Si hablamos de comida rápida o “fast food”, Estados Unidos es uno de los países líderes. El 60% de los adultos, un tercio de los niños de Nueva York y el 31% de la población infantil hispana de ese mismo Estado, tiene sobrepeso o se considera obeso. Y es que comer sano en un país como ese es caro. Conviene comprarse una hamburguesa por dos dólares en lugar de frutas o verduras.

Paradójicamente, la Agricultura de Responsabilidad Compartida (ARCO) es una nueva iniciativa promovida por la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG) en España, idea que surgió en Estados Unidos en 1985, bajo el nombre de Community Supported Agriculture (CSA), con la idea de defender la alimentación sana, la calidad y los precios equilibrados, afirma la consultora de mercado Euromonitor.

Se entiende, entonces, como una red de distribución de alimentos frescos cultivados localmente bajo premisas eco-orgánicas, que se vende a través de “circuitos cortos”, tales como los mercados de agricultores, grupos de consumidores organizados, la venta directa tradicional o tiendas especializadas en las áreas urbanas.

La idea principal es conectar a uno o más productores con los consumidores locales, reduciendo así los proveedores, y fomentar el intercambio de bienes a precios razonables. A pesar de ser concebida como una empresa local, es posible que una región adquiera bienes de otra zona lejana a través de la cadena de eslabones de productores regionales.

Después de años de batallas legales y quejas de los ganaderos, y de los productores por la pérdida de ganancias, surgió esta respuesta a la aspiración de cortar los intermediarios, acelerar el proceso de distribución y permitir a los consumidores comprar alimentos frescos cultivados localmente a precios razonables, fuera de los canales minoristas tradicionales, agrega Euromonitor.

Compromiso mutuo. ARCO se basa en el establecimiento de la responsabilidad compartida y el compromiso mutuo entre productores y consumidores que comparten los beneficios y riesgos. Esto se hace por medio de un pago por adelantado del dinero para un período determinado, con objeto de garantizar un ingreso estable para el productor, quien se compromete a cultivar en un medio ambiente socialmente responsable.

ARCO está capitalizando la tendencia “saludable” que impera en el país, puesto que estos productos se ven en España como más naturales que aquellos ofrecidos en los canales de distribución tradicionales, los que a menudo presentan una forma uniforme, muy pulidos y de colores brillantes.

Los consumidores pueden ver por sí mismos las condiciones de producción y distribución. Esta iniciativa ofrece un enorme potencial como plataforma para explotar otros temas sociales, comprometerse con los clientes, el medio ambiente, las condiciones de trabajo de los productores y también como una tribuna para otras iniciativas de RSE.

Éxito supermercadista. A pesar de sonar demasiado bueno para ser verdad, el éxito anticipado de ARCO definitivamente tendrá un impacto en los canales modernos de distribución, principalmente en las verdulerías familiares, en una nación donde las pymes representan la gran mayoría del PIB. Estos pequeños actores del mercado serán seguramente los más afectados, porque son el jugador más débil debido a su falta de economía de escala. Sin embargo, ARCO brinda al mismo tiempo una nueva oportunidad para que se conviertan en “socios” de los productores a la hora de colocar sus productos.

Las pymes podrían seguir el ejemplo del gigante de supermercados Mercadona, distribuidor que en 2009 comenzó a vender frutas y verduras a granel en las Islas Canarias. Mercadona se deshizo de algunos costos de intermediarios (sobre todo los relacionados con el envasado, lavado y encerado de los frutos) y cerró contratos con los productores locales. El acuerdo ha impulsado las ventas de frutas y verduras en 200 Kg. por punto de venta por día, y salvó a la empresa de pérdidas por más de 175 millones de euros.

ARCO parece estar lista para el éxito, ya que capitaliza los deseos de los consumidores de adquirir productos cada día más naturales, pero también ofrece a los supermercadistas una oportunidad de recalcar su compromiso con el medio ambiente y con los pequeños proveedores. Como se observa en Estados Unidos, donde en algunas zonas la demanda supera la oferta.