Monterrey, México. Un plan de subsidios para la compra de vivienda en México impulsaría el crecimiento de las constructoras a futuro, pero a corto plazo será difícil que las acciones del sector se recuperen porque persiste la volatilidad y mayores inversiones consumen su efectivo.

La Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) espera iniciar este año un programa para alentar a intermediarios financieros a otorgar hipotecas a trabajadores que no tienen acceso a créditos bancarios o de organismos estatales como el instituto estatal de financiamiento hipotecario, Infonavit.

México tiene un déficit habitacional de 8,9 millones de viviendas, de los cuales 5,8 millones son necesidades de trabajadores que no tienen acceso a servicios hipotecarios.

El programa considera subsidios que complementarían la capacidad de compra o el ahorro previo de los trabajadores, además de la creación de un fondo de garantías para primeras pérdidas, que motive a los bancos a atender este segmento, y un seguro hipotecario.

"Esto permitiría abrir el abanico a todos aquellos que van a ser elegibles para tener una hipoteca y por ende sería muy benéfico para la industria", dijo Francisco Suárez, analista del banco HSBC.

Hasta el viernes, el Indice Habita -que agrupa las acciones de las constructoras mexicanas de vivienda que cotizan en la bolsa local- había perdido en lo que va del año un 36%, por la preocupación de inversores sobre la generación de efectivo y la volatilidad general de los mercados.

"Es un catalizador para todas (las constructoras), pero ahorita va a estar frenado de alguna manera por lo que está pasando en el mercado", agregó sobre las acciones del sector.

La estrategia ampliaría el mercado y daría un nuevo impulso a las constructoras mexicanas de viviendas, que han desacelerado su expansión en los últimos dos años tras la recesión que restringió el crédito y la lenta recuperación de la economía.

Las constructoras más beneficiadas con la estrategia serían Geo y Urbi que ya atienden a ese sector de la población con programas de ahorros y renta con opción a compra, respectivamente.

Geo espera que el próximo año entre 10% a 15%  de sus ingresos se generen por la venta de casas a trabajadores no asalariados, mientras que la expectativa de Urbi es llegar hasta 22%.

Volatilidad afecta la recuperación. Pero los analistas esperan que la estrategia tarde algún tiempo en verse reflejada en los resultados de las constructoras, por lo que al menos en lo que resta del año las acciones del sector no se recuperarían de sus pérdidas.

Hasta el viernes, el Indice Habita -que agrupa las acciones de las constructoras mexicanas de vivienda que cotizan en la bolsa local- había perdido en lo que va del año 36%, por la preocupación de inversores sobre la generación de efectivo y la volatilidad general de los mercados.

La semana del 8 de agosto, el índice tocó los 366 puntos, su nivel más bajo de los últimos dos años, en el primer día de operaciones luego de que la agencia Standard and Poor's bajó la calificación a Estados Unidos, provocando el desplome general de los mercados.

Antes de la recesión, el índice alcanzó los 1.000 puntos.

"No creo que en el corto plazo (el plan de subsidios) vaya a solucionar el problema de flujos, porque las constructoras van a tener que ofrecer productos más caros, con mejor ubicación y mejores acabados", dijo Carlos Hermosillo, analista de la casa de bolsa Banorte en la ciudad de México.

Esto elevaría los costos para las empresas. "Es difícil que se recuperen (las acciones) en lo que resta del año, más por lo que están viviendo los mercados", agregó.

Las constructoras mexicanas tuvieron un doloroso inicio de año con mayores inversiones para edificar vivienda vertical -a la que el gobierno otorga subsidios creando un atractivo mercado- que consumió su efectivo y amenaza con elevar su deuda.

"Las iniciativas diseñadas para apoyar a las constructoras con necesidades de alto capital de trabajo en la transición a unidades verticales, nos siguen pareciendo limitadas", dijo Deutsche Bank en un reporte.

La correduría agregó que los bancos comerciales tardarían algún tiempo en encontrar un balance entre tasas de interés accesibles y la potencial alza en el nivel de moratoria de los créditos.