La atención mundial en las últimas semanas se ha concentrado en las amenazas nucleares que Corea del Norte ha desplegado contra sus vecinos del sur y EE.UU., ya que el potencial armamentista de esta nación ha obligado al resto a protegerse de posibles ataques de los que los norcoreanos parecieran ufanarse a través de sus reiterativos ensayos militares. Sin embargo, la energía nuclear tiene aún su correlativo positivo como fuente de generación energética, una opción que si bien sufrió un demoledor golpe de nocaut con la tragegia de Fukushima, poco a poco comienza a salir de su estado grogui para reposicionarse como una alternativa energética para la región.

Así lo entiende también la analista de relaciones internacionales y representante de la Comisión Nacional para la Energía Nuclear de Brasil, Viviane Simoes, quien participó en el seminario "Seguridad, No-proliferación y Desarme Nuclear: ¿hacia una nueva estructura global?”, realizado en Chile y apoyado por el gobierno noruego, donde Simoes comentó la experiencia y desarrollo de este recurso en Brasil, sus alcances en la región, los proyectos en desarrollo y sus aspiraciones.

-¿En qué pie se encuentra el desarrollo de la energía nuclear en Brasil?

-La energía nuclear en Brasil y sus aplicaciones tienen un alto desarrollo. Por ejemplo, a nivel de generación nucleoeléctrica, contamos con dos centrales nucleares en operación y una tercera en construcción que podría estar lista en 2016. Además, Brasil tiene cuatro reactores de investigación, en los que producimos, por ejemplo, radioisótopos, necesarios para la fabricación de microfármacos. Otra vertiente de la tecnología nuclear es el desarrollo del submarino nuclear, movido por la propulsión de esta energía. Entonces, hay una gama muy amplia de aplicaciones, muchas vertientes tecnológicas y una alta competencia y capacidad en nuestros institutos de investigación.

-¿Cuál es el fin de ese submarino nuclear?

-Brasil es un país con dimensiones continentales y tenemos una costa muy amplia. Para nosotros es importante en términos de Defensa; este submarino contribuye esencialmente para la defensa del país.

-¿Cuánto puede contribuir la energía nuclear a combatir el déficit energético de un país?

-Veo que la energía nuclear en términos de generación nucleoeléctrica juega un rol muy importante, pues Brasil es un país mayoritariamente con vocación hidroeléctrica, pero hay una racionalidad en virtud de las lluvias. Actualmente, la generación nucleoléctrica está concentrada en la región sudeste, una de las más ricas del país en desarrollo económico. Entonces, es muy importante tener la opción nuclear como complemento a la matriz energética. Cada país puede hacer la evaluación acerca del papel que la energía puede jugar en su matriz energética; en el caso brasileño, la decisión política del gobierno está muy asociada a esa percepción.

-¿A qué porcentaje llega ese complemento de energía nuclear a la matriz energética?
-Actualmente varía entre 3% y 4% de la generación total, pero si piensas en la generación para la región, ese porcentaje es mucho más grande. El objetivo establecido en el gobierno de Lula es que la contribución anual sea mayor al 5%, en base a las metas del programa nuclear brasileño.

-¿Quiénes son los responsables de trabajar y desarrollar esta energía en Brasil?

-Fundamentalmente son los entes públicos los encargados. Este tema es monopolio del Estado brasileño, pero hace más o menos cinco años el gobierno, reconociendo el creciente uso de las aplicaciones nucleares en la medicina, ha tenido en cuenta la necesidad de descentralizar la producción. En ese sentido, decidió quebrar el monopolio de la producción de los radiofármacos de media vida corta. Para esos radiofármacos existe el permiso para que los entes privados también los fabriquen, pero en general, en la mayoría de las aplicaciones el monopolio del Estado es prácticamente total.

Simoes agrega que en Brasil existen tres ministerios de gobierno involucrados con el desarrollo de la energía nuclear, lo cual da cuenta de la gran institucionalización y especificación de su tratamiento. Por ejemplo, el ministerio de Ciencia, Tecnología e Información enfoca el tema con el apoyo de las Industrias Nucleares de Brasil, ente responsable de todo el ciclo del combustible nuclear de la nación, el cual debe lidiar con la administración de un país que cuenta con la sexta reserva mundial de uranio, aunque con sólo el 30% del territorio prospectado, pues se estima que de considerar el total, ocuparía el tercer puesto en el mundo. La otra empresa bajo este ministerio es Nuclep, que se ocupa de la fabricación de equipos pesados para el sector nuclear, por ejemplo, los reactores de potencia y toda la ingeniería civil.

