Berlín. Alemania cerrará todos sus reactores nucleares para 2022, según acordaron el lunes los líderes de la coalición gubernamental, en reacción al desastre de Fukushima que supone un drástico cambio político.

La decisión podría todavía enfrentarse a la fuerte oposición de las compañías energéticas.

"(Es) Definitivo: El final para las últimas tres centrales nucleares es 2022 a más tardar", dijo el ministro de Medio Ambiente, Norbert Röttgen, después de las conversaciones en la oficina de la cancillería entre los líderes de la coalición de centroderecha, antes de marcharse en su bicicleta.

Además, el país planea reducir un 10% el consumo de electricidad en 2020, según consta en un documento obtenido por Reuters el lunes, en el que se dispone la estrategia del país para garantizarse el suministro energético toda vez que busca abandonar la energía de generación nuclear.

"Recortaremos el consumo eléctrico en un 10% en 2020 con medidas de mayor eficiencia energética, como los ambiciosos estándares europeos para electrodomésticos", señala el documento.

Después del terremoto y el tsunami en Japón en marzo, la canciller Angela Merkel dio marcha atrás a una decisión impopular tomada sólo meses antes de ampliar la vida útil de las centrales envejecidas de Alemania, donde la mayoría de los votantes se oponen a la energía nuclear.

Su cambio de opinión ha hecho poco para granjearle apoyos, pero ha recibido el desprecio de la oposición y de su propio partido. Decenas de miles de personas se manifestaron contra la energía nuclear durante todo el fin de semana en Alemania.

La política nuclear está fuertemente disputada en Alemania y el asunto ha ayudado a impulsar a los Verdes, que ganaron el control de uno de los bastiones estratégicos de la CDU, el estado de Baden-Württemberg, en unas elecciones en marzo.

La mayoría de Merkel en la cámara alta del Bundesrat, donde están representados los estados, se esfumó el año pasado después de que la CDU no consiguiera el poblado estado de Renania del Norte-Westfalia. Perder el estado de Baden-Württemberg, una votación celebrada a la sombra de la crisis nuclear de Fukushima, dio otro golpe a la autoridad de Merkel.

El mayor proveedor eléctrico de Alemania RWE que ha sugerido poner fin a la energía nuclear en 2025, señaló su oposición al acuerdo. Un portavoz de la compañía dijo que la empresa mantendría abiertas "todas las opciones legales".

"El fin para 2022 no es la fecha que habíamos esperado", dijo el portavoz, que declinó hacer comentarios sobre el efecto de la decisión en las ganancias de la compañía.

Ocho reactores cerrarán. La coalición quiere mantener los ocho más antiguos de los 17 reactores nucleares de Alemania permanentemente cerrados. Siete se cerraron temporalmente en marzo, poco después de que terremoto y el tsunami afectaran Fukushima. Uno ha estado cerrado durante años.

Otros seis serán apagados en 2021, según Röttgen.

Antes de que Merkel cerrara las plantas más antiguas durante tres meses, Alemania obtenía el 23 por ciento de su energía de plantas nucleares.

"Era evidente para todo el mundo que la estabilidad de la red y la seguridad de los suministros deben ser garantizados a cada hora y en cada nivel de la demanda de electricidad", dijo Röttgen. "No habrá cláusula de revisión".

Algunos políticos querían una cláusula que permitiera la revisión del acuerdo en el futuro.

La coalición acordó mantener uno de los reactores más viejos como reserva para 2013, si la transición a las energías renovables no puede cumplir la demanda del invierno y si los combustibles fósiles no son suficientes para una potencial escasez.

Impacto de Fukushima. Un poderoso terremoto y un tsunami afectaron en marzo la planta japonesa de Fukushima, causando liberación de radiactividad, provocando llamamientos para unas medidas de seguridad más estrictas y que algunos gobiernos reconsideraran su estrategia nuclear.

La decisión de Alemania todavía necesita pasar por el Parlamento y los líderes de la oposición y los socialdemócratas y los Verdes estuvieron presentes en partes de la reunión para permitir un consenso amplio.

La decisión aún podría enfrentarse a la oposición de RWE, E.ON, Vattenfall y EnBW, las compañías energéticas que gestionan las 17 plantas, también por los planes de mantener un impuesto a las barras de combustible nuclear.

La coalición quiere mantener la tasa, que se esperaba que se elevara hasta 2.300 millones de euros al año desde este año, pero hasta ahora no se ha gravado.