Desde sus inicios en el mundo académico, el venezolano Antonio Juan Sosa demostró su interés por la economía del desarrollo. Después de haber ocupado el puesto de Viceministro y Director General de Planificación y Coordinación de su país, entre 1992 y 1994, Sosa asumió como Vicepresidente Corporativo de Infraestructura en la Corporación Andina de Fomento, uno de los organismos que más énfasis han dado a la infraestructura social, los servicios públicos, el transporte y las telecomunicaciones en la región. En el marco del Segundo Foro Latinoamericano de Telecomunicaciones celebrado en Panamá, Sosa conversó en exclusiva con AméricaEconomía sobre el aporte de la CAF y el estado de los sectores que componen la infraestructura en América Latina.

- Con los años la CAF se ha convertido en un ente multilateral que juega en las grandes ligas financieras. En concreto, ¿cuál ha sido la contribución que ha hecho este organismo a América Latina?

- En el caso de infraestructura, la CAF ha sido muy importante para la región. En un momento determinado, a finales de los 80 e inicios de los 90, organismos multilaterales como el BID o el Banco Mundial decidieron retirarse de América Latina, esto por mandato de sus gobernadores. Lo que pasó fue que se enfocaron más en cuestiones sociales y abarcaron mucho menos el tema de la infraestructura. En ese momento la CAF recién estaba comenzando a trabajar en el tema de infraestructura y encontró el campo libre. Entonces desde ahí empezamos a hacernos importantes para los países, en cuanto a la ayuda que les dábamos financieramente. Al comienzo, en los 90, la CAF sólo abarcaba a los países fundadores: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Poco tiempo después se hizo una convocatoria a todos los países que quisieran participar. Y bueno, hoy la CAF tiene la capacidad de hacer programas de inversión mucho más ambiciosos y cooperaciones técnicas más profundas. 

- ¿Cómo describiría la experiencia de la CAF en América Latina?

- En general, nuestra experiencia ha estado marcada por retos y éxitos, pero pensamos que seguiremos adelante. La CAF no sólo hace infraestructura para el transporte, sino, por ejemplo, en el sector de agua potable, que tiene un marcado acento social, y, por supuesto, también estamos presentes en el sector de las telecomunicaciones. Este sector es muy dinámico y juega un papel importante en el desarrollo. Tan importante es que ahora, en la reunión en la que nos encontramos, se ha reunido una gran cantidad de actores de la industria y ha habido acuerdos sobre muchos desafíos que hoy enfrentan éstas empresas. 

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- Existe consenso respecto a la importancia de la infraestructura, pero hay una percepción de que existe falta de inversión en la región, ¿qué hay tras este modesto avance?

- Hay un rezago en relación a lo que están haciendo otras regiones del mundo, países asiáticos, por ejemplo, están invirtiendo a un ritmo muchísimo mayor, tres o cuatro veces más que lo que se hace en América Latina. Ellos están en un 12% del PIB y nosotros estamos recién en un 3%. Si seguimos así, si no aumentamos el ritmo de inversión, nos vamos a quedar cada vez más atrás. 

Definitivamente los organismos públicos y las empresas privadas tienen que trabajar más en conjunto. Para eso se inventaron las asociaciones públicos privadas, que están aumentando, pero todavía están vinculadas a ciertos países como Chile, México y Brasil. Otros países que han avanzado en esto son Perú y Colombia. Además, Panamá también tiene mucho interés en este tema, aunque también ha utilizado otras técnicas para ciertas obras. Por ejemplo, la Línea 1 del metro de Panamá, que se inauguró hace poco, se hizo únicamente como obra pública. Ahora, la Línea 2, que ya se anunció, se está pensando hacer con una asociación público-privada. Otro país interesante es Uruguay. 

- ¿Cuáles son los vacíos que tienen estas asociaciones público-privadas?

- Este tipo de asociaciones son parte de un tema complejo, porque se requiere de un marco institucional, unos equipos técnicos muy bien preparados y bien pagados del lado del gobierno, para poder obtener el mejor provecho en las negociaciones. Es decir, se necesita tiempo. Otro problema pasa por un tema de planificación, la falta de atención al tema de la conservación del medio ambiente y la relación con las comunidades. Esto está en la agenda de todos, pero a veces se toma muy a la ligera y no se llega a tener conocimiento de lo que está pasando.

En la CAF nosotros estamos trabajando en conjunto con el BID y varias empresas y las estamos asesorando en esta materia. Incluso hemos creado manuales para aportar a mejorar estas relaciones y hemos lanzado el LACC (Latin America Conservation Council), para hacer proyectos con un enfoque integral. 

- Desde hace algunos años, China se ha convertido en uno de los gigantes inversores en la región. Un ejemplo claro de esto es el proyecto del Canal de Nicaragua, que será financiado por el empresario Wang Jing. ¿Qué piensa sobre esto?

Este tipo de inversiones son beneficiosas. Permiten a los países reunir fondos para realizar una serie de actividades económicas que no se podrían hacer rápidamente sin estos aportes. El mayor riesgo es que el país que reciba esa inversión lo haga de forma pasiva y no ponga las condiciones necesarias para hacer un mejor aprovechamiento de esto. Por ejemplo, si en América Latina se siguen exportando cada vez más recursos naturales, sin mayor elaboración, se perderá una gran oportunidad de aumentar o darle un valor agregado a lo que exportamos. Aprovechar las ofertas de China tiene estas dos caras. China nos aporta mucho, todos los países latinoamericanos han vivido un boom de commodities por las exportaciones a este país, pero en el momento en que eso pare volveremos a caer a la realidad. 

