San Juan, Puerto Rico/Nueva York. Los postes de electricidad están rotos, el alumbrado público está caído en las carreteras y las imágenes de satélite muestran a la isla de Puerto Rico a oscuras. El servicio de telefonía móvil casi no existe.

El paso del potente huracán María la semana pasada dejó a toda la isla y a sus 3,4 millones de habitantes a oscuras.

Los funcionarios todavía están evaluando qué se necesita para poner en marcha lo que será un esfuerzo de meses para recuperar la electricidad, y que significa que puede haber un largo período sin agua limpia, refrigeración, alimentos seguros o suministros médicos.

Un 55% de la torres de transmisión de energía fueron destruidas y cerca de un 90% de la red de distribución, que lleva la electricidad a los hogares, no funciona, según la Asociación Americana de Energía Pública.

La valoración del daño ha sido difícil porque los vuelos a la isla están restringidos y las agencias federales estadounidenses han concentrado sus esfuerzos en salvar vidas y garantizar la energía eléctrica para la infraestructura pública esencial, como los hospitales.

“La evaluación inicial de daños debería de estar completa en días o quizás una semana, no semanas o meses”, dijo Gil Quiniones, presidente de la Autoridad de Energía de Nueva York (NYPA), quien viajó a la isla el viernes con el gobernador del estado, Andrew Cuomo.

Quiniones, que llevó a un equipo de 10 personas de la NYPA, dijo que el daño en la generación de electricidad es mínimo, pero que las líneas de transmisión y distribución han sido muy golpeadas. Arreglarlas será un proceso largo, por lo que muchos seguirán dependiendo del diésel y la gasolina.

María golpeó la semana pasada el territorio asociado a Estados Unidos como un huracán extremadamente peligroso de categoría 4, con vientos de 249 kilómetros por hora y enormes marejadas, que dejaron al menos 10 muertos y cortaron los servicios de electricidad y de telecomunicaciones.

La recuperación será un reto para la empresa pública de energía PREPA, que se declaró en bancarrota en julio y ha recibido críticas frecuentes de los puertorriqueños por los habituales cortes de luz y por cobrar tarifas más altas que otros estados de Estados Unidos, como Hawái.

Un 55% de la torres de transmisión de energía fueron destruidas y cerca de un 90% de la red de distribución, que lleva la electricidad a los hogares, no funciona, según la Asociación Americana de Energía Pública.

El regulador estadounidense de las telecomunicaciones dijo que el 91% de las torres de celulares no entregan servicio, y fuera de la capital San Juan no hay en la práctica telefonía móvil.

Los equipos de PREPA ya estaban “gastados e inseguros” según un reporte de la empresa eléctrica presentado en abril.

El presidente Donald Trump elogió los esfuerzos de su gobierno para ayudar a Puerto Rico a recuperarse de la destrucción causada por María, pese a los reclamos de que la ayuda federal ha demorado en llegar.

Trump apoyó un aumento de ayuda federal para desastres, que incrementa los fondos para remover los escombros y las medidas de protección frente a emergencias, y dijo que visitará Puerto Rico y las Islas Vírgenes el 3 de octubre.