Montevideo. La nueva aerolínea de bandera tiene firmado un precontrato de alquiler de tres Boeing 737-300, para operar rutas a Brasil, Argentina, Chile y Paraguay. Sin embargo, necesita antes la aprobación de una línea de crédito de US$15 millones del Fondo de Desarrollo (Fondes), un organismo estatal que apoya con préstamos a los proyectos gestionados por trabajadores.

En su estrategia comercial, los extrabajadores de Pluna (cerrada el 5 de julio de 2012 por insolvencia financiera) plantean quedarse con una parte del mercado que hoy explota tanto la naviera Buquebus, como la aerolínea BQB, ambas propiedad de López Mena.

“Vamos a tener que empezar a dialogar con la empresa Buquebus, porque las negociaciones implican ceder parte de algo. No pretendemos eliminar esta empresa y decir ‘ahora nos quedamos con todo’, pero vamos a tener que negociar para tratar de sacar de allí lo que entendemos es la mejor oportunidad”, dijo en la comisión el gerente general de Alas Uruguay, Daniel Olmedo.

En su estrategia comercial, los ex trabajadores de Pluna (cerrada el 5 de julio de 2012 por insolvencia financiera) plantean quedarse con una parte del mercado que hoy explota tanto la naviera Buquebus, como la aerolínea BQB, ambas propiedad del principal actor uruguayo del sector.

El nuevo plan de negocios del sindicato de extrabajadores de Pluna se basa en el supuesto de obtener 35 frecuencias semanales para operar el negocio más rentable que tenía la aerolínea de bandera: el puente aéreo, es decir, los vuelos desde el aeropuerto de Carrasco en Montevideo, al de Aeroparque en Buenos Aires. Pero no sólo eso, sino que aspira a contar con los cinco horarios (slot, en la jerga aeronáutica) más jugosos de ese negocio.

Se trata de dos a primera hora de la mañana, uno al mediodía y los otros dos restantes al final de la tarde.En la conexión de ambas orillas del Río de la Plata, López Mena ha montado un verdadero imperio. Aunque no implica algo ilegal, mantiene una posición dominante, ya que sus empresas acaparan casi tres cuartas partes de la oferta total para "cruzar el charco", ya sea por tierra, agua o aire.

Para lograr quedarse con ese negocio tan rentable, Alas Uruguay confía en el apoyo del gobierno. “Queremos conseguir el apoyo del gobierno y de sus diferentes ministerios, considerando a éste como un proyecto de interés nacional. No pedimos nada más que eso: que crean en el proyecto; que nos den la oportunidad, que confíen y nos brinden el apoyo que necesitamos”, dijo en la comisión Sergio Riolfo, uno de los gerentes de la nueva aerolínea, y encargado de mostrar el power point a los legisladores.

De hecho, en una de las últimas imágenes de ese documento, aparecen varias camisetas de la selección Montevideo.

Montevideo. Uruguaya de fútbol con la inscripción en el pecho de las instituciones que deberían ayudarlos en la gestión. Los trabajadores son conscientes de que uno de los principales obstáculos para lograr sus objetivos es la política aeronáutica del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que gestiona Aerolíneas Argentinas.

Por eso dicen haber elaborado un “plan B”, que consiste en lograr acuerdos con aerolíneas de la región para operar en código compartido.

Ganancias. El plan de negocios presentado por Alas Uruguay en el Parlamento, y que se resume en la presentación en power point a la que accedió El Observador, propone retomar el concepto “hub” (centro de distribución regional) incorporado por la empresa Leadgate, socia de Pluna entre 2007 y 2012.De todos modos, aclaran que impulsarán una gestión “austera” y “honesta”, que buscará ir creciendo.

En el primer año de trabajo proyectan que tendrán pérdidas por US2.840.000, en tanto que ya en el segundo tendrían ganancias por US$13.486.000. Según sus cálculos, al país le ingresarán US$79 millones por año. Para llegar a esa cifra aseguran que US$60 millones llegarán por el ingreso de 100.000 nuevos turistas cada año. El resto de esa cantidad, entre lo que hoy cuesta mantener el seguro de paro de los trabajadores, más el aporte que la nueva empresa realizará en impuestos y compra de insumos, como combustible y servicios.