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Agroindustria impulsará a la economía de Brasil
Lunes, Agosto 27, 2012 - 14:31

La sexta mayor economía del mundo es uno de los mayores productores de soja, maíz, azúcar, café, naranjas y carne bovina del planeta. Durante la última década, invirtió fuertemente para acompañar la creciente demanda mundial.

Sao Paulo. Después un mal primer trimestre, los agricultores brasileños están inyectando vida en la estancada economía en momentos en que la industria y los consumidores ponen el freno.

Brasil, la sexta mayor economía del mundo, es uno de los mayores productores de soja, maíz, azúcar, café, naranjas y carne bovina del planeta. Durante la última década, la nación invirtió fuertemente para acompañar la creciente demanda mundial.

Pero el sector agrícola arrancó el 2012 con el pie izquierdo, acentuando las preocupaciones sobre el frenazo de la economía. La producción de los campos se contrajo un 8,5% en el primer trimestre del año, golpeada por una sequía en la zona productora de granos, una pobre cosecha de caña y la contracción de los mercados de crédito.

Los problemas en el cinturón productor de granos duraron poco. El Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre, que se informará este viernes, debe mostrar un avance del sector agrícola que representa cerca de un 30% de la economía brasileña.

Y la tendencia debería de continuar el próximo año, a medida que los agricultores brasileños recojan los beneficios de precios récord de la soja, maíz y carne bovina y ayuden a cubrir la demanda mundial tras una severa sequía en Estados Unidos.

"La perspectiva para los granos es súper positiva y la soja va a liderarla", dijo el director de la consultora local MB Agro, José Hausknecht, agregando que "eso se comenzará a ver en el segundo trimestre".

Y eso son buenas noticias para las multinacionales de las materias primas como Bunge Ltd, Cargill, Louis Dreyfus, ADM y Noble Group, cuyas ganancias dependen de Brasil. Lo mismo vale para los fabricantes de maquinaria agrícola como John Deere y AGCO.

La economía brasileña enfrenta obstáculos quizás demasiado importantes para que el sector agrícola los supere por sí sólo. Las grandes industrias, incluyendo los fabricantes de automóviles y manufacturas, no esperan una rápida recuperación; y la confianza de los consumidores ha comenzado a caer, igual que la recaudación del gobierno central.

Incluso entre las materias primas, algunos sectores están rezagados. Grandes mineras como Vale han sido golpeadas por menores precios del mineral de hierro, cobre, níquel y aluminio. Los productores de pollo y cerdo están recortando la producción en respuesta a los elevados precios de los forrajes.

Soja lidera crecimiento. Pero en las demás áreas de la agricultura brasileña las perspectivas son buenas.

Pese a la sequía del año pasado, Brasil tuvo una cosecha récord de 166 millones de toneladas de granos que tocó techo en marzo y debe reflejarse en el crecimiento económico. Eso coincidió con el debilitamiento del real, lo que favorece a las exportaciones.

"Los números del segundo trimestre sorprenderán a todos", dijo el ministro de Agricultura, Jorge Mendes Ribeiro Filho, tras una reunión con la presidenta Dilma Rousseff la semana pasada.

Los precios futuros de la soja en reales se dispararon un 28% entre marzo y junio. Y los envíos del grano, la mayor exportación agrícola de Brasil, aumentaron un 11% en el segundo trimestre, pese a una caída del 12% en la cosecha del año pasado.

La tendencia de un aumento en las exportaciones debería de continuar como reflejo de la sequía que afectó las cosechas de soja y maíz en Estados Unidos.

Las importaciones de materias primas de China continúan desafiando los pronósticos de un frenazo. Los datos más recientes pintan un buen panorama, dijo Barclay's Research. China, el principal socio comercial de Brasil, importó un 318% más de maíz y un 10% más de soja en el último trimestre.

"Las importaciones chinas de alimentos hacia adelante resultarán seguramente en un súper ciclo de las materias primas blandas", dijo Bo Zhaung, un economista de Trusted Sources en China que visitó recientemente Brasil.

Los agricultores brasileños también plantaron una cosecha récord de maíz este año, con 72 millones de toneladas, superando por primera vez en una década los 66 millones de toneladas de la soja.

Las exportaciones de trigo aumentaron un 111% entre abril y junio en comparación con el mismo período del año pasado. Los precios futuros del maíz en reales permanecieron estables en el trimestre, pero repuntaron un 38% desde junio.

El escenario futuro es muy positivo para los granos, a medida que los productores locales se preparan para uno de los saltos más expresivos de plantación en décadas en respuesta a los precios récord causados por la sequía en Estados Unidos.

La asociación de molienda Abiove espera que la industria de soja exporte un récord de 37,5 millones de toneladas de la cosecha que comenzará a ser plantada en septiembre, más que los 30,5 millones exportados en la temporada actual. Y las ganancias por exportaciones deberían dispararse a 30.000 millones de dólares, desde los 22.600 millones actuales.

Las lluvias caídas entre mayo y junio mejoraron las perspectivas para la molienda de caña del próximo año, que debería aproximarse al récord de 560 millones de toneladas en la zafra de la región centro sur en el 2010-2011.

Y los productores de carne bovina, que dependen menos de los precios de los granos porque la mayor parte del rebaño brasileño de 200 millones de cabezas se alimenta con hierba, esperan un año de ventas excepcionales, según Luiz Ricardo Luz, director de operaciones del frigorífico Minerva.

Trabas de infraestructura. Las cosechas récord aumentan, sin embargo, la presión sobre la maltrecha infraestructura de Brasil. Puertos, carreteras y vías de ferrocarril han sido el talón de Aquiles de un país que depende cada vez más de sus exportaciones de materias primas.

Roberto Messenberg, un economista del centro de estudios Ipea, ligado al gobierno, dijo que los elevados precios de los forrajes deberían impulsar al sector agrícola brasileño pero advirtió de que los cambios estructurales y las inversiones en infraestructura son esenciales para un crecimiento sostenible.

"La recuperación de la agroindustria debido al efecto del clima es temporal y no representa una tendencia de inversiones de medio plazo", dijo.

La presidenta Rousseff está intentando resolver los problemas de infraestructura de Brasil con un plan de inversiones de US$66.000 millones que pondrá en manos de privados la modernización y expansión de las carreteras y vías de ferrocarril del país. Un plan similar para los aeropuertos y puertos debe anunciarse en breve.

Funcionarios del gobierno reconocen, sin embargo, que los proyectos demorarán años en terminarse.

Autores

Reuters