En menos de medio año el precio del petróleo mexicano -en concordancia con un comportamiento internacional- ha caído más de 50 por ciento. Apenas la semana pasada el costo por barril llegó a estar por debajo de 40 dólares. Este descenso abrupto podría afectar las expectativas de inversión que se tienen para el sector energético, tras la aprobación de la reforma en la materia.

Especialistas de grupos financieros coinciden en que si bien la reforma energética no deja de ser eficiente por la caída internacional en el precio del petróleo, sí se retrasarán las inversiones que, se estimaba, empezarían a llegar este mismo año.

“Lo negativo de esos precios es que los efectos de las reformas, por lo menos en el corto plazo, van a ser menores si el precio del petróleo sigue así. No es que no se vayan a dar, pero se van a dar más tarde, siempre y cuando las cotizaciones del crudo se recuperen. Un efecto negativo es justamente que la reforma no va a ser lo eficiente que pensábamos que iba a ser para traer inversiones, cuando los precios del petróleo estaban bastante más altos”, afirma Carlos Serrano, economista jefe de BBVA Bancomer.

Añade: “No porque hayan bajado los precios deja de ser una reforma positiva, aunque va a ser menos efectiva de lo que se pensaba, va a seguir siendo efectiva porque va a traer inversiones, menos de las que pensábamos, pero sí se van a traer inversiones”.

Con anterioridad, los especialistas estimaban que en el 2015 empezarían a llegar a México algunas inversiones en el sector energético derivadas de la reforma. El grueso, habían dicho, comenzarían a darse en el 2016; sin embargo, los bajos precios del crudo en los últimos meses retrasarán los anuncios.

“Nosotros no veíamos muchas para este año. La mayoría pensamos que se darán para el 2016, y sí pensamos que va a ser menos lo que se haga en el 2016 si el precio sigue bajo, y lo muy poquito que anticipábamos para el 2015, en caso de seguir así los precios, serán menos”, destaca Serrano.

Para el economista de Bancomer la reforma energética, empero, seguirá siendo eficiente, debido a que no sólo tiene que ver con petróleo y gas, sino también atiende rubros como el de electricidad y otras energías alternativas.

Arturo Vieyra, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, coincide en que el desplome de los precios del crudo sí retrasará la consolidación de las inversiones energéticas que se tenían previstas para el país.

“Lo que sí podemos pensar es que con el impacto sobre lo que sería la Ronda 1, los bajos niveles de precios sí van a afectar de alguna forma las decisiones de inversión, pero no para anularlas, sino que el impacto principal sería más bien: va a retrasar la consolidación de las inversiones hacia un año o no sé, dependiendo de la evolución del precio, pero más bien sería un retraso que una anulación de inversiones”, sostiene.

El especialista explica que las inversiones que se estarían afectando son las que tienen que ver más con el corto plazo. “Las inversiones que se están pensando en un plazo mayor, no necesariamente responden a una coyuntura particular como ésta, sino que son decisiones que se toman con una perspectiva a más largo plazo”.
Sin impacto en finanzas

Ambos especialistas concuerdan en que la baja en los precios de la mezcla mexicana no afectará a las finanzas públicas este año, dado que el gobierno federal tiene contratadas coberturas por 76 dólares por barril, lo que cubre 58% de las exportaciones de crudo. Aunado a ello, dicen, México compra gasolinas más baratas en el exterior, y aquí las vende más caras, lo que representa más ingresos para las arcas públicas.

“El impacto de la caída de los precios del petróleo en este 2015 está amortiguado por la cobertura, por los mayores precios de la gasolina y por los mayores ingresos derivados del tipo de cambio. Este año no estaríamos viendo una debacle económica, o que el gobierno tuviera que hacer ajustes importantes al gasto, porque de alguna manera la caída está prevista, además de que la perspectiva es que haya una recuperación, no a los niveles de antes, pero sí que la caída se pudiera frenar; podría ser que ya estemos en el piso”, destaca Vieyra.

Carlos Serrano coincide con este argumento, pero aclara que si la caída del precio del crudo persiste en el 2016, cuando el gobierno ya no pueda contratar coberturas en las mismas condiciones, podría haber afectaciones para las finanzas públicas, lo que implicaría ajustar el gasto, aumentar el déficit o modificar los impuestos.

“Entonces sí me parece que, en caso de que los precios sigan bajos, habría que preocuparse el resto del sexenio sobre las posibles presiones que haya en las finanzas públicas”, puntualiza el economista jefe de Bancomer.