Londres. Los inéditos precios de los alimentos afectarán con mayor fuerza a los más pobres del mundo, lo que elevaría el riesgo de disturbios, vetos a las exportaciones, expropiación de tierras de cultivo en manos de extranjeros y más alzas impulsadas por los inversionistas a corto plazo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) dijo este miércoles que los precios de los alimentos alcanzaron un alza histórica en diciembre y podrían subir más debido a los erráticos patrones climáticos del mundo.

Los precios se encuentran en su mayor nivel desde el 2008 para el trigo, el arroz, el maíz y otros cereales.

Por primera vez superaron los niveles logrados a inicios del 2008, cuando los crecientes precios desataron disturbios en países como Haití, Egipto y Camerún, provocando exigencias de una mayor regulación al mercado de materias primas.

El posible impacto humanitario, político y empresarial -particularmente en países empobrecidos donde la comida representa el mayor componente de la cesta inflacionaria- ya alarma a funcionarios y a los diseñadores de políticas.

"El precio de la comida aumenta el impacto más fuertemente en los pobres, ya que la comida es una gran proporción de sus ingresos", dijo James Bond, encargado de la rama aseguradora de riesgos políticos del Banco Mundial, la Agencia de Garantía de Inversión Multilateral (MIGA).

"Crea importantes tensiones en los países más pobres, exacerba las disparidades de nivel de vida y es una gran fuente de malestar", sostuvo.

El alza de precios del 2008 tuvo un abrupto final en septiembre de ese año con el descalabro mundial que siguió a la caída de Lehman Brothers. Pero ahora, nadie espera que eso vuelva a pasar.

Riesgos políticos. Hasta ahora, los expertos dicen que los impactos a la oferta relacionados con el clima -inundaciones en Australia, sequías en Argentina, clima seco e incendios en Rusia y posibles daños a los cultivos por las heladas en Europa y Norteamérica- son los principales culpables.

Sin embargo, les preocupa que la política y los mercados se encarguen de producir un círculo vicioso.

"El peligro es que lo que ocurre ahora es que tienes un segundo impacto al que los países pueden responder imponiendo vetos a la exportación y los inversionistas de mercados financieros prefieran inversiones a corto plazo, presionando los precios a un alza mucho mayor, como en el 2008", dijo Maximo Torero, director divisional de mercados, comercios e instituciones del International Food Policy Research Institute (IFPRI), en Washington.

Rusia impuso restricciones a la exportación el año pasado tras los incendios y la sequía.

IFPRI indicó que en el 2008 al menos 13 países -entre los que se cuentan Argentina, Camboya, Kazajistán, China, Etiopía, Malasia y Zambia- impusieron impuestos o prohibiciones a las exportaciones, restringiendo aún más la oferta.

Torero dijo que los reportes de disturbios podrían elevar incluso más los precios, creando inversiones especulativas y promoviendo compras de pánico aun cuando las causas puedan ser más complejas.

Puso como ejemplo los disturbios por alimentos reportados el año pasado en Mozambique, indicando que en realidad estaban más relacionados a las reducciones de subsidios que a problemas de oferta.

Disturbios, embargos y nacionalizaciones. "Claramente lo que se necesita es incrementar la producción a través de una inversión apropiada en agricultura, aumentar la información sobre reservas en todo el mundo, fortalecer la regulación en los mercados de futuros y tener mecanismos de seguridad para proteger a los consumidores más pobres", apuntó.

Los aseguradores de riesgo político, que otorgan protección contra peligros tales como confiscación o violencia política, están observando de cerca el asunto, pese a que no ha habido ningún impacto directo sobre las primas.

"Hay potencial para que haya disturbios por alimentos y también para que los gobiernos tomen acciones como embargos sobre las exportaciones de alimentos o la nacionalización de activos involucrados en la producción o el almacenamiento de comida para proteger a su gente", indicó un asegurador en el mercado de seguros de riesgo político de Londres.

"(Estas medidas) no siempre son necesariamente por altruismo pero sí a menudo responden a la necesidad de preservar su posición como gobiernos en funciones", agregó.

Los aseguradores consultados indicaron que los mayores riesgos para la expropiación de tierras continúan siendo en Latinoamérica, particularmente Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero esto está más vinculado a factores políticos que a un alza de precios.