Roma/Berlín. Alemania e Italia ratificaron su oposición a una liberación de reservas petroleras de emergencia de los países consumidores, bajo el argumento de que los mercados mundiales cuentan con un buen suministro pese a una menor producción de crudo de Irán, dijeron fuentes gubernamentales en Roma y Berlín.

La oposición alemana e italiana crea más incertidumbre sobre el momento para un posible uso de las existencias estratégicas, luego de que los ministros de hacienda del G-7 emitieran una declaración sorpresiva el martes diciendo que estaban preparados para pedir que la Agencia Internacional de Energía (AIE) tome medidas.

"Hubo una ronda de llamados telefónicos en los últimos días. Ya que no hay un acuerdo unánime, no habrá una liberación", dijo un funcionario italiano.

Un funcionario alemán dijo que "no hay una verdadera situación de crisis en este momento".

El funcionario alemán dijo que la declaración de los ministros de hacienda del G7 simplemente mantenía el statu quo debido a que la AIE fue puesta en espera antes en el año.

El funcionario italiano dijo que Estados Unidos había pedido una liberación y que tenía el apoyo de Gran Bretaña y Francia. Los ministros de hacienda de los países del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por su sigla en inglés) dijeron el jueves que "darían la bienvenida a medidas apropiadas" de la AIE cuando se reúnan la próxima semana en Moscú.

La discrepancia entre los principales miembros de la AIE, el organismo supervisor del sector energético de 28 países desarrollados, con respecto a las reservas estratégicas de crudo se remonta a marzo, cuando los precios del crudo treparon a US$128 el barril.

La situación llevó a Washington a comenzar una ronda de diplomacia en busca de aliados para mantener los precios de la gasolina bajo riendas en vísperas de sus elecciones presidenciales de noviembre y para prevenir que los elevados precios del crudo neutralicen las sanciones contra Irán.

La mayor producción de Arabia Saudita hizo caer a los precios a US$90 el barril en junio, pero el crudo ha vuelto a subir desde entonces a US$113, poniendo de nuevo el tema en la agenda.

A inicios de este mes se informó que la Casa Blanca estaba reconsiderando el plan porque le preocupaba que los altos precios minaran el impacto de las sanciones contra el programa nuclear de Irán.

Como argumento central está el debate acerca de bajo qué condiciones usar las reservas de emergencia de la AIE.

Sólo se han liberado las reservas de emergencia tres veces en los casi 40 años de historia de la agencia. Las reservas fueron usados tras la invasión iraquí de Kuwait en la década de 1990 y de nuevo cuando los huracanes Rita y Katrina inundaron refinerías del Golfo de Estados Unidos y cerraron la producción de crudo en el 2005.

Las reservas no fueron requeridas en el 2003, cuando la invasión estadounidense a Irak paralizó sus dos millones de barriles al día, pero, después de un largo debate, los inventarios fueron liberados de nuevo en 2011 durante la guerra civil en Libia, que afectó a alrededor de 1,6 millones de bpd.

Los críticos argumentaron que no había escasez de petróleo el año pasado y que las reservas de la AIE habían sido utilizado por primera vez para manejar los precios.

La nueva jefa de la Agencia Internacional de Energía, Maria van der Hoeven, es de la firme opinión de que las reservas sólo deben utilizarse para contrarrestar una escasez significativa, condición que, aseguró esta semana, aún no existe.

"Los altos precios por sí solos no son causa para una liberación colectiva de las reservas de la AIE y en este momento vemos que el mercado del crudo está suficientemente abastecido", dijo en una entrevista el martes.

"Las sanciones iraníes no salieron de la nada. El mercado se ha ido ajustando con relativa facilidad a los menores suministros iraníes en los últimos nueve meses", dijo.

Hablando en Helskinki el viernes van der Hoeven dijo que no tenía nada que añadir a esa declaración.

Si la AIE mantiene la línea contra una liberación coordinada, Washington podría decidir actuar por su cuenta o colaborar con Gran Bretaña y Francia.