Los mercados financieros y de materias primas lograron estabilizarse al cierre de una semana que los mantuvo a la espera de los resultados de la cumbre europea del jueves y viernes. Tras varios intentos fallidos, las expectativas eran tan bajas, que cuando los líderes europeos anunciaron algunas medidas nuevas el mercado de commodities respiró aliviado y los precios subieron.

Sin embargo, queda por ver si se trata de un alivio temporal y breve, como los que han sucedido anteriormente, ya que aún existen dudas debido a algunas medidas que enfrentan obstáculos en los parlamentos nacionales.

De acuerdo a los datos entregados por la entidad especializada en negociaciones e inversiones online, Saxo Bank, los mercados de materias primas aumentaron y el índice de materias primas DJ-UBS, de amplia base, subió un 4%, con la mayoría de las ganancias derivadas principalmente del sector agrícola (+5,6%) y la energía (+1,5%), junto con un incremento importante del gas natural.

Continúa el clima excepcionalmente caluroso y seco en los Estados Unidos y esto está dando soporte al precio de los cultivos y el gas natural, ya que la demanda de refrigeración ha provocado un aumento de la demanda de energía eléctrica.

En el grupo de los metales preciosos, tanto el paladio como la plata cayeron a su precio más bajo de 2012 puesto que las expectativas para estos metales sufren las consecuencias adversas de la ralentización de la actividad económica.

Los cultivos de Estados Unidos pueden hacer una pausa ante pronósticos de lluvias. El aumento dramático del maíz, el trigo y la soja durante el mes de junio ayudó a que el índice de granos DJ-UBS aumentara un 14% en lo que va del año, superando con ello el rendimiento mostrado por el resto de sectores.

A medida que las condiciones de los cultivos se deterioraban el maíz aumentó en un cuarto, puesto que empezó a ser evidente que el plan diseñado para alcanzar máximos por acre y las expectativas de una cosecha récord era inalcanzable.

Los pronósticos del tiempo en los Estados Unidos, que determinan casi el 90% del rendimiento de los mercados durante el período de siembra, pueden ayudar a detener la alza, ya que se esperan lluvias en la región central de ese país que pueden mejorar las expectativas de las cosechas.

La plata, en la cuerda floja. La plata ha seguido una trayectoria descendente desde que alcanzó casi US$50 en abril de 2011. Desde entonces, varios intentos de alza fallidos fueron seguidos de retracciones posteriores que llevaron los precios nuevamente al rango de US$26,00 a US$26,50, nivel que ha ofrecido un soporte sólido en varias ocasiones durante los últimos 18 meses.

En general la plata tiende a seguir de cerca al oro, pero como la actividad económica se ha ralentizado, también ha bajado la demanda industrial del metal plateado, disminuyendo el rendimiento en comparación al del oro, hasta el grado en que la relación de precio entre ambos metales volvió a su promedio de cinco años, a 58 onzas de plata por cada onza de oro.

En el corto plazo, la especulación sobre si los bancos centrales mundiales proporcionarán estímulos adicionales para apuntalar el crecimiento, y si la demanda de los inversores continuará, son la clave para el rendimiento del oro en vista del panorama económico incierto, los altos niveles de producción de las minas y el riesgo de un aumento del dólar, que en general tiene una repercusión adversa sobre los precios.

La demanda de la inversión, a través de los productos que cotizan en bolsa (Exchange Traded Products, ETP), ha demostrado ser resistente a pesar del modesto rendimiento de los precios, y los inversores mantienen actualmente 575 millones de onzas, en comparación con el máximo de 599 millones registrado en abril de 2011.

Los inversores especulativos, principalmente los fondos de cobertura, se han movido hacia otras inversiones y actualmente mantienen su posición larga neta más reducida de los últimos ocho años.

La plata está sobre el filo de la navaja, ya que una vez más se acerca al nivel de soporte crítico mencionado con anterioridad, con el agregado de que la línea de tendencia desde 2008 se puede encontrar dentro de la misma área.

