La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Banco de México (Banxico) instalaron el pasado viernes el comité que trabajará en la emisión de la regulación sobre liquidez bancaria, que tendrán que cumplir este tipo de instituciones financieras a partir del 2015, en atención a los requerimientos de Basilea III.

La primera parte de este ordenamiento internacional estableció un aumento en el capital mínimo que los bancos deben tener respecto de algunos riesgos y exposiciones, para usar en situaciones de crisis. Esta etapa en México ya se cumplió e incluso fue uno de los primeros países en hacerlo.

A partir del próximo año, entrará en vigor la parte de los requerimientos de liquidez, cuyo objetivo es que las instituciones de banca múltiple dispongan de activos líquidos de alta calidad para hacer frente a sus obligaciones de pago durante 30 días consecutivos, aún en situaciones en las cuales sus ingresos se vean seriamente afectados. Para ello, las instituciones deberán considerar la estructura de vencimientos de sus operaciones, la liquidez y naturaleza de sus activos, y la estabilidad de sus pasivos.

En el evento, Agustín Carstens indicó que los requerimientos de liquidez son resultado de las experiencias tanto nacionales como internacionales derivadas de la crisis financiera internacional del 2009, y tienen como finalidad aumentar la fortaleza de la banca para hacer frente a condiciones adversas en los mercados.

En tanto, Luis Videgaray destacó la importancia de que México continúe avanzando en la implementación de las reformas aprobadas recientemente por el Congreso, así como en la adopción de las mejores prácticas internacionales en materia de administración de riesgos financieros.

El Banxico y la CNBV darán a conocer en fecha próxima la regulación correspondiente, la cual deberá entrar en vigor a inicios del 2015. Su implementación será de manera gradual de conformidad con la práctica internacional.

Basilea III surgió como respuesta a la crisis financiera internacional del 2008-2009, que evidenció la necesidad de fortalecer la regulación, supervisión y gestión de riesgos del sector financiero. Un comité acordó el marco de Basilea III en septiembre del 2009 y se publicaron las propuestas concretas, vía documentos consultivos, en diciembre siguiente. Estos documentos consultivos constituyen la base de la respuesta a la crisis financiera y forman parte de las iniciativas mundiales para fortalecer el sistema de regulación que han sido propuestos por los líderes del G-20.