Frente a su tramitación en el Senado, la regulación de las aplicaciones de transporte, como Uber y Cabify, tiene en la incertidumbre el futuro funcionamiento de las plataformas en Chile, así como sus tarifas.

A fines de abril, la iniciativa fue despachada por la Cámara de Diputados. De pasar a segundo trámite legislativo, los conductores podrían reducirse, al no tener licencia profesional, consigna Diario Financiero.

Con la denominada “Ley Uber”, las aplicaciones pasarían a ser empresas de transporte, teniendo un registro de conductores que congelaría el parque automotor asociado, durante 12 meses. Junto con ello, se limita servicios como los viajes compartidos, que aún no operan en Chile.

Conductores. El country manager de Cabify, Ignacio Gutiérrez, sostuvo que “es un buen proyecto” pero resulta perjudicial, pues el 80% de los conductores no posee licencia profesional. En ese sentido, argumentó que el buen servicio no lo asegura una licencia, porque “el curso tiene muchas partes que no sirven para manejar en este tipo de aplicaciones, teniendo además un precio muy caro”.

Producto de la eventual reducción de oferta de conductores, se incrementarían también los tiempos de espera de un vehículo. ¿Cuánto? De cuatro minutos a 25 minutos, estimaron las empresas.

Para el general manager Beat Chile, Christopher Banfield, gran parte de sus conductores buscan aumentar sus ingresos aun teniendo una profesión, “individuos que, probablemente, no tienen la disposición de pasar 150 horas en un auto para aprobar una licencia profesional”, dijo al DF.

Sólo dos a cuatro horas diarias. Ese es el promedio que el 75% de los conductores están conectados a la aplicación, explicó Banfield.

Con estos datos, la migración de licencia clase B a profesional de todos los conductores podría tardar hasta diez años, según estimaron las compañías, en virtud de la capacidad de las escuelas de conducción.

Por otro lado, existen también “grupos flotantes” de conductores que promedian una permanencia de cinco meses trabajando con la plataforma, generando un recambio de personas que activan o desactivan la aplicación, lo que perjudicaría la limitación del parque automotriz asociado.

Producto de la eventual reducción de oferta de conductores, se incrementarían también los tiempos de espera de un vehículo. ¿Cuánto? De cuatro minutos a 25 minutos, estimaron las empresas.

Tarifas. Junto con la reducción de conductores y el aumento del tiempo de espera, otro elemento que preocupa es el incremento de hasta un 40% en la tarifa final, bajo una lógica de oferta y demanda, señaló Gutiérrez. “Independiente de si el precio sube o no, no daríamos abasto a todos los usuarios”, afirmó al medio.

Banfield apuntó que dicha oferta -más baja- se concentraría en las comunas de mayores recursos. “Para que el servicio sea democrático y accesible a todos, es fundamental que se mantenga la facilidad, rapidez y flexibilidad de acceso para las personas que deseen empezar a prestar servicios”, señaló.