- Desde hace cuatro años, la CAF desarrolla el IdeAL, un informe anual sobre las condiciones de la infraestructura en América Latina. Este año, su análisis puso énfasis en la falta de desarrollo de la logística ¿Cuál es su visión al respecto?

- A pesar del desarrollo del Canal de Panamá y el puerto de Miami, por ejemplo, en logística la región aún está estancanda. Todo país tiene su logística, pero en la medida en que tú quieres ser más exigente y bajar los costos, eso significa un aumento de exigencias y transformaciones. Finalmente, la logística es cómo haces transitar los bienes y mercancías, y lo que se produce en una economía, desde los centros de producción a los de almacenamiento, de consumo, etc. Hay varias maneras de hacer eso. Los países desarrollados han generado una serie de nuevas formas de hacerlo, por ejemplo, con la aglomeración, la concentración de actividades hacia ciertos sitios, los llamados parques logísticos. Nuestro deber es estudiar lo que están haciendo otros y poder avanzar en materia logística, pero cada país debe hacerlo a su propio ritmo. Brasil es un territorio más grande y complejo que Uruguay, por ejemplo. Hay que ver qué importa el país, qué exporta, cuáles son sus socios comerciales en el mundo. Al final lo importante es ver cómo utilizar la logística como negocio. Esto es lo que está haciendo Panamá y lo que hace Singapur: aprovechan su ubicación. 

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- ¿Cómo afectará la ampliación del Canal de Panamá al resto de los puertos de la región?

- La principal consecuencia es que barcos cada vez más grandes circularán por el canal, lo cual implicará que el resto de los puertos también requieran de un calado mayor. Los puertos en general, en América Latina, no tienen ese calado. Si éstos no quieren quedarse fuera van a tener que hacer transformaciones. Además, como van a llegar barcos más grandes, van a venir más cargados, y por tanto se va a necesitar más espacio para los contenedores. La mayoría de los puertos están cerca de grandes ciudades y existe un conflicto constante por los terrenos disponibles para poner sus instalaciones. Otro desafío para el sector tiene que ver con que se van a necesitar grúas con un tamaño superior, pues los productos cada vez van a ser más grandes y en mayor cantidad. Y bueno, lo otro y que es más tradicional, es que todavía en el sector existe una deuda respecto a la tecnología. Desarrollar esto permitiría, por ejemplo, que los buques pudieran solicitar vía web la autorización para entrar a los puertos antes de llegar a ellos. 

- Hace poco se realizó en Perú la primera “Cumbre de Ciudades Líderes en Movilidad Sustentable en América Latina”. ¿Cuáles son los mayores desafíos que tiene la región en esta materia?

- En el tema de la movilidad urbana hay una deuda pendiente. Hasta hace poco, la mayoría de los grandes países de América Latina tenían sus sistemas de metro, pero más allá de eso no había otras opciones. Metro es un sistema de transporte masivo eficiente, pero no se ha invertido más allá de eso. Recién en los últimos 10 años los países han empezado a invertir, porque es una necesidad de las ciudades, por el crecimiento comercial que han experimentado los países y obviamente el surgimiento de la clase media. El Metro de Panamá, por ejemplo, hace poco se inauguró. Nosotros, junto al gobierno de este país y el Citibank financiamos este proyecto, sobre todo porque en una ciudad como ésta es un requerimiento importante contar con un sistema como éste. Aun así, en la región existen muchas ciudades que incluso han llegado al nivel del colapso en cuanto a tráfico; un ejemplo de esto son Lima y Bogotá. Hoy ambos países están haciendo sus primeras inversiones en sistemas de transporte, aunque aún falta. 

Otro tema donde hay un estancamiento es en el de las carreteras. Aquí hay dos problemas: uno es la falta de mantenimiento profesional de las redes y el otro es el tema de la seguridad vial. Las cifras de mortalidad en las carreteras son sorprendentes, es como si cada día cayeran dos aviones 747 en el país y tú sigues tan campante. Hace 30 años los países desarrollados tenían una mortalidad muy alta en las carreteras, pero con políticas óptimas han logrado reducir ello. Eso significa que sí se pueden bajar las cifras, pero hay que saber cómo hacerlo. 

- La CAF tuvo una participación activa en el Segundo Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones. ¿Cuáles son sus conclusiones respecto al futuro de este sector en la región?

-Sobre todo el tema de la infraestructura cada vez le está pisando más los talones al desarrollo de la banda ancha fija y móvil. Hoy estamos en un momento en que si las inversiones no se diseñan para dar abasto a este nuevo número de clientes, vamos a empezar a tener cada vez más problemas de congestión, caídas de llamadas, velocidades muy bajas y poco óptimas. Por eso las inversiones tienen que seguir aumentando. Ahora, en países como Chile, Uruguay, México y Brasil, no está todo mal. Ha habido inversión de parte de los operadores, les han asignado el espectro necesario. En América Latina, algunos países van más adelante en esta carrera tecnológica que evoluciona día a día y trae consigo mayores desafíos.