Buenos Aires. El gobierno de Argentina dejó sin efecto este martes un congelamiento de precios de los combustibles líquidos que estaba vigente desde febrero para evitar presiones inflacionarias.

La decisión, publicada en el Boletín Oficial, indicó que "en la actualidad se advierte que no se encuentran configuradas las mismas condiciones de comercialización" que cuando se dictó la medida.

En ese momento, la filial local de la petrolera Royal Dutch Shell había dispuesto un aumento en los valores de la gasolina, que luego el gobierno la obligó a retrotraer.

La decisión fue celebrada por los comercializadores de gasolinas, que trabajan con mínimos márgenes de ganancia, lo que ha llevado en los últimos años a un cierre paulatino pero constante de numerosas bocas de expendio.

"Es importante que la presidenta (Cristina Fernández) tome conciencia de lo que está sucediendo, porque en poco tiempo nos vamos a quedar sin estaciones de servicio", dijo a una radio Rosario Sica, titular de la Federación de Empresarios del Combustible.

"No tenemos en el mercado interno el crudo suficiente, porque no hubo exploración. Los capitales de riesgo no vienen a la Argentina porque no tienen seguridad jurídica", agregó.

Argentina mantiene rígidas políticas de intervención en los mercados que, según empresarios y analistas económicos, han dañado el clima de negocios.

El país sudamericano enfrenta intermitentes restricciones en el abastecimiento de gasolina, debido a una demanda en ascenso que no ha sido acompañada por inversiones en el sector. La importación de combustibles se ha disparado en los últimos años y las refinerías trabajan al límite de la capacidad.

Las restricciones en el abastecimiento se producen con más frecuencia en poblaciones distantes de grandes centros urbanos.