Cuando de moda se trata, 9.600 metros cuadrados no son suficientes. Americanos, brasileños, mexicanos, peruanos, italianos, españoles y, por supuesto, colombianos están hablando el mismo idioma en el Centro de Convenciones Plaza Mayor de Medellín, un idioma relacionado con la seda, los hilos, los colores y las figuras, muestra de que la feria de confecciones más importante de Latinoamérica está ‘trascendiendo límites’.

La XXVI versión de Colombiatex no sólo llegó con sorpresas de telas inteligentes y tradicionales anuncios para empresarios y compradores, sino con estrategias que buscan controlar la abultada oferta de 30% de contrabando que afecta al sector.

Durante la inauguración del evento, los asistentes estuvieron a la expectativa. Las palabras de felicitaciones y agradecimientos del presidente de la República, Juan Manuel Santos, reproducidas en video, por darle vida durante 26 años al encuentro de la industria, eran el comienzo de una serie de buenas noticias que más adelante continuó Carlos Eduardo Botero, presidente ejecutivo de Inexmoda, quien dejó claro que “en Colombia llegó la hora de actuar, de darles voz a los usuarios. Es el momento preciso para aprovechar las ventajas internas que nos puede dejar la Alianza del Pacífico”.

Y ante un público de 150 personas anunció que “del 29 de septiembre al primero de octubre se va a realizar la Convención Mundial de la Moda —IAF World Fashion Convention— en Colombia. Razones que nos llenan de orgullo y gratificación porque son una muestra de que el país ya está preparado para ser sede de eventos de talla mundial. Nuestra tarea será mostrar a los locales las oportunidades que tiene el sector y a los visitantes internacionales las fortalezas del mercado colombiano y su evolución en los últimos años”, agregó.

Por su parte, Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), resaltó el fenómeno innovador que ha tenido el sector en los últimos años y la fuerza que tiene en el país. 

“Los textiles representan el 0,8% del Producto Interno Bruto (PIB), 7,5% del producto interno manufacturero y generan 460 mil empleos directos, cifras que muestran que va por la ruta correcta” aseguró. 

Sin embargo, dejó claro que aún hay grandes desafíos por afrontar, como son: “profundizar el desarrollo del espíritu de cadena y contraatacar el contrabando. Colombia está en mora de reconocer los daños que este le produce a la economía”.

Ese era el momento perfecto para que interviniera María del Mar Palau, viceministra de Desarrollo Empresarial y ministra encargada de Comercio, Industria y Turismo, para contar que se dará continuidad al Decreto 074 de 2013, que se refiere a importaciones y contrabando. 

Con él se busca diferenciar los precios artificialmente bajos de los reales del mercado para darles un beneficio en arancel a los que importan formalmente. Una medida de ayuda no sólo para el negocio de las confecciones, sino también para el calzado y la marroquinería.

“Modificamos el arancel específico sobre el cual está la medida actual, en el caso de confecciones es un umbral de US$10 por kilo, donde por debajo de esta cifra queda la medida actual, 10% más US$5 y por encima de ese umbral va a quedar 10% más US$3, lo que va a implicar que todas las importaciones por encima de US$10 el kilo no van a superar el 40% de arancel. El 30% de lo que se comercializa en el país proviene de contrabando”, indicó Palau.

En otras palabras, con este anuncio se busca seguir atacando la competencia desleal de calzado y de confecciones, pero a la vez beneficiar a los empresarios que importan legalmente al país. La extensión entonces se hizo por dos años más de la medida que modificó parcialmente el arancel de aduanas para las importaciones de los productos de esos dos sectores, pero bajo un acuerdo entre productores y comerciantes.

Palau agregó que se expedirán dos decretos, uno para el sector de las confecciones y otro para el de calzado, pero que tienen el mismo sentido. Esto porque son dos industrias distintas con estructuras de importación puntuales.