisión inteligente, pero no suficiente para la velocidad de los cambios.

El estudio “Entertainment and Media Outlook México 2015-2019”, de Pricewaterhouse, explica que además de los sistemas de televisión tradicionales de paga, “nuevas tecnologías como la televisión digital terrestre (TDT) y la web TV, entre otras, están tomando fuerza”. Según un reporte de Cisco, el 70% del tráfico en las redes son contenidos audiovisuales.

“Ante este nuevo escenario, la tecnología de la telecomunicación y de la información revelan la ineficiencia de la cadena de valor de un modelo de negocio. Detectan lo que no funciona y solamente lo que le sirve al usuario”, dice Negrete.

Servicios over-the-top content (OTT), como los que ofrece Netflix, por ejemplo, se han convertido en una competencia no prevista y tienen un crecimiento exponencial en todo el mundo. “Estamos ante un cambio de paradigma para la próxima década”,  dice Jorge Álvarez Hoth, ex vicepresidente de televisión de paga de Televisa, y ex director de Sky y de Cablevisión. “Empresas como Netflix rebasaron a Televisa sin que esta se diera cuenta”.

México es uno de los países latinoamericanos con menor acceso a banda ancha. “Cuando lleguemos a un 90% de penetración de banda ancha, los ratings se van a ir al piso”, asegura Negrete. Además, el acceso a internet, aunque ha crecido a una velocidad considerable, todavía es bajo: menos del 50%.

Para Álvarez Hoth la transformación empezará a afectar también a la televisión de paga, donde Televisa genera la mayor rentabilidad de su negocio y donde tiene el 62% del mercado nacional. “Va a acabar también con ese modelo de negocio”.

La ecuación que dice que a mayor banda ancha, menores ratings, parece cumplirse en toda la región. La televisión abierta ha sufrido la misma suerte en Chile, Brasil, Perú y Argentina, y en general en todos los países donde la cobertura de banda ancha ha aumentado.

 

 

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Moviendo las piezas

La respuesta inmediata a la disminución de ventas de publicidad en Televisa y ante un escenario de devaluación del peso mexicano la dio José Bastón, presidente de televisión y contenidos de Grupo Televisa, unos días después de los reportes de los estados financieros del tercer trimestre de 2015. Anunció un incremento de 40% en las tarifas de publicidad. Los anunciantes no aceptaron y después de duras negociaciones subió menos de 10%.

Para Ramiro Tovar, especialista en medios y profesor asociado al Departamento de Economía del  Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), es una decisión que seguramente apunta a arreglar a corto plazo las consecuencias financieras, pero no podría ser una decisión a largo plazo.

Tanto Televisa como TV Azteca se dieron cuenta tarde de que el escenario para la televisión abierta cambió, y ambas están decididas a transformarse. La empresa de Ricardo Salinas Pliego fue la primera que adoptó cambios drásticos. Ante la llegada de su hijo, Benjamín Salinas, como director de la televisora, la empresa recortó personal, dejó de producir telenovelas y programas de entretenimiento, y cortó contratos de exclusividad con conductores que llevaban años con el grupo, como Fernando del Solar o Lolita Cortés.

Lo mismo hizo Televisa. Según empleados de la televisora, los despidos han aumentado en los últimos días, por lo que en los pasillos crece el miedo, y esta vez ni las estrellas parecen ser imprescindibles.

“Es el final del star system mexicano”, explica Jorge Fernando Negrete. “Se acabó el tiempo de los salarios desorbitados y de los grandes contratos de exclusividad. La televisión tiene que volverse más eficiente y pasar de la solvencia a la eficiencia financiera y a la multiplataforma”.

Este cambio, además, y según varios analistas, tiene que tener en cuenta los estratos de edad más que los económicos. “La audiencia inferior a los 40 años, donde es más redituable la publicidad, tiene hábitos totalmente diferentes”, explica Ramiro Tovar, del ITAM.

Pero el cambio más importante tiene que ser en contenido, asegura Tovar: “Las televisoras tienen que cambiar de paradigma respecto de qué es y qué contenido debe existir los canales de TV abierta”.

Las  telenovelas tradicionales parece que están por llegar a su fin. El formato a seguir en Televisa, según información de un productor, serán las miniseries de 13 capítulos vía streaming.

Las dos empresas se tardaron, pero saben que se tienen que transformar.  En lo que va del año eliminaron una enorme cantidad de burocracia interna para crear áreas con el objetivo de diseñar y vender programas, pensando que el futuro está en la multiplataforma. En su plan comercial 2016 Televisa dice: “Ofrecemos contenidos para diversas pantallas, convirtiéndonos así en el aliado perfecto para la implementación de campañas multiplataforma que comuniquen a través de su contenido altamente emocional”.

