El gobierno chileno debe avanzar en aclarar su política energética para ayudar a resolver los problemas de suministro que ponen en riesgo multimillonarias inversiones, dijo a Reuters el presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, Diego Hernández.

El ejecutivo también afirmó que se observa la posibilidad de un pequeño superávit de cobre el próximo año, mientras que hay espacio para estar optimista por la demanda de China.

El gobierno chileno debe avanzar en aclarar su política energética para ayudar a resolver los problemas de suministro que ponen en riesgo multimillonarias inversiones, dijo a Reuters el presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, Diego Hernández.

La minería consume aproximadamente un tercio de la energía de Chile. Pero las firmas que operan en el mayor productor mundial de cobre, que espera atraer 100.000 millones de inversión hasta fines de la década, ahora ponen el suministro de energía en el tope de su lista de preocupaciones.

A esto se suman las decrecientes leyes de mineral, la escasez de mano de obra y problemas regulatorios.

Los expertos culpan al inadecuado ordenamiento territorial y un sistema centralizado de toma de decisiones, lo que termina allanando el camino a grupos sociales que se oponen a la construcción de hidroeléctricas y termoeléctricas en todo el país.

"Necesitamos una mayor participación del Estado, para tener una política de Estado sobre energía para el largo plazo", dijo Hernández a Reuters.

"No para construir unidades de generación, sino para facilitar y decidir en qué áreas del país se pueden construir plantas de energía. Porque hoy, para todos los nuevos proyectos, nadie quiere la planta de energía en su región", agregó.

Años de baja inversión, un terremoto de magnitud 8,8 en el 2010, la sequía y los problemas logísticos debido a lo largo del país, han debilitado la red eléctrica en Chile.

En agosto, en uno de los mayores reveses para las firmas eléctricas, el máximo tribunal del país rechazó la planeada central termoeléctrica Castilla, de unos US$5.000 millones.

"Ciertamente, la electricidad es un problema que está afectando a los proyectos (mineros). No está claro todavía si vamos a tener energía disponible a tiempo", dijo Hernández.

Pero el veterano minero de 64 años, que hasta mayo lideró Codelco, el mayor productor mundial de cobre, también pidió a las mineras mostrar más "disciplina" en las negociaciones sobre suministro de energía, para mantener a raya el alza de costos.

Hernández dijo que entre 2004-2005, un 40% de la producción chilena estaba en el más bajo cuartil de costos. En el 2020, esa proporción podría ser tan baja como el 10-15%.

Antucoya avanza. Antofagasta cuenta en sus planes con algunos de los proyectos más intensivos en capital en la industria minera, incluido Antucoya, que se estima costará US$1.700 millones para cuando termine su construcción en el 2014, con un costo por tonelada de producción anual de US$21.000.

Hernández dijo que Antucoya estaba en marcha y la empresa debe decidir a finales de año si se procede con una planta de ácido que agregaría entre US$300-350 millones al costo, pero reduciría la exposición al volátil mercado del ácido sulfúrico.

También confirmó su predicción de agosto de que en el 2013 se vería un mercado de cobre en equilibrio o, potencialmente, con un pequeño superávit.

"Creemos que este año, la oferta y la demanda seguirá siendo difícil. Para el próximo año, sigue siendo un mercado difícil para la ecuación de la oferta y la demanda, pero si el cobre que se anuncia llega al mercado, probablemente podríamos ver un excedente muy pequeño", explicó.

El minero ve "buenas señales" en China, incluyendo una baja inflación, a pesar de que el mercado estaba "viendo más que hacer".

"Hay espacio para el optimismo", dijo.

La producción total de Antofagasta Minerals en el año 2011.alcanzó 640.500 toneladas de cobre, 9900 toneladas de molibdeno y 196.800 onzas de oro.