Al ministerio de Defensa le compete todo lo relacionado con el submarino nuclear, responsabilidad que recae esencialmente en la marina. Finalmente, la tercera cartera de gobierno encargada de gestionar esta fuente energética es el de Minas y Energía, de la cual depende Electronuclear, empresa estatal responsable de la construcción y operación de las centrales nucleares del país.

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-¿Cuál es el rol de la universidades? ¿Tienen alguna participación?

-Las universidades no hacen tanto en temas de investigación, pues compete más al gobierno, pero sí nuestros institutos están localizados en campos universitarios. Son entidades con perfil administrativo propio, pero muchas veces localizadas en campos universitarios. Y es de interés de la Comisión Nacional de Energía Nuclear promover una aproximación con la universidades, de manera de poder formar nuevos profesionales.

 

COLABORACIÓN LATINOAMERICANA

 

-¿A qué nivel está el desarrollo de la energía nuclear en Latinoamérica?

-Esto involucra muchos aspectos, además veo los asuntos desde la perspectiva de la política exterior. Lo primero que sí es claro, es que la cuestión energética es un tema fundamental del siglo XXI, un desafío para Latinoamérica como para todo el mundo. Segundo, cada país es soberano para hacer una evaluación acerca de la conveniencia de encarar la opción nuclear como legitima para la acción energética. Tercero, la opción nuclear es cara, pues es una tecnología que involucra muchos recursos, por ejemplo, formación de personal. Ahí, cual sea la decisión de los gobiernos, hay que tener en cuenta  el rol del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el ente más capacitado de proveer la ayuda y ser un coordinador, gestor y apoyo para los países en este sentido.

-¿Existe cooperación en esta materia a nivel regional?

-Brasil y la mayoría, sino todos los países de Latinoamérica y el Caribe, son miembros del OIEA. Por intermedio de él tenemos el programa de cooperación técnica. Éste tiene tres vocaciones fundamentales: la seguridad de la energía nuclear, la salvaguardia para el uso exclusivamente pacífico y la promoción de los usos pacíficos. En este marco, países que están en estado de desarrollo se benefician de los recursos proveídos por ese programa. De esa forma, colaboramos y contribuimos para la transferencia de muchos conocimientos respecto de las aplicaciones nucleares para países tanto de Latinoamérica como africanos. Brasil, entonces, mientras recibe recursos de conocimientos, también es donador de conocimientos para otros países miembros menos desarrollados.

-Y más allá de esto, ¿existen acuerdos bilaterales?

-Sí, los hay. En Latinoamérica, uno de los más importantes es con Argentina. También tenemos con Chile. Básicamente son acuerdos a nivel gubernamental, aunque también hay a nivel institucional, por ejemplo, entre dos comisiones. Brasil tiene acuerdos de cooperación nuclear con países que tienen programas nucleares bien consolidados y estructurados.

-¿Cuál es el principal fin de estos acuerdos, qué resultados concretos se pueden lograr?

-Establecer las bases a partir de las cuales la interacción bilateral se va a basar. Por ejemplo, recientemente en 2009 ó 2008 firmamos un acuerdo con la Comunidad Europea en el tema de energía de fusión nuclear; en éste están previstas las condiciones bajo las cuales las partes van a hacer ese intercambio de conocimientos, de personas, las bases generales administrativas, políticas, etc. Esa es la idea de los acuerdos.

La representante brasileña, en su calidad de analista internacional, reconoce finalmente la contribución al crecimiento económico que se logra con la energía nuclear, lo que además, en el caso de Brasil, está fuertemente respaldado con una alta institucionalización y miles de profesionales dedicados a la investigación, operación y desarrollo. De esta forma, queda abierto el camino a seguir con la exploración de un recurso valioso, aunque conflictivo, pero capaz de brindar una independencia energética cada vez más valiosa para las naciones.