El español Amancio Ortega, el hombre que transformó un pequeño taller de costura en el gigante mundial de la moda que es Inditex escaló este miércoles a lo más alto de la lista de multimillonarios Forbes.

En un país que ha salido recientemente de una devastadora recesión que ha destruido miles de empresas y empleos, Ortega es un raro ejemplo de magnate hecho a sí mismo dentro de una cultura corporativa dominada por dinastías familiares.

Hijo de un ferroviario, comenzó su vida profesional a los 14 años como repartidor de una camisería de la borrascosa Coruña.

A los pocos años, ya tenía abierto un taller de confección de batas, camisones, lencería y ropa de bebé, y en 1975 abrió la primera tienda Zara en España. Sus grandes tiendas de bandera cubiertas de mármol pueden encontrarse ahora en las avenidas comerciales más lujosas de Rusia a China.

Su segunda mujer, Flora Pérez, de 61 años, es consejera de Inditex al igual que Marta, la hija de ambos que ha sido formada en la firma, incluso trabajado en una de las tiendas. Se espera que sea Marta la que tome en su día las riendas, aunque el grupo no confirma que será la sucesora.

Ortega nunca ha concedido una entrevista y rara vez ha sido fotografiado. Ni siquiera asistió al toque de campana inaugural del estreno de Inditex en la bolsa madrileña en 2001.

En persona, es un empresario persuasivo y entusiasta que -a pesar de haber ido traspasando de manera progresiva la gestión diaria del grupo durante la última década- sigue siendo una parte activa del mismo, dice gente conocedora de Inditex.

La decisión de Ortega de elegir los diseños en función de la información de los ayudantes de tienda que se centran en la reacción de los compradores ante las prendas que se exponen en Zara ha sido clave para levantar el negocio.

"Si habla con un ayudante de tienda y le gusta lo que le dicen, prestará más atención a eso que a lo que le diga cualquiera de sus directivos", dijo a Reuters un antiguo directivo de Inditex.

Desde que su ex mujer y cofundadora de Inditex, Rosalía Mera, muriese repentinamente en agosto de 2013, los rumores sobre la sucesión de Ortega, que en marzo cumplió 80 años, han sido intensos.

Su segunda mujer, Flora Pérez, de 61 años, es consejera de Inditex al igual que Marta, la hija de ambos que ha sido formada en la firma, incluso trabajado en una de las tiendas. Se espera que sea Marta la que tome en su día las riendas, aunque el grupo no confirma que será la sucesora.

La participación mayoritaria de Ortega en Inditex es a través de Pontegadea Inversiones, vehículo que el empresario también ha usado para canalizar el flujo constante de dividendos y para levantar un imperio inmobiliario cuyos activos estaban valorados en 8.000 millones de euros a finales de 2014.

Esto, junto con una favorable normativa de sucesiones en Galicia, significa que sus herederos probablemente mantengan un férreo control sobre el coloso de la moda.