Un quiebre por debajo del mínimo de septiembre de 2011 ubicado en US$26,07, podría indicar un posible descenso adicional, ya que las órdenes de venta inundarían el mercado, provocando una caída de uno o dos dólares más, mientras que un rechazo proporcionaría la confianza suficiente para que volviera al nivel de resistencia situado en US$32.

No obstante, con el riesgo inclinado hacia la baja, los operadores se han estado posicionando a través del uso de opciones, con un fuerte aumento de la volatilidad put OTM la semana pasada.

Tras un trimestre adverso, el oro se mantiene casi sin cambios este año ¿Completará el metal dorado doce años consecutivos de rendimiento positivo? Ya transcurrida la mitad del año, será necesario trabajar en el segundo semestre para poder lograr esto, ya que el oro ha aumentado solamente en 1%, después de anotarse la peor pérdida trimestral en ocho años. Seguimos anticipando que el oro alcanzará el nivel de US$1,800 este año, pero así como la plata se encuentra cerca del soporte crítico, también el oro está apenas por debajo de los US$1,500.

Por ello, no se puede descartar una limpieza de las posiciones largas débiles antes de que el mercado se reafirme; sin embargo, por ahora no tenemos muchas expectativas de que haya un quiebre del rango US$1,525 a US$1,650, que ha prevalecido durante estos dos últimos meses tan problemáticos para las materias primas en general.

El Brent se recupera levemente. Pese a que los precios del petróleo se estabilizaron la semana pasada y se mantuvo constante, el desempeño del crudo Brent fue mejor que el de la mezcla estadoundiense West Texas Intermediate (WTI), que en un momento determinado llegó a tocar su precio más bajo en ocho meses.

Entre los factores que determinaron que la ventaja del Brent sobre el WTI aumentara a US$13,6 después de su mínimo reciente de US$11, destaca una huelga de los mineros en Noruega en un conflicto sobre las jubilaciones que llegó a reducir la producción en casi un cuarto de millón de barriles por día.

En otros lugares, la tensión entre Turquía (NATO) y Siria se mantiene, mientras que las sanciones contra Irán deben comenzar esta semana.

¿Llegará a máximos la demanda antes de que el petróleo alcance su pico de producción? Un reciente informe titulado “Oil: The Next Revolution” (Petróleo: La próxima revolución) del Belfer Center for Science and International Affairs de Harvard Kennedy School pone de manifiesto que la capacidad de oferta mundial del petróleo crecerá mucho más rápido que el consumo, lo que posiblemente podría llevar a un exceso de producción que podría ocasionar un precipitado descenso de los precios.

Para el año 2020 se estima que la producción alcance los 17,6 millones de barriles por día, en comparación con la capacidad actual de 93 millones de barriles por día.

Para poder alcanzar estos niveles de producción el precio del petróleo debe mantenerse por encima de los US$70 por barril, para sostener la rentabilidad con respecto a nuevas fuentes como puede ser el petróleo extraído de las formaciones de rocas de pizarra, las arenas de petróleo y la extracción en aguas profundas. La mayor parte del aumento en la producción procederá  de Irak, los Estados Unidos, Canadá y Brasil.

Los Estados Unidos sobresalen especialmente porque podría convertirse en el segundo mayor productor del mundo por detrás de Arabia Saudí y producir la mitad de sus propias necesidades de consumo para el final de la década.

Estas proyecciones, junto con el continuo aumento de las reservas mundiales comprobadas que, de acuerdo con BP, son suficientes para abastecer durante otros 54 años, determinan que las discusiones sobre un pico máximo en la producción del petróleo podrían ser sustituídas por la cuestión de un pico máximo en la demanda, ya que los continuos avances tecnológicos y el cambio hacia fuentes alternativas de energía podrían traer aparejado que el aumento de la demanda proveniente de las economías emergentes se viera largamente compensado por la reducción de la demanda de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).