El fabricante de automóviles anunció hace dos semanas el retiro de casi un millón y medio de sus vehículos del mercado estadounidense, para realizar una actualización de sus sistemas informáticos, luego del hackeo de un modelo Jeep Cherokee por parte de dos investigadores.

Los vehículos afectados por la decisión fueron el Jeep Grand Cherokee y la Cherokee de los años 2014-2015, las camionetas RAM 1500 (2013-2015) -que se venden en Uruguay-, los Dodge Viper (2013-2015), Durango (2014-2015), Challenger (2015) y los sedán Chrysler 200 y 300 (2015).

Sin embargo, de acuerdo un comunicado publicado por parte de Fiat Chrysler, el hackeo que fue difundido como una investigación por la revista Wired sólo "podría afectar a los vehículos destinados al mercado de Estados Unidos."

"El hackeo se realizó a través del sistema de conectividad para celular (Connected Vehicle), el cual es distinto al sistema que se incorpora en vehículos para otros mercados fuera de Estados Unidos, es decir se usan otros dispositivos de conectividad", se indicó en el anuncio.

"Bajo ninguna circunstancia FCA (de Fiat Chrysler Automobiles) revela información que pueda motivar o habilitar a los hackers acceder de manera ilegal y desautorizada a los sistemas de los vehículos", agrega la compañía.

Los investigadores en informática Charlie Miller y Chris Valasek afirmaron que podían tomar control de un Jeep Cherokee y lograron imponerle al conductor -un periodista de la revista Wired- maniobras que éste no controlaba, como subirle el volumen de la radio y hasta cortarle los frenos del auto.