El camino es largo y los acontecimientos y rumores parecen confirmar una transformación que hasta ahora está empezando. De acuerdo con información de la revista Proceso, Joaquín López-Dóriga, tal vez el reportero con mayor visibilidad en Televisa, dejará la televisora en las próximas semanas. Las televisoras parece que ya se dieron cuenta de que si no se transforman pueden desaparecer. “Los planes de cobertura de banda ancha en los próximos diez años en México y en toda América Latina son muy agresivos”, dice Jorge Fernando Negrete, director para América Latina de Mediatelecom Policy & Law. “El cambio de hábitos es inminente y todavía falta mucho. Hay que ver cómo se ajustan a este cambio las televisoras”.  

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Chile y Argentina no escapan a la crisis

Los canales chilenos que han logrado reducir las pérdidas están apostando por la multiplataforma. En Argentina la principal víctima son los shows nacionales.

La televisión chilena también vive momentos difíciles con la baja del rating y la caída en las ventas por concepto de publicidad. Las pérdidas de los canales de TV abierta pasaron de US$31,7 millones a septiembre de 2014 hasta US$35,5 millones en el mismo periodo de 2015. El más afectado fue la televisora estatal TVN cuyas mermas totalizaron casi US$25,8 millones. A partir de mediados del año pasado, TVN impulsó un plan de reestructuración para reducir sus costos que se tradujo en el despido de más de 90 trabajadores y en un programa de retiro voluntario para los empleados con más de 30 años en la empresa. La Red TV, del holding Albavisión, cerró su departamento de prensa debido a los malos resultados.

La situación de TVN se agrava si se considera lo que dijo a la prensa Marcelo Díaz, el vocero de gobierno: la ley impide que TVN reciba aportes del dueño (el Estado de Chile), como ocurre en los canales privados. Incluso está impedido de avalar sus créditos en el sector financiero.

Canal 13, del Grupo Luksic, en tanto, si bien tuvo resultados negativos (US$5 millones), estos se redujeron principalmente por negocios que escapan a la TV abierta: su apuesta on line. Y a Mega, cuyos propietarios son el grupo Bethia –los mismos de Falabella–, que lidera el rating y fue el úncio en obtener ganancias, le ocurre algo similar. Según difundió la empresa, “cuenta con el sitio web más visto de la televisión chilena, mega.cl, que ha sumado una nueva ventana de negocios”. Canal 13, además, ha apostado por la multiplataforma. En su afán por diversificar sus ingresos, también ha intensificado su oferta a través de sus señales de pago y el segmento de radios.

El ex director de Chilevisión, Jaime de Aguirre, despedido en 2015 dijo a The Clinic que Chile cambió, “se vive mejor que hace 20 años y la televisión ya no es el único lugar donde fluye la entretención y la información. Se duplicó la oferta de TV abierta y hay un grado de autocomplacencia”.

Para Roberto Trejo, Magíster en Comunicación e Industrias Audiovisuales, UNIA-España, los cambios globales en los hábitos de consumo audiovisual han producido el agotamiento del modelo histórico de los últimos 50 años. “Ahora funciona con un operador que emite varias señales, con programaciones para diversas audiencias, elaboradas por productoras externas, y con múltiples fuentes de financiamiento”.

La señal abierta de TV en Argentina también está sumida en una profunda crisis. “La ficción nacional –un producto tradicionalmente fuerte en la TV abierta– se ha reducido en cantidad y en calidad y en los últimos años cobraron fuerza ‘latas’ internacionales brasileñas, colombianas y turcas, que terminaron siendo más baratas y mucho más eficientes en términos de audiencia”, afirma José Crettaz, catedrático de “Estructura Económica de la Industria del Entretenimiento” y de “Empresas de Entretenimiento” en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

Además, en un contexto económico de alta inflación y retracción económica, las tarifas de la publicidad en TV abierta no lograron seguir el ritmo de aumento de los precios, lo que terminó reduciendo los ingresos reales de las empresas. “Una inversión muy fuerte del Estado en publicidad oficial y en producción audiovisual terminó distorsionando el mercado desde 2010, y ahora –con el cambio de gobierno– una rápida retirada de esos recursos está secando el mercado”.

También la importante penetración (80%) del TV cable y el fuerte crecimiento de los servicios OTT, con Netflix a la cabeza (con entre 700.000 y 1.000.000 de cuentas activas), pero con proveedores locales que compiten fuerte en películas (particularmente Qubit TV) han afectado el desempeño de la TV abierta.

* Con la colaboración de Rodrigo Lara en Buenos Aires y Ximena Bravo en Santiago.

Autores

Camilo Olarte