Buenos Aires. La petrolera argentina YPF, controlada por el grupo español Repsol, no debe volver a pagar dividendos por un "período largo" de tiempo y reinvertir sus utilidades para frenar la caída de su producción, dijo este viernes el representante del Estado en el directorio de compañía, Roberto Baratta.

El gobierno de la presidenta Cristina Fernández está presionando a YPF para que aumente sus inversiones en exploración y producción.

Autoridades se quejaron de que la caída en la producción de la compañía obligó al país a realizar millonarias importaciones de energía que pusieron en riesgo las cuentas fiscales.

"Hasta que la producción o la performance de la empresa, tanto en petróleo, en gas como en combustible no mejore, hasta que no cambie la tendencia, sí o sí (las utilidades) tienen que ir a inversiones", declaró Baratta en una entrevista, agregando que "creo que ahora tendremos un período largo para que las utilidades sean reinvertidas en el país".

YPF distribuye entre el 80% y el 90% de sus utilidades como dividendos, una de las tasas más altas de la industria. En el 2011 ganó el equivalente a US$1.230 millones.

La producción total de la mayor petrolera argentina retrocedió un 8,5% el año pasado a 495.000 barriles equivalentes de petróleo al día (bep/d).

YPF justificó la caída por una serie de huelgas que afectaron campos petroleros, pero el gobierno cree que la compañía no invirtió lo suficiente en sus campos.

Varias provincias petroleras amenazaron a YPF con retirarle concesiones si no presenta en los próximos días planes de inversión para frenar la caída en la extracción.

Algunos analistas consideran que el sistema de precios energéticos regulados en Argentina desincentiva la inversión en exploración y producción.

Las acciones de YPF cayeron un 25% en febrero por temores a que el gobierno estatice la compañía, privatizada en 1992.

Pero, luego de que Fernández no mencionara esa opción en su discurso anual ante el Congreso el 1 de marzo, el papel se recuperó un 12%.

Para aumentar la producción de hidrocarburos, el gobierno tiene puestas sus esperanzas sobre el desarrollo de los gigantescos campos de crudo y gas natural no convencionales que albergaría el país.

Pero primero debe asegurarse las inversiones. Tan sólo la puesta en marcha del gigantesco depósito de gas natural Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, demandaría recursos por US$25.000 millones por año.

En su reporte anual, Repsol dijo que YPF aumentó cerca del 40% sus inversiones en el 2011 a 2.182 millones de euros (US$2.840 millones), de los cuales destinó 128 millones de euros a Vaca Muerta.

"Por suerte la empresa y el país tuvo importantes descubrimientos con el tema de 'shale gas' en Vaca Muerta. Esa producción tiene que empezar a salir de abajo de la tierra y tiene que volcarse al mercado argentino para seguir sosteniendo el crecimiento de país", reclamó Baratta.

Dividendo en riesgo. En la reunión de directorio de YPF realizada este jueves, Baratta propuso destinar los dividendos del 2010 y el 2011 a un fondo para inversiones en exploración y explotación de hidrocarburos.

"Hay estudios que hicimos con la Secretaría de Energía donde las empresas del sector generalmente distribuyen entre el 20% y el 30% de sus ganancias en dividendos y el resto va a reinversión. YPF en los últimos ocho o nueve años más del 90% lo distribuyó en dividendos", dijo Baratta.

Aunque el gobierno no tiene los votos necesarios en el directorio de la petrolera para frenar el pago de dividendos, el funcionario dijo que su opinión debe ser escuchada.

"Creo que el voto político en contra marca todo un camino que tiene que seguir la empresa. Quizás puedo perder numéricamente 17 a 1, pero creo que pierde la empresa por 100 a uno cuando el gobierno, el director por el Estado, te dice no distribuyas dividendos y te da los motivos", explicó.

Los dividendos de YPF se reparten mayormente entre Repsol, con un 57,43% de la compañía, y el argentino Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, que controla un 25,46%. El Estado mantiene una acción de oro.

El Grupo Petersen entró en el capital de YPF en el 2008 con la venia del gobierno, que quería un inversor local para "argentinizar" la empresa.

El plan de Repsol es reducir su participación en YPF al 51%.

Según analistas, si YPF frena el reparto de sus utilidades, el principal perjudicado sería el Grupo Petersen, que necesita el dividendo para repagar la deuda que tomó para adquirir la participación en la compañía.