Buenos Aires. Productores argentinos amenazaron el viernes con bloqueos a firmas exportadoras y molinos si no pagan por el trigo el precio acordado con el gobierno, cuyas restricciones a las exportaciones del cereal generan desde hace años distorsiones en el mercado local.

Argentina espera una cosecha de 13 millones de toneladas de trigo en la campaña 2010/11, cuya recolección está ya avanzada, pero los agricultores se quejan de que están recibiendo un precio demasiado bajo por el cereal, cuyas ventas son reguladas por el gobierno para garantizar el abasto doméstico.

"Cuando en 15 días se termine la cosecha vamos a tener que regalar el trigo, y no lo vamos a hacer. Si es necesario pararse frente a los puertos, hay que hacerlo (...) Una hipótesis es el bloqueo a las exportadoras y a los grandes molinos", dijo a Reuters Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.

En busca de responder a la demanda de los productores, que desde hace años están distanciados de la presidenta Cristina Fernández por la política sectorial, las autoridades anunciaron la liberación de una parte de la cosecha y prometieron abrir la exportación del resto del trigo en enero.

El ministerio de Agricultura calculó que el total de trigo disponible será de 14,2 millones de toneladas, ya que a la cosecha de 13 millones de la campaña 2010/11 hay que sumar las reservas iniciales de 1,2 millones.

De ese volumen, 7 millones de toneladas serán destinados al mercado interno y 7,2 millones a las exportaciones, de las que hasta el momento se autorizaron 5,5 millones y el resto (1,7 millones) se liberaría en enero, según el ministerio.

Trabas de exportación. Pero las empresas exportadoras de granos argumentan que aún no está disponible la venta externa de ese volumen de trigo.

Una fuente del sector dijo a Reuters que sólo hay 4 millones de toneladas disponibles para la exportación, de los que 1 millón se liberó hace apenas horas, mientras que todavía no hay una fecha precisa para la liberación del resto.

"Debe normalizarse el comercio de trigo y el de maíz (también restringido por el Gobierno). Que dejen los registros de exportación abiertos y que el Estado los cierre cuando lo crea necesario", señaló Buzzi.

Una de las principales quejas de los productores es que el Gobierno nacional otorgó en cuotas los permisos para exportar, lo que limitó la competencia entre los compradores y obligó a los productores a vender el cereal a un precio inferior al que establecen las autoridades para el mercado doméstico.

"Como no tienen que competir, los molinos y los exportadores se cartelizan y pagan el precio que les parece a ellos. Pagan 620 pesos (152 dólares) y deberían pagar cerca de 850 pesos", añadió el dirigente rural, que no descartó que los agricultores paralicen la venta de trigo para ser escuchados.

A la protesta podrían sumarse las otras tres grandes asociaciones rurales del país, que ya reclamaron por una solución al problema del trigo y que junto con Federación Agraria pusieron en jaque al Gobierno de Fernández con una prolongada protesta en el 2008.