Buenos Aires. Las asociaciones agrarias de Argentina realizarán el miércoles una concentración en el sur de la región agrícola del país, en reclamo de cambios en la política gubernamental de intervención en los mercados, en medio de una huelga que paralizó el comercio de granos.

Los productores, que pretenden que el Gobierno libere las exportaciones de trigo -restringidas para garantizar el abasto local-, arrastran una larga disputa con la presidenta Cristina Fernández que ha afectado a los mercados globales debido a que Argentina es un importante proveedor mundial de alimentos.

Los dirigentes del sector aseguraron que este fin de semana (sábado 22 y domingo 23 de enero) decidirán cómo continuarán con las protestas en caso de no obtener una respuesta del gobierno.

El acto que los dirigentes agrarios realizarán en la ciudad sureña de Bahía Blanca busca ejercer más presión sobre un Gobierno que, en el tercer día de una huelga que durará una semana, aún no dio ninguna respuesta a los reclamos del sector.

"La gente está preocupada por la producción de trigo y hubo un alto acatamiento del paro. Llama la atención que el Gobierno no recoja el guante", señaló una fuente de las entidades rurales que se encontraba en Bahía Blanca a la espera del acto.

"Es muy probable que, si no hay reacción del Gobierno, haya otras protestas más adelante", añadió.

Impacto político. La medida de fuerza, que dejó inactivas a las plazas locales de granos, tiene una amplia repercusión política porque se produce nueve meses antes de los comicios presidenciales en los que la presidenta Fernández podría buscar su reelección.

El Gobierno mantiene desde hace años restricciones sobre las exportaciones de trigo, maíz y carne vacuna, con el argumento de limitar la inflación doméstica en un país en el que cerca de un cuarto de la población vive en la pobreza.

"Los productores saben que tuvieron un 2010 espectacular y saben que, en buena medida, ese buen año fue producto de una política bien encarada por el ministro (de Agricultura Julián) Domínguez", dijo el poderoso ministro de Planificación, Julio De Vido, en declaraciones publicadas el miércoles por el diario Tiempo Argentino.

Pero los chacareros argumentan que el sistema de cupos a las ventas externas no evita las alzas de precios en los alimentos sino que sólo favorece a los molinos y firmas exportadoras, que compran los granos a bajo precio.

Los dirigentes del sector aseguraron que este fin de semana (sábado 22 y domingo 23 de enero) decidirán cómo continuarán con las protestas en caso de no obtener una respuesta del Gobierno.

En el 2008, una disputa por el intento oficial de subir el impuesto a la exportación de soja -el principal cultivo del país- paralizó por semanas las ventas externas de granos, perjudicó la marcha de la economía y sumió al Gobierno en una crisis política.

Argentina es el mayor exportador mundial de harina y aceite de soja, el tercero de la oleaginosa, el segundo de maíz y uno de los principales de